Cultura

Muñecas de trapo

Por: Aurora Vizcaíno

Con una canasta y ropa tradicional, mujeres indígenas de las comunidades de Santiago Mexquititlán y San Ildefonso caminan en las calles del Centro Histórico de la capital para vender sus artesanías. Ellas reciben poco apoyo por parte de gobierno y hay veces que a los inspectores «tienes que pagarles casi el doble» por recuperar el trabajo, revelaron Juliana, Lorena y Carolina, vendedoras de artesanías.

Juliana Querino Santiago, es una indígena de San Ildefonso que tiene el cabello canoso y usa un sombrero para protegerse del sol. Desde hace ocho años se dedica a la fabricación de muñecas, servilletas y ropa.

Querino Santiago aprendió «como dice el cuento» poco a poco a hacer las muñecas; mismas que están elaboradas de manta y algodón y que son confeccionadas a mano en cada una de sus partes (piernas, brazos, cabeza y cuerpo) y se rellenan con estopa. Cuando vende su trabajo, gana 300 o 400 pesos. Sin embargo, hay días en que la vente 100 pesos.

«Cada quien su trabajo, cada quien su mercancía, a vender» es la filosofía de Juliana Querino Santiago, quien también recibe un apoyo económico por parte de Oportunidades, el cual usa para comprar maíz.

Al igual que Juliana, Lorena y Carolina son parte de una familia de San Ildefonso que comienza sus jornadas de trabajo desde las siete de la mañana, ya que parten hacia la capital del estado para vender sus artesanías. Las indígenas suelen quedarse dos días en el albergue municipal y después regresan a sus comunidades.

Lorena viene de San Ildefonso y tiene 33 años haciendo muñecas artesanales. Ella, quien ahora tiene 57 años y 13 hijos, admitió que el conocimiento para crearlas ha sido generacional: compra su tela en La Parisina, pero su mamá antes conseguía la tela en alguna tienda de la cabecera municipal de Amealco. «Antes no había gente que vendía, ahora hay mucho», señaló la artesana.

Carolina, hija de Lorena, admitió que a veces llegan a dormir en las calles de Querétaro antes de regresar a sus hogares. La mayoría de las personas de San Ildefonso se dedican a la artesanía.

La familia de Lorena recibe apoyos por parte de Sedesol, pero Carolina, su hija, admitió que es la única instancia que facilita ayuda económica. Esto sucede porque «el gobierno casi no apoya» y «te dan largas» si quieres adquirir una máquina de coser, admitió Carolina.

«Hay personas de inspección que sí son muy exigentes y tienes que pagarles casi el doble de lo que tú gastas para hacer los materiales y es mejor dejarlos allá a que tú vayas y los pagues porque luego al venderla ya no te va a salir», explicó Carolina, a quien también le gustaría dedicarse a este oficio durante más tiempo y que también espera que siga creciendo el negocio de las artesanías.

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