Cultura

Millás, Saramago y Fuentes

Las lecturas del búho

Por: Rubén Cantor Pérez

En medio de un país quebrado por la inmoralidad de sus políticos, quienes parecen personajes de una ficción barata, lo que nos queda a los lectores —para evitar la neurosis— es refugiarnos en ese universo que es la literatura, donde cada autor-dios dictamina el actuar de sus personajes, con la levedad de que a diferencia del dios dinero, el demiurgo literario sí tiene aprecio por sus creyentes-lectores.

Y esta semana les presento a tres grandes creadores que juegan con los lectores, pero no en un sentido despreciativo como los políticos, más bien de un modo lúdico-instructivo, pues mientras nos entretienen, nos señalan los andamios de una realidad que parecen ocultos, pero que —sin embargo— basta voltear para verlos aparecer. Tres regalos místicos para neófitos.

“Lo que sé de los hombrecillos” (2010)

“El sueño de mi vida era escribir ‘La Metamorfosis’ de Kafka”. El español Juan José Millás (1946) así lo contó en una presentación de su libro en la Universidad de Oviedo. Entonces, ya tienen una idea de lo que puede contener “Lo que sé de los hombrecillos”.

Un profesor emérito en finanzas, que espera pronto retirarse, narra sus días a lado de unos hombrecillos, seres pequeños vestidos con traje gris y sombrero de ala, todos idénticos físicamente y con agilidad de insectos.

El académico interactúa con ellos, pero sin comunicación verbal. Los ve salir de la bolsa de su bata de dormir y esconderse entre los cajones de la cocina. Salen ocasionalmente y por temporadas; su relación comenzó desde que era muy pequeño y se ha interrumpido por periodos largos hasta hoy, cuando está casado con una directora de área de la universidad que aspira a ser rectora. Su matrimonio funciona por fuera, pero internamente no hay amor, sólo costumbre.

Todo cambia cuando una mañana siente que “se le sube el muerto” y ve cómo varios hombrecillos le extirpan pedacitos de su cuerpo y con ellos componen a un nuevo hombrecillo a su imagen y semejanza, con el que tiene una conexión telepática.

Este gemelito es diametralmente opuesto a él, pero sus sentimientos y pensamientos están en la misma sintonía, es decir, lo que uno piensa el otro también lo percibe. El hombrecillo poco a poco modifica el estilo de vida del profesor al volverlo a los vicios terrenales, en contra de su propia voluntad.

Como lo di a entender con la cita del inicio, Millás reinterpreta a Kafka. El protagonista se siente alienado mientras es consciente de que no forma parte de esa sociedad, se siente más cercano a los hombrecillos.

“El Evangelio según Jesucristo” (1991)

Fallecido hace poco, el portugués José Saramago (1922-2010) no deja de sorprender a sus lectores. Esta novela, obvia relectura de La Biblia, habla de la vida de Jesús, María y José, pero sin todo el velo religioso, sino como un relato terrenal con destellos metafísicos.

Comienza con la descripción de un grabado que representa la crucifixión, donde ya marca su línea Saramago al desmentir mitos que la religión judeocristiana ha mantenido hasta hoy.

Después, nos describe la vida de José y María: su poca comunicación, como lo dictaban la idiosincrasia judía; la humildad de sus aposentos; la poca destreza de José en su oficio, y de la relación carnal que dio nacimiento a Jesús. Por esto último, y por muchas otras cosas más, Saramago se vio forzado a salir de su país y se ganó la aversión de millones de personas en el mundo.

Para todos aquellos interesados en la vida de Jesús y que tengan un sentido crítico y tolerante, esta novela será un manjar para el alma, porque permite fortalecer —o, en su caso, terminar de debilitar— sus creencias. Una historia excelentemente contada que le da un aire contemporáneo a los hechos bíblicos. Tiene humor e ironía al tope.

“Aura” (1962)

Para cerrar, le recomiendo esta novelita del también recientemente fallecido Carlos Fuentes (1928-2012). El mejor reseñista y agente del escritor fue su tocayo, el secretario del Trabajo del iletrado expresidente Vicente Fox: Carlos Abascal.

En el 2001, la hija de Abascal leyó “Aura”, según indicaciones de la maestra de Español, lo cual no agradó al secretario, quien armó un escándalo argumentando que partes de la novela eran inapropiadas para estudiantes de tercero de secundaria. La profesora fue despedida del colegio de monjas Félix de Jesús Rougier.

Ya con este historial, el libro se volvió un best-seller y todavía se posiciona entre los más vendidos en México.

En sí, la noveleta es una historia de fantasmas. Un historiador recién graduado descubre en los clasificados un anuncio que lo describe tal cual, además de que pagan bien. Así que acude a la cita y es contratado por una anciana que vive en una casa antigua y obscura del Centro Histórico en la Ciudad de México.

Su tarea es transcribir las memorias del esposo muerto. Una condición curiosa es que tiene que vivir en la misma casa, porque tiene un plazo muy corto para terminar su labor. Gracias a esta oferta laboral conoce a Aura, la sobrina de la señora, quien le atrae fuertemente y a través de ella descubrirá un secreto fantasmal que lo acechará hasta hacerle perder la razón.

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