Cultura

Librería de viejo

Las lecturas del búho

Por: Rubén Cantor Pérez

Twitter: @RuCantor

Aquel que haya estado en el DF y no conozca Donceles no merece ser llamado lector. No hay paraíso tal en el Centro Histórico capitalino como esa mítica calle llena de librerías de viejo o de libros usados. Lo inencontrable será hallado y lo desconocido presentado ante nosotros.

Imagínese encontrar un libro cuya búsqueda ha durado años, pues ahí estará y a un precio bajísimo. Eso es Donceles.

El único pero es su exceso de polvo, sin embargo, un día de polvareda no mata a nadie. Todo este prólogo no sirve más que para hablar de nuestras librerías de viejo en Querétaro, porque no sólo en el Distrito gozan de esos beneficios.

Antes de continuar, me permito mandar mis condolencias a todos los bibliófilos. El Fondo de Cultura Económica deja un hueco en una de las arterias principales de nuestra ciudad, ojalá de ese árbol talado de raíz broten semillas que ayuden a hacer más respirable la cotidianidad.

Vuelvo a lo que iba. Justo la semana pasada se llevó a cabo el Tianguis de Libros UAQ, un esfuerzo encomiable donde se dio espacio a la exposición de libros usados. Lo bueno es que no tenemos que esperar un año para llegar a esas páginas gastadas. A continuación van algunas opciones.

El Alquimista: En Morelos casi esquina con Juárez está una librería que ocupa tres locales y va de libros nuevos a libros viejos. Pueden encontrar títulos desde 10 pesos y si tienen paciencia y saben escarbar encontrarán algunas joyas, por ejemplo El proceso de Kafka en 5 pesos. Eso sí, no esperen las ediciones más sofisticadas. Se obtiene lo que se paga.

El Tragaluz: En Guerrero #10, entre Madero y Pino Suárez está una librería que tiene un amplio acervo de literatura latinoamericana, sin descuidar otras nacionalidades. Los costos suben un poco más pero tienen más de dónde escoger en cuanto a calidad se refiere. Ahí he encontrado libros que ya no se editan y autores difíciles de hallar en establecimientos como Gandhi o El Sótano.

“Del viejito” (desconozco el nombre pero la atiende un señor ya mayor): Queda en Universidad esquina con Guerrero. El material que se encuentra es en su mayoría de humanidades, hay cosas tanto de cine como de literatura o arte. No hay mucho orden, pero vale la pena dedicar tiempo a escombrar las montañas de libros. El precio parece depender del temperamento del dueño, porque siempre que se le pregunta lo medita y después de evaluarte (a mí, por ejemplo, me tildó de “estudiante”) suelta el costo de acuerdo a ese estudio socioeconómico instantáneo y a ojo de buen cubero.

Por último, menciono dos más que me vienen a la mente. Una está en Corregidora casi Universidad, del lado derecho de la calle. Usualmente te aseguran que te consiguen el libro que quieres, pero al menos en mi caso eso nunca ha sido garantía. De cualquier modo, dense una vuelta, justo a la entrada hay libros a menos de 50 pesos. La otra se llama El Diván (Ezequiel Montes, entre Madero y av. del 57). Aquí hay títulos interesantes de literatura, historia y ciencias políticas.

A final de cuentas, cada una tiene lo suyo. Una librería de viejo para cada lector. Lo que sí es que son una posibilidad para aquellos que no podemos costearnos luego los libros nuevos o que queremos echarnos un clavado a lo desconocido.

Meth Z

Un queretano fue elegido por Guadalupe Nettel, Juan Villoro y Cristina Rivera Garza para representar a México en la Feria del Libro de Londres en este año. Esa razón creo que basta para acercarnos a Gerardo Arana (1987-2012).

Si al leerlo esperan una trama tradicional con inicio-desarrollo-desenlace mejor ni le intenten. El libro está compuesto por una variedad de pequeños capítulos que van conformando una especie de novela-virus que desconcierta al lector.

A tres años de la muerte del autor, Meth Z ha evolucionado y seguirá mutando en el futuro hasta convertirse en una novela icónica en la literatura queretana y nacional. Es de esos textos que a la primera aturden y que conforme se retoman se les adquiere gusto.

Es un libro que habla de una droga para escribir novelas. Una historia esquizofrénica que no aspira a nada más que a ser una buena novela.

Cuesta sólo 60 pesos, así que no hay pretexto. No creo que lo encuentren en librerías de viejo, pero el precio es demasiado accesible.

{loadposition FBComm}

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba