Cultura

Literatura indígena colombiana, contrapeso de la guerra

“La realidad de las comunidades indígenas de Colombia es estar siempre a la mitad del conflicto armado”, reconoció el escritor Miguel Rocha

Por: Ricardo Lugo Medina

Siempre es bueno tener los pies en la cabeza dice mi taita,

/para que tus pasos nunca sean ciegos. /

Bonito debes pensar/

luego, bonito debes hablar/ahora ¡ya mismo! /

bonito debes empezar a hacer.

(Fragmento de poema del autor indígena colombiano Hugo Jamioy)

 

Miguel Rocha Vivas, escritor colombiano reconocido en el continente americano por sus aportaciones al enriquecimiento y rescate de las letras y la literatura indígena, resaltó que éstas ocupan un papel importante cuando las voces comunitarias de los pueblos se ven aisladas, ya que las obras indígenas se convierten en un medio de crítica hacia las multinacionales o a la guerra, cuya presión que ejercen a los pueblos es fuerte.

“Los procesos sociales siempre influyen de un lado y otro. La realidad de las comunidades indígenas de Colombia es estar siempre a la mitad del conflicto armado. Esto implica migración forzada a las ciudades, exterminio silencioso, desplazamiento interno, de silenciamiento”, manifestó.

De acuerdo con el autor de la conferencia magistral “Literatura indígena contemporánea en Colombia”, que dictó en el Patio Barroco de la Facultad de Filosofía el jueves 27, la temática de la guerra es evidente en algunos poemas de autores indígenas colombianos como Hugo Jamioy y Fredy Chicangana.

“Las luchas históricas de los pueblos indígenas siempre están presentes y en momentos de crisis como los actuales, la literatura” es un aliciente, aseveró Miguel Rocha.

“Hay momentos en que el país está muy partido en muchas regiones donde la comunicación no fluye bien. Zonas como el Putumayo, la Guajira, y ciertas partes de la Amazonía del Cauca, encuentran su expresión propia en autores contemporáneos como los que he mencionado”.

A diferencia de la literatura latinoamericana, que está empapada de los temas de la Colonia española, la independencia de América, las revoluciones de los países o las dictaduras a las que fueron sometidos los pueblos, la indígena pone mayor énfasis en temas como los sentimientos amorosos, historias personales, la vida cotidiana o la naturaleza, aseguró Miguel.

Agregó que en la literatura indígena colombiana existe gran variedad de temas, por ejemplo se intentan dar a conocer los aspectos comunitarios y los saberes tradicionales desde una perspectiva propia y no desde la antropología.

“Es alguien de la comunidad que quiere expresar un aspecto de la cosmovisión, de la vida cotidiana de la comunidad o la experiencia urbana que viven al dejar sus comunidades”, dijo.

“El escritor Fredy Chicangana tiene una relación muy profunda con la noche, con los animales, con la tierra, con las plantas medicinales como el yagé. En la literatura de Hugo Jamioy existe una presencia muy fuerte de la hoja de coca, del yagé, de la voz de los mayores, del tejido, las máscaras, las fiestas tradicionales propias.

“Vito Apshana tiene elementos diversos, pero algo muy importante en su obra son los sueños y la relación del humano con ellos”.

 

Las letras indígenas en México

Miguel Rocha, quien obtuvo en el año 2009 el premio Ciudad de Bogotá con el libro Palabras mayores, palabras vivas, consideró que en México desde la época de los noventa y hasta el presente, se vivieron dos décadas ininterrumpidas de producción literaria en lenguas indígenas.

Además, resaltó que además los premios Nezahualcóyotl de Literatura en Lenguas Indígenas y el Premio Continental “Canto de América”, o las antologías de escritores indígenas, y también de autores como León-Portilla y Carlos Montemayor, “son siempre un modelo para Latinoamérica y una guía para conocer cómo se da el encuentro de mundos en la actualidad”.

Además, autores mexicanos como Natalio Hernández, Natalia Toledo, Briceida Cuevas, Irma Pineda son puntos de referencia por la forma en que escriben tanto en castellano como en su lengua y “es muy interesante y llamativa la fuerza con lo que relatan sus historias”, enfatizó el escritor.

Por otro lado, aseveró que la “expresión aproximativa” de literaturas indígenas es un “camino que se abre”, pero cada lengua tiene una forma propia de expresión que se debe cuidar y preservar por encima del castellano que fue impuesto por los españoles en tiempos de la conquista.

“La diversidad de lenguas y expresiones en México es infinita. Yo diría que las lenguas más fuertes son la de los mayas yucatecos y los tzotziles, zapotecos, mazatecos y de alguna manera los nahuas.

“En Colombia los pioneros de la literatura indígena son los wayúu. Es la etnia predominante en el país y también en Venezuela. Suman aproximadamente medio millón de personas y una gran cantidad de esta población habla el wayuunaiki que es una lengua de la familia lingüística arawak (de las lenguas más diversas y extendidas en América)”.

Explicó que los pueblos indígenas guardan gran cantidad de tradiciones orales milenarias; “por ejemplo en el caso de los quechua, que son comunidades hablantes desde Bolivia, Argentina y Colombia, tienen muchas formas de la palabra, como algunos cantos que se dan en el entorno agrícola, también hay expresiones de carácter histórico, tipo himnos, para representar la memoria colectiva.”

Finalmente, Rocha Vivas expresó que se pueden aprender muchas cosas si se tiene un acercamiento con la literatura indígena y que, además “ante el misterio del camino, no terminamos de encontrarnos ni internamente ni hacia afuera. Pero la poesía muchas veces es justamente ese camino para nombrar los misterios”.

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