Cultura

Música, alcohol y tatuajes, inspiran a una noche poética

Por: Alexa Palacios

1. La primera regla del club de los poetas es:

todos hablan en el club de los poetas

2. Poema que nace torcido
su verso jamás endereza

3. Un gran poder – el del lenguaje –
conlleva una gran irresponsabilidad
– la del poema -.

“Axiomas”, Diego Espíritu

Escritores, bailarines, raperos, borrachos, oyentes, músicos y curiosos, se comenzaron a reunir desde antes de las nueve de la noche en el estudio de tatuajes Death Moth, que en esta ocasión fue utilizado como un espacio dedicado a la lectura de poesía.

Conforme llegaban, los asistentes buscaban un lugar en el suelo para sentarse, formaban círculos de amigos y conversaban. Unos esperaban a que iniciara la lectura y otros a que apareciera el vino.

El lugar se llenó rápidamente, pero 15 minutos después de las nueve, los encargados del audio apenas terminaban de instalarse. Pero el retraso se olvidó en cuento se comenzó a repartir el vino, aunque algunos prefirieron caminar hasta el “Oxxo” y comprar un cartón de cervezas.

Finalmente, empezó la lectura. El público guardó silencio para escuchar la selección de textos presentados por los autores invitados. Martín Paredes tomó el micrófono para darle voz a sus letras, el público lo reconoció con aplausos al terminar su intervención.

Posteriormente tomó la palabra Saddham, quien además de participar en el evento con la lectura de algunos de sus textos, fue la persona facilitó el espacio para la realización del evento, denominado “Vamos a ‘ler’: Letras & Vino”. El público permaneció empático, amable, callado, atento, muy atento a cada texto leído en la jornada poética.

Fu el turno de Carmen Rioja, quien cautivó a los asistentes con la presentación de un cuadernillo elaborado a mano, que contenían algunas “oraciones” poéticas. Todo de su autoría. Después, fue el turno de Mr. Gallo, quien realizó un ejercicio literario junto con el público.

El olor a cebada y uva fermentada, el humo de tabaco y la hierba quemada tomaban mayor intensidad conforme avanzaban los minutos. El calor también aumentaba y el espacio se reducía. Todos comenzaban a intercambiar comentarios, mientras se formaba una pequeña fila para entrar al baño.

La lectura continuó con Diego Espíritu, escritor de la Ciudad de México, quien arrancó su presentación con “Axiomas”, un texto que, comentó, se encuentra dentro de su más reciente publicación, ‘Poemas panks para Community Managers’.

Posteriormente, Coatl S tomó la palabra y esta vez no habló sobre los proyectos literarios en los que está involucrado, sino para decir “Adiós al Estado”, poema con el que comenzó su participación.

Finalmente, se presentó Horacio Warpola, con una serie de textos de su última publicación ‘Badaud Electrónico – Antología de poesía komandroviana’: “la mayoría de los jóvenes cree que hay vida después de la muerte. Luego se arremangan sus camisas y salen a buscar chicas, si es necesario, se ponen bermudas para presumir los tatuajes en el chamorro…”.

Al terminar la poesía, la banda de jazz comenzó a instalarse, aunque no podían faltar los minutos dedicados al “micro abierto”, para que cualquiera de los asistentes pudiera leer sus textos. Entre ellos, Ana Clara Muro, quien cerró con las participaciones.

La gente, ya muy animada y en un ambiente de fiesta, recibió a la banda de música jazz, que fue acompañada con una bailarina, cerveza y vino, opiniones y charlas sobre cultura, la institución, los textos, escritores, todo bajo el ritmo del Fuzz.

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