Cultura

Necesario impulsar educación musical desde niños

“La educación musical comienza a temprana edad, desde los tres, cuatro o cinco años”, especificó la pianista mexicana Leticia Gómez-Tagle

Por: Miriam Martínez / Carlo Aguilar

A diferencia de lo que ocurre en países europeos, donde los niños ya están “interactuando con el instrumento” a los cuatro años, es necesario que en México se impulse la educación musical desde temprana edad, manifestó Leticia Gómez-Tagle, pianista mexicana que radica en Viena, Austria y quien ofreció el concierto “Fantasías e impresiones” en el Museo Regional.

 

De acuerdo con quien será la solista del próximo concierto de la Orquesta Filarmónica del Estado (OFEQ) a desarrollarse el viernes 8 de marzo en el Teatro Alameda, en Viena existe una cultura artística ‘elevada’ gracias al ambiente de la ciudad y al gusto musical de su población.

“La educación musical comienza a temprana edad, desde los tres, cuatro o cinco años se les enseña a los niños un poco sobre notas. Que ellos interactúen con el instrumento”, expresó Gómez-Tagle, al tiempo que advirtió que en México aún falta impulsar el gusto por la música.

Cuestionada respecto a su principal meta o “fantasía” por cumplir como pianista, manifestó que le gustaría que después de escuchar su concierto, mejoraran las emociones del público. Su fantasía, dijo, es “que dé un concierto y la gente se sienta mejor al escucharme”.

Nacida en la ciudad de México y con residencia en Austria desde hace más de 15 años, Leticia Gómez-Tagle es una pianista mexicana que se ha ganado un renombre dentro y fuera del país. Ha ganado diferentes concursos nacionales, entre ellos el Sala Chopin con el cual se hizo merecedora a una beca para estudiar en la Academia de Música de Viena.

En 1990, el concurso Chopin en Varsovia le abrió las puertas a la actividad concertista internacional. Actualmente, dedicada a ofrecer conciertos y a la enseñanza del mismo instrumento que ella toca, Gómez-Tagle se encuentra de visita en México.

Ella comenzó a la edad de siete años. Como su padre tocaba el piano, ella ya contaba con este instrumento en casa; también practicaba ballet. No optó por otro instrumento puesto que “si te dedicas de lleno, un instrumento lleva mucho tiempo”, comentó.

Diariamente se levanta a las 5:30 de mañana para ensayar. Cuando estudiaba en la Universidad de Viena, practicaba siete horas o más, diariamente. Cada pisada refleja el trabajo y dedicación con que lo hace, lo cual le ha ayudado a llegar a donde hoy se encuentra.

Antes de cada concierto este repaso es aún más intensivo. “Se tiene que estudiar más. Trato de comer bien porque tocar el piano quita muchas energías. Repaso un poco en mi mente las partituras y hago ejercicios de respiración. También me encomiendo a Dios”, explicó. Pero hay veces, cuando tiene que viajar, que este repaso lo hace solamente en su cabeza.

Gómez-Tagle dijo que se necesita de mucho esfuerzo para poder sobresalir como músico. Expuso que los músicos latinoamericanos cuando tocan lo hacen de corazón, que no son tan lineales o perfeccionistas como los occidentales.

“Fantasías e impresiones” es como se tituló el concierto que se llevó a cabo el pasado 28 de febrero en el Museo Regional de Querétaro, en el cual interpretó dos piezas de Chopin, una de Liszt y otras más del músico mexicano Alfredo Márquez. El viernes 8 de marzo tocará junto con la Filarmónica de Querétaro, en la serie de conciertos “Los Brandenburgo de Bach”.

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