Cultura

México y Argentina, países atravesados por historias de violencia: Martín Kohan

Por: Juan José Rojas

PARA DESTACAR: La violencia está muy presente en México, ya lo sabemos. Kohan usa una palabra muy poderosa: la idea de lo revolucionario. Y la violencia es a veces revolucionaria y a veces todo lo contrario. Hay que interrogar el carácter y signo político de cada una de las violencias.

– El escritor habló sobre su concepción de la guerra y la influencia sobre países de Latinoamérica para la conformación de naciones

“Haz tocado su segunda pasión: Boca Juniors”, me dijo la mujer que acompañaba a Martín Kohan. El escritor tituló su último libro ‘Fuera de lugar’, una analogía para explicar la aberración: “eso que no debería suceder y sin embargo, sucede”. Una pieza fuera de órbita. Martín Kohan (Buenos Aires, 1967) no se mide en el compromiso literario; durante el 2015 escribió tres libros en un solo año. “No me impongo nada, todo es el resultado de la pasión y el entusiasmo que me suscita la literatura”, afirmó el argentino. El autor de ‘El país de la guerra’ tenía dos expectativas: su participación en el Hay Festival y el inicio de Boca Juniors en el torneo de futbol argentino.

Martín tiene estrecho compromiso con la profundidad de su trabajo, es autor de varias novelas y ensayos publicados en editoriales del Reino Unido, Francia, Italia y Alemania. En ‘El país de la guerra’, Kohan explica la historia argentina desde la épica de la guerra, la formación de la “argentinidad” con base en la heroicidad; para el autor la historia es una narración y por lo tanto es un principio de interpretación de lo que pasó.

En entrevista para Tribuna de Querétaro, el escritor habló sobre su concepción de la guerra y la influencia sobre países de Latinoamérica para la conformación de naciones como México y Argentina.

 

-En ‘El país de la guerra’ abordas o interpretas tu país mediante las batallas y conflictos que se han vivido, ciertamente cuando estuve en Buenos Aires se puede notar una influencia de la esencia revolucionaria y conciencia social que existe en Argentina ¿Se puede circunscribir esto al caso mexicano?

Sin duda; son asuntos muy complejos y de hecho me ocupé del caso argentino porque es el que más conozco y llevo varios años estudiando, por lo tanto, no me gustaría aventurarme tanto en un mundo que conozco menos, pero creo que somos países en parte atravesados por historias de violencia y al mismo tiempo somos parte de dos países que se constituyeron en luchas anticoloniales, se han fundado en gran medida en una instancia de violencia.

Ahora, sobre esta situación de violencia bélica, ligada a la ruptura con los centros coloniales, son la base que ha tocado la fundación de nuestras naciones, luego por supuesto que hay procesos más amplios que son al mismo tiempo sociales, políticos, económicos, culturales… y en verdad son muchas las dimensiones que forman parte de la trama compleja de la constitución de una nación o de eso que imaginamos quizá un poco mitológicamente de la construcción de una nación.

 

-¿Qué dimensiones?

Son diversos factores, está la dimensión militar, está la dimensión política y en cada uno de estos universos hay figuras destacadas y procesos destacados. Lo que sin duda parece darse en el caso argentino es que la dimensión de la guerra ha quedado fuertemente en primer plano. Se ha ido postergando y no menos en la formación de la identidad, si se pone en términos heroicos también hay héroes cívicos.

Esas figuras en el caso argentino han quedado ligeramente relegadas, al menos respecto de los grandes héroes de guerra. Ese tipo de narración en clave de guerra no puede sino rediseñar un modo de la memoria, entonces, parece que en cada una de nuestras naciones es válido interrogar por estas figuras y por el modo de narrarse colectivamente la propia historia y por lo tanto el propio presente; definen una identidad.

La violencia está muy presente en México, ya lo sabemos. Vos usaste una palabra muy poderosa: la idea de lo revolucionario. Y la violencia es a veces revolucionaria y a veces todo lo contrario. Entiendo que hay que interrogar el carácter y signo político de cada una de las violencias.

 

Si has caminado por las calles del centro de Querétaro te darás cuenta de la cantidad de estatuas y homenajes a diferentes héroes, Juárez, Ignacio Pérez, La Corregidora…etc. En Buenos Aires las figuras son Maradona, El ‘Che’ Guevara, Eva Perón; estos símbolos que forman una identidad… ¿Va en relación a una cultura de la institucionalidad en México esas referencias?

Lo que uno advierte, lo digo como un extranjero y con la prudencia que eso requiere, pero entiendo que sí hay una dimensión de la institucionalidad muy fuerte, ciertas figuras que la historia mexicana pone como jalones de la mexicanidad están fuertemente ligados a una marca social muy fuerte que es la organización institucional del Estado. Y eso involucra a la cultura también.

 

-¿Cómo interfieren los intelectuales, es diferente acá que en Argentina?

