Cultura

Mundial Epistolar

En el centro se erige una muralla roja, el impactante Kremlin. Un muro que ha sido testigo del tiempo y que al borde del río Moskova, ha visto a los zares, a los bolcheviques, a Gorvachov y a Putin en tan solo 100 años. A este país le sobra historia.

Me voy a Rusia

Budapest, Hungría. (11 de junio de 2018).- Escribo esto a manera de terapia. Espero no lo tomes a mal, serás mi psicólogo. Yo sé que tienes algo de conocimiento en el tema, además de la capacidad que has adquirido en tantas cantinas y noches de bohemia. A falta de unas horas para llegar a Rusia la verdad es que mi cabeza ya no da para más, sólo pienso en el Mundial. No me avergüenzo, así soy, así somos.

He disfrutado de este viaje de forma especial; entendí esas palabras del recientemente fallecido Bourdain sobre el sufrimiento que debemos aceptar y gozar por una aventura de esta índole. Aunque se ha sumado toda la información basura de nuestra querida Selección. Qué lástima que los días previos a una Copa del Mundo, tan bonitos que son, se manchen con este tipo de acciones tan absurdas. Ya hemos platicado lo suficiente del tema, no arruinaré este ejercicio con más.

¿Cómo va todo en México? Extraño mucho a todos, me gustaría mucho ver los juegos contigo en una cantina, tomar hasta que nos corran, ya sabes, la agradable rutina. Realmente deseo que podamos escribir varias de estas cartas, aunque estoy consciente que cualquiera de los dos puede fallar algún pase, no te preocupes, con las que tengamos adornaremos un capítulo del libro de futbol que vamos a escribir.

Como te decía, he disfrutado mucho estos últimos países, me ha costado encontrar ambiente mundialista porque ni República Checa, ni Austria, ni Hungría, tendrán fiesta este verano. Pero la fuerza del deporte más popular no se puede esconder, con ver niños jugando en los parques me emociono.

Me siento un periodista que investiga el fenómeno alrededor del mundo. Hace unos días conocí a un vendedor que me platicó sobre la época de gloria de los magiares, aquellos años en que ganaron el oro olímpico, o cuando derrotaron 6-3 a Inglaterra en Wembley, (por cierto hay un mural bellísimo en el barrio judío que recuerda esa gesta, mismo que fue usado por FIFA para el video de la canción oficial de Rusia), o cuando perdieron la final del 54 ante Alemania, luego de haberlos vencido en grupos.

Dos años después de esa final, la policía secreta del régimen disparó contra una multitud que pedía cambios políticos en la República Popular, así al estilo PRI. Aún hay marcas de bala en la plaza y aún venden playeras del ídolo Puskás en los mercados. Me despido mi estimado Juan José, espero que tengas buenas vísperas de Mundial y que la participación de México no termine antes del caótico 1 de julio que te espera. ¿Tus expectativas más altas están en las urnas o en la cancha?

Un abrazo.

 

El Efecto Patria

Querétaro, México. (12 de junio de 2018).- Sirva este trazo largo, Francisco, como preludio de una Copa del Mundo digna, por así decirlo, para el equipo mexicano.

A estas alturas, luego de pasar por los vestigios del comunismo húngaro y los grisáceos pasajes de la Europa del Este, debes haber aterrizado en Rusia, lugar de tierras clásicas y fértiles, donde convergen aficionados de todo el mundo, al menos, durante mi etapa preferida del mundial: La fase de grupos. Seré tu colega epistolar pues, confieso, pese a mi afectividad por el psicoanálisis, sigo sin comprender un carajo. Sin embargo, ante mi sedentario verano, te leeré animado.

Te cuento: Me ubico ahora mismo en el hastío electoral. Quiero que el mundial comience lo más pronto posible para desviar mi atención de las campañas. Lo que no razono, mi querido PP, es que nuestro mundial -el de la selección, pues- tiene altas posibilidades de terminar antes del 1 de julio, ¿o no?

Hace un par de años bebía cervezas y conversaba en un atractivo bar de Palermo, en la bendita ciudad de Buenos Aires, con Pablo Cheb y Mariano Mancuso, el primero director editorial de la revista ‘Un Caño’; el segundo un escritor y periodista de pluma hábil. Entre otras cosas, hablamos, desde luego, de futbol. La literatura y el periodismo pasaron a segundo plano. Sin duda eso, mi PP, después de un tiempo largo fuera de mi tierra, me hizo sentir como en casa. Eso tiene el futbol. Cuando más te alejas tu país, encuentras a gente como tú, como yo, que van a los bares del invierno austral a ponerse un pedo, ver los partidos de la Copa América y platicar sólo de futbol, “nuestra salvajería feliz”.

