Cultura

Las reinas de la DragCon 2018

La visibilidad de las drag queen se cree que permitirá que una sociedad heteronormada respete, no sólo tolere, cualquiera de estas expresiones artísticas que ante los ojos conservadores se consideran transgresoras.

Los Ángeles, Cal.- La gran demanda que tuvieron pasadas ediciones de la RuPaul’s DragCon motivó a los organizadores a realizarla tres días en lugar de dos; por si fuera poco, se optó por cambiar la locación a una más grande: el ala sur del Centro de Convenciones de Los Ángeles, en el estado de California.

En el primer día, cientos de seguidores con el pase total de los tres días esperaban que dieran las 16 horas para que abrieran las puertas de la convención. En las filas se podía advertir una gran cantidad de personas, que basándose en la heteronormatividad, no eran nada común: atuendos con grandes cantidades de brillantina, plataformas inmensas, cabello extravagante, maquillaje cargado, entre otros.

Uno se encontraba dentro del espectáculo, inclusivo mientras esperaba, la convención no sólo llama la atención por sus expositores, sino también por sus asistentes.

Las drag queens más famosas subían por las escaleras eléctricas que estaban frente a todos los seguidores que ansiaban por verlas. Ellas tenían su momento cuando aparecían frente de ellos, ya que todos gritaban emocionados cuando las veían. Se siente la euforia de las personas, además su pasión y encanto por estas reinas.

Cuando entraban los asistentes a la convención, su cara se advertía emocionada y sorprendida. Eran más de 100 stands¸ llenos de colores llamativos y diseños; se notaba que las drag queens se empeñaban en causar ese “efecto guau”. La reina Valentina, de ascendencia latina, llenó su lugar de espejos, con una iluminación que resaltaba sus mejillas. O por igual, la primera ganadora de la carrera de drag, Bebe Zahara Bonet, ambientó todo su stand como si fuera una jungla. Así las reinas decoraron su zona por la que iban a estar tres días enteros.

Las drag queens mismas decían que el primer día iba a ser el más vacío, ya que se esperaba casi el doble de asistentes el sábado y domingo, por la cantidad de boletos singulares que se vendieron. Y así fue, en los siguientes dos días las filas eran interminables. Unos esperaron para ver a la drag queen más relevante del momento, la ganadora de la tercera temporada de All Stars 3: Trixie Mattel, aproximadamente 2 horas para una charla de tres minutos y dos fotos.

La mercancía oficial que se vendía dentro de la convención era variada, iba desde botones, fotos, playeras, abanicos o, inclusive, una muñeca de RuPaul de 100 dólares. Una de las muchas formas para conocer a una de las reinas era a través de la compra de su mercancía; era su único requisito, aunque algunas no tenían problema si no les compraban. En palabras de Alexis Mateo, de la tercera temporada de RuPaul’s Drag Race: “que las reinas cobren para poder conocerlas le quita sentido a este tipo de reuniones, capitalizan nuestro arte”.

El impacto que va tener la escena drag crecerá, en opinión de muchas de ellas, y su importancia prevalecerá porque forja gran parte de la juventud y de la comunidad general que forma parte del colectivo LGBT+.

Si miles de personas asistieron a la primera convención del año, las siguientes ediciones seguirán obteniendo más y más atención. Esta visibilidad se cree que permitirá que una sociedad heteronormada respete, no sólo tolere, cualquiera de estas expresiones artísticas que ante los ojos conservadores se consideran transgresoras.

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