Muy a menudo aquí los intelectuales están ligados a una condición funcional del Estado y eso es una tradición muy poderosa en México. No ocurre lo mismo en Argentina, pero también cuando uno ve lo que bien señalas, un repertorio de estatuas que te dicen el modo en que una sociedad se imagina a sí misma, me parece que estas figuras de la organización institucional mexicana tienen un protagonismo muy considerable.

Uno no deja de admirar también lo que es una fisura, lo que parte un poco esa condición institucional armónica y que es la Revolución mexicana, la figuración de Zapata y Pancho Villa y lo que supuso la emergencia del zapatismo hace ya unos años, entonces me parece muy interesante advertir cómo hay una división de institucionalidad y de continuidad institucional que no todos los países de América Latina hemos tenido, independientemente de muchísimas cosas que hay y que se pueden decir del PRI.

Pero para un caso como el argentino, cuya continuidad democrática, constitucional e institucional se vio tan frecuentemente interrumpida por golpes militares, ahí hay una muestra de un tipo de ecuación entre orden político y prestigio militar y social, porque hasta antes de la dictadura los militares fueron vistos en Argentina como salvadores de la patria o de la propia democracia del orden institucional, fueron vistos así contra todas las catástrofes que produjeron las irrupciones militares una y otra vez en el orden político argentino, o sea en la última dictadura que terminó en 1983. Entonces me parece que en México supone para la mirada de un argentino algunos contrastes muy interesantes, insisto por una parte en términos de una institucionalidad y por otra parte estas otras violencias… ahí sí revolucionarias, las de Pancho Villa, las de Zapata, que enmarcan esa fuerte identidad de postergados y sumergidos que tienen todos nuestros países…

 

-Y sin embargo, han sido construcciones de identidades diferentes. Octavio Paz decía que los mexicanos descendemos de los aztecas y los argentinos de los barcos, pero pareciera que seguimos el mismo rubro…

Efectivamente, es cierto, es cierto. La frase de Octavio Paz yo señalo que deberíamos decir ¡desde el muelle! No es de otro lado desde donde yo mismo soy argentino o podría sino como parte de un proceso tan complejo que hizo que la identidad argentina como construcción política, social narrativa se reformulara hace aproximadamente un siglo de un modo interesante por la complejidad de su formación, pero que contrasta muy fuertemente con México, porque la Argentina ha decidido figurarse a sí misma como carente de un pasado indígena.

Independientemente de que las tradiciones y las culturas indígenas que se verificaron en lo que hoy llamamos Argentina, porque para los mapuches no había Argentina o Chile. En México hay relevancias de la cultura maya, existió el grado de desarrollo de la cultura azteca, el país forja un imaginario de identidad y forjan su mitología de origen. En el caso argentino es evidente el propósito totalmente consumado y totalmente exitoso de deshacerse de su pasado indígena. No solo por la gran masa migratoria, que preponderó respecto de los gauchos y sin embargo una mitología “gauchesca” sí se formó. De hecho, la campaña de centro de matanza a indígenas formó héroes. (Kohan lleva la mano al bolsillo y saca un billete argentino de 100 pesos). Mirá, este billete seguro lo viste cuando estuviste en Buenos Aires…

 

-Sí, el de 100 pesos, de mayor valor allá…

-Así es. Mirá el dibujo. Ilustra una campaña militar de matanza indígena a cabo del presidente de la Nación que llevó una matanza en la Patagonia. Insisto, son procesos sociales que se formaron en torno a la violencia, ligados a la guerra y a los militares.

Martín, como buen sudamericano, mira detenidamente el escudo de mi compañero quien trae una sudadera de Gallos Blancos: “Ah es Querétaro, ¡el equipo de acá!” exclama.

 

-¿De qué equipo es Martín?

-Boca, Boca. Ansioso del inicio del torneo, ojalá que tenga un buen torneo. Vamos mal, vamos mal (ríe). Ayer vimos a la selección mexicana en el aeropuerto. Contra Chile no debieron desfondarse, debieron retener la pelota cuando notaron que no podrían ganar, debió cerrarse. Después del tercero el ánimo cae y vino la goleada, pero México no es un equipo para perder 7-0, yo creo que esa diferencia no refleja lo que es México; no es el peor por haber perdido, para mí es la mejor selección de Concacaf, es mejor equipo históricamente que Estados Unidos, pero por el momento no anda bien.

 

-¿Extrañará la albiceleste a Messi?

Cuando Messi anda bien, la selección juega bien. Es el mejor del mundo, yo creo que regresará a la selección. Lo dijo con la bronca de tres finales perdidas, pero volverá, fue un comentario en caliente y yo pienso que va volver. Ojalá porque para mí es el mejor futbolista del mundo.

 

-Martín, muchas gracias.

No por favor, gracias a vos, un gusto.

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