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Lincoln

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Por:Juan José Lara Ovando

1865 aparece como año clave para la historia de los Estados Unidos, pues en él se encuentra el inicio del segundo periodo de gobierno de Abraham Lincoln; concluye la Guerra Civil; se deroga la esclavitud; ganan la guerra los partidarios de la Unión (los del norte) y fallece asesinado el mismo presidente Lincoln.

 

La película Lincoln señala un punto medular que también era reciente, pero antecede a ese año turbulento, el surgimiento del Partido Republicano y la franca confrontación política entre los partidos de ese país por definir el rumbo que tomaría la nación. Ése es el asunto central de esta película, la confrontación entre los partidos políticos ante una decisión esencial para abrir un camino al crecimiento mundial: la abolición o no de la esclavitud.

Si bien el personaje central del filme es el presidente Lincoln, estupendamente bien caracterizado (en su rol político) y actuado (como personaje histórico) por el actor Daniel-Day Lewis (casi imposible pensar que no gane el Oscar como Mejor actor), la película tiene la enorme facultad de presentar a un personaje muy verosímil como presidente de la República y como padre de familia, sin llegar a ninguna exaltación heroica de superdotado capaz de convencer y lograr cualquier cosa.

Lincoln se remite exclusivamente al año 1865 y concretamente a la discusión sobre la treceava enmienda a la Constitución de su país, que se refiere concretamente a la abolición de la esclavitud. El presidente más venerado de los Estados Unidos es visto en esta película sin que nos cuenten la historia de su vida, pero mostrando sus virtudes como político dando un golpe maestro: intentar abolir la esclavitud antes de que concluya la Guerra Civil, que parece ya decidida hacia el lado de la Unión. Si lo logra, evitará una confrontación política que puede alargarse y dispersar más a la población y la clase política, al mismo tiempo que podrán superar una diferencia que los ha marcado por dos largas décadas de pleitos.

Si lo viéramos desde la época actual, Lincoln tendría que ser un demócrata como lo es Barack Obama, precisamente en este momento que está impulsando la reforma migratoria y que trabaja sobre la reforma al sistema de salud, tareas que podrían considerarse comparables a las del primero, pero a la luz del turbio 1865, el Partido Demócrata, que había surgido en 1832 con la reelección de Andrew Jackson, contaba con la influencia de amplios congresistas sureños, tenía la mayoría legislativa y su postura era la de mantener la esclavitud apoyada en una economía agraria que negaba el carácter de humanos a miles de hombres y mujeres.

El Partido Republicano apenas se acababa de integrar en 1854, a la luz de las diferencias políticas que habían surgido entre el norte industrializado, urbanizado y racialmente heterogéneo, que favorecía el abolicionismo y el sur que había acodado a los demócratas.

El primer presidente de los republicanos fue precisamente Abraham Lincoln, después de algunos periodos grises de demócratas (Pierce y Buchanan). La tendencia republicana era detener la expansión de la esclavitud que los sureños pretendían, hostigando a los estados fronterizos y los nuevos territorios que anexaban a la Federación.

Esa confrontación se convirtió en la Guerra Civil y no se podía acabar la guerra sin que se resolviera el problema que la había originado, por eso la tozudez de Lincoln en aprobar la Enmienda antes de que concluyera la guerra. El Lincoln que vemos en la película es ese hombre inteligente y resuelto en lograr a toda costa la abolición de la esclavitud, que pone toda su entereza en organizar y negociar (aunque sin sobornar) por medio de sus mejores cartas: el secretario de Estado, sus tres ayudantes en el legislativo y un rabioso senador abolicionista (Stevens, rol perfectamente encarnado por Tommy Lee Jones) de gran impacto entre los legisladores demócratas.

Pero en realidad el trabajo duro, el cabildeo fino lo hace él, acercándose con unos y con otros por más conservadores o indecisos que sean.

El asesinato del presidente es el epílogo de la historia, a la que no se le concede mucha importancia. Sin embargo, el relato va salpicado de momentos familiares entre el que destaca la relación con su mujer y sus hijos. La primera con el temor de que su hijo regrese al frente de combate aun cuando pretenda defender la patria, ante la pérdida de un hijo anterior; el hijo mayor con la impotencia de poder enlistarse al frente, dado el infortunio familiar, y el pequeño con más soltura va de discusión en discusión viendo como su padre se bate en convencimientos, argumentaciones y negociaciones al mismo tiempo que recibe de él sus enseñanzas y cuidados.

 

No sé si sea la mejor película de este personaje, ni creo que llene totalmente a un personaje que siempre nos han pintado grande, pero sí creo que se trata de una pequeña lección de historia política (no de historia general, que en eso tal vez sea un poco pobre), pero si el cometido del director Steven Spielberg es el de escudriñar en una figura menos mítica y más humana, el objetivo se cumple y a él lo deja muy bien parado, pues muestra que siempre logra algún tipo de aportación, comercial o no, al cine. No deje de verla, es un poco larga y con un inicio lento, pero es una visión interesante del presidente que le interesa resolver un problema político, más que uno social o humano.

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