Citas la famosa fiesta mexicana, ejemplo claro de las debilidades connacionales, inmersas, sí, en una conducta machista y un trabajo periodístico tergiversado. Ese mismo día, los futbolistas argentinos se ponen frente a Claudio Tapia, presidente de AFA, y le presentan su negativa de viajar a Jerusalén para jugar el amistoso pactado contra Israel, esto alentado por los cantos ‘Don’t go to Israel’ y ‘Argentina no vayas a Israel’ sembrados durante los entrenamientos de la albiceleste en Barcelona, que terminaron por convencer a los jugadores, socialmente enroscados, de que la cosa no iban bien.

El partido en cuestión tuvo un reclamo palestino ante la disputa de la Copa 70 aniversario de Israel a realizarse en la ciudad de Jerusalén. Andrés Burgo –a quien sé que disfrutas leer- supone esto como “un guiño a la reciente decisión de Donald Trump de trasladar su embajada desde Tel Aviv hacia ese territorio en disputa”.

La cancelación del partido no tuvo órdenes directivas, sino que nació bajo la iniciativa de los jugadores. Ante ello, el portal ‘Los otro judíos’ de la mano de Carlos Balmaceda, escribió una carta dirigida a tres futbolistas argentinos: Messi, Agüero y Di María. “La decisión de jugar un partido donde hace 70 años se persigue, encarcela y asesina a un pueblo que sigue resistiendo esas atrocidades, fue dejada atrás. Enhorabuena”, dice el íncipit de la misiva.

El futbol, que desde su nacimiento se juega en el plano político, abrió la puerta para entender este mundo, que se regodea entre el placer y la disciplina, la identidad y el soborno, la FIFA y la calle. Dos selecciones latinoamericanas arrebataron el filo de la larga espera para que inicie la Copa del Mundo, donde Héctor Herrera se marcha a esclarecer situaciones y Messi se salva de visitar El Muro de los Lamentos.

Así va la cosa. Tú sabes, PP, que las épocas electorales dejan vacíos, sensaciones divisorias y poco menos que la dignidad puesta en un spot. Aquí retomo a nuestro querido Martín -Caparrós- con quien hemos podido conversar (en más de una ocasión) sobre su último artículo publicado en el New York Times. ‘La fábrica de ficciones’ donde habla del «Efecto Patria», mismo que tiene alto impacto en la sociedad mexicana a estas alturas… y cito: «Es una rara conducta por la cual personas que no tienen ningún otro acuerdo entre sí –que se detestan, por ejemplo– coinciden en la celebración de una supuesta gesta nacional«.

Así México, respondiendo a tu pregunta de cómo está el país. Viene -aparentemente- con un cambio político que asusta a algunos y genera expectativas en otros. Y, tú sabes, soy de esos otros. En donde, al parecer, hay una crisis de expectativas es en el futbol. Al menos así se muestra la afición y la prensa en general en este polarizado territorio. Da igual, estaremos atentos a lo que haga la selección. Mientras, cuéntame: ¿Cómo está la Rusia? Acá se habla de un país «con músculo». ¿Con qué sorpresa te has encontrado? Abrazo de gol, PP.

 

La inauguración

Moscú, Rusia (14 de junio de 2018).- Qué gusto me ha dado, mi querido Juan José, leer tu respuesta. Me agrada mucho la idea de leerte cuando he terminado mi primera jornada en suelo mundialista. Mariana y yo hemos llegado destrozados físicamente pero más felices que nunca.

Te confieso que mis expectativas de Rusia eran altas, pues bueno, quedaron pulverizadas por la realidad, así, tal cual… Moscú es una ciudad impresionante. Dice Martín Ainstein que “el centro de Moscú es un parque temático”, que la verdadera ciudad está a las afueras. No dudo ni una pizca de esta afirmación, tuve la oportunidad de entrar por una zona que parece ser esa verdadera Rusia. Decenas de edificios que simulan aún estar tras la cortina de hierro se mezclan con empresas y centros comerciales tan capitalistas y globales como la Copa del Mundo.

En el centro se erige una muralla roja, el impactante Kremlin. Un muro que ha sido testigo del tiempo y que al borde del río Moskova, ha visto a los zares, a los bolcheviques, a Gorvachov y a Putin en tan solo 100 años. A este país le sobra historia.

Coincidió nuestra llegada con la fecha del Día Nacional en Rusia: 12 de junio de 1990 fue la fecha en que se terminó el utópico sueño de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. ¿Justicia poética, Juan José?, un homenaje como la Copa del Mundo justo en el día en que el país más grande del mundo se abrió al mundo mismo.

Comenta Alberto Latí que los rusos son melancólicos de su pasado, que añoran los años socialistas. No he tenido el gusto de tratar directamente estos temas con un ruso, pero en cada esquina de sus calles esto cobra valía. Las estrellas rojas de los viejos edificios acarician el nublado cielo moscovita. La arquitectura no los deja mentir: añoran tiempos pasados. Por lo menos no los sufren.

La ciudad es una verdadera fiesta, cientos de aficionados de latitudes tan diferentes como Perú y Arabia Saudita conviven y toman cerveza en las calles. Faltan unas horas para que ruede la pelota en la cancha, pero el mundo ya rueda en la plaza Roja.

Disculpa, mi querido Juan José, que ya no aborde temas políticos relacionados con nuestras dolidas elecciones. A estas alturas me he abandonado al fervor mundialista, soy un irresponsable ciudadano más que no va a votar y que solo piensa en futbol en estos días. Dejé mi responsabilidad cívica a tu cargo, discúlpame por tomar esa libertad.

¿Cómo son las horas previas en Querétaro? ¿La gente tiene ánimo del Rusia vs Arabia? Te dejo querido amigo, en este momento me traslado a otro hostal y luego iré a ver el flamante partido inaugural.

Un abrazo.

P.D. Te manda saludar Andrés Burgo, dice que eres bueno para la cerveza, le dije que no sabía de qué estaba hablando.

 

Doble fiesta.

Querétaro, México (14 de junio de 2018). La afición del futbol detiene, durante un mes, la respiración. Y tú lo estás viviendo de primera de mano. Me alegra el ansiado inicio de la Copa del Mundo. Juan Tallón dice que “en este placer de no hacer nada más que ver fútbol que no te interesa, cada cuatro años, es donde encuentra el sentido de la vida”. Y suscrito a esta afirmación debo reconocer que me sumaré -un poco- a esa irresponsabilidad ciudadana de la que hablas.

También, mi PP, luego de varias conversaciones que hemos sostenido sobre el tema, ya has de conocer la noticia, Argentina está a una aprobación del Senado para despenalizar el aborto. Un avance significativo para nuestra querida América Latina. Hoy desperté con esa noticia y, sabes bien, no puedo evitar sentir una alegría genuina al respecto. Pero, te cuestionarás, ¿qué tiene que ver esto con el Mundial?

Rusia, país centenario en el aborto legal, inaugura el campeonato y festeja con cinco goles ante Arabia Saudita, ¿coincidencia?

Al respecto, Alejandro Wall publicó una interesante crónica en ‘Tiempo Argentino’, donde recuerda a la marxista feminista, Aleksandra Kollontai, dirigente del partido bolchevique y quien trabajó para la revolución de 1917 bajo la consigna de liberar a la mujer. Ahora, seguramente, te encuentras entre el festejo de la gente rusa, en ese territorio donde Lenin, luego del Octubre Rojo, instauró la legalidad bajo la definición del derecho básico.

Ya en el tren mundialista, estoy atento a los juegos de mañana, debuta mi querido Uruguay. Le voy a la celeste, ya sabes: por Mujica, por Galeano, por Onetti, por Forlán, por las añoradas tardes de viento fresco en Montevideo… por ‘Chapita’ Blanco, por el ‘Hueso’ Romero, por Mateo Fígoli. Pero también se viene el primer plato fuerte de la competencia, el España Portugal, el clásico ibérico promete goles y buen futbol, pese a la despedida –insólita- de Lopetegui, escuché decir a Ancelotti que la roja se queda en buenas manos. Fernando Hierro, ese que crecimos viendo con admiración, toma las riendas de una de las selecciones favoritas al título.

Qué gusto saber que te encontraste con Burgo, sin duda, el autor del libro de futbol que más me ha gustado de todos los que he leído (hemos). Y mira que son varios. En un bar de Caballito, una fría tarde de Buenos Aires, Andrés remataba una conversación con la alineación de la selección mexicana del 86. «Me sé todo de ese mundial», replicaba tras una sonrisa larga.

Seguimos pendientes, PP, acá ya hubo un tercer debate presidencial en el cual mi conclusión es que si el candidato ¿de izquierda?, al inicio de campaña, hubiera acudido al Instituto Nacional del Derecho de Autor, por sus frases (e ideas), ya tendría varias demandas ganadas. Fuera de eso, no creo que cambie la intención de aquí al 1 de julio. Por cierto, ¿cómo estuvo la inauguración? Qué dicen los rusos…

Ya me imagino algo, Dostoievski lo predijo: «a veces conviene soñar». Cheryshev lo entendió. Y ambos hicieron un poco más feliz a la Rusia.

Abrazo.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba