Cultura

No tengo boca y debo gritar: la tecnología se pone en contra de los humanos

Se acerca la época del año en donde el horror invade nuestros televisores. Las historias sobrenaturales, las criaturas fantásticas, las teorías conspirativas y relatos fantasmagóricos que se han convertido en los íconos más emblemáticos de la cultura popular, emergen para hacerse presentes durante el mes de octubre. Se vienen las fiestas temáticas. Las películas de miedo y las tradiciones que nos invitan a celebrar todo aquello que nos resulta escalofriante. Es por eso que, para la recomendación de este fin de semana, tenemos como protagonista un relato que, combinando el terror y la ciencia ficción, ha conseguido desenvolver una historia sobre máquinas y humanos que es realmente escalofriante.

No tengo boca y debo gritar es un relato de 1967 escrito por Harlan Ellison, que cuenta la historia de una máquina llamada AM que, tras cobrar conciencia, inicia un holocausto nuclear que termina con la raza humana, como venganza por haberla creado. No obstante, la máquina deja vivos a 5 personas, cuatro hombres y una mujer, a quienes los dota de inmortalidad y los mantienen en una tortura eterna. Así mismo, AM tiene la capacidad de cambiar la realidad, por lo que nuestros protagonistas se encuentran siempre ante paisajes hostiles, criaturas aberrantes y un hambre y sed constante. Las personas restantes no pueden morir de forma natural y AM siempre está al acecho para evitar que se suiciden y escapen del dolor.

Lo historia es bastante impresionante porque, para ser un relato corto, contiene bastantes elementos para entender los motivos de AM, los antecedentes que precedieron al exterminio y la manera en la que funciona. Algo bastante complejo es muy bien manejado en tan pocas páginas.

Así mismo, la meta de los personajes es algo que podría catalogarse como fuera de lo común. El objetivo de todos ellos es suicidarse, pues es la única manera en la que pueden escapar de la máquina. Así que constantemente vemos como cada uno de ellos aprovecha la más mínima oportunidad para poder quitarse la vida. Algo que es sumamente difícil dado que AM tiene el control de, literalmente, todo el espacio físico en el que se encuentran. Al final, los humanos restantes se dan cuenta que la única forma de morir es ayudándose entre sí, por lo que evidentemente uno de ellos tendrá que “sacrificarse” para que el resto muera.

Y si ya de por sí la premisa suena bastante impactante, la manera en la que Ellison narra la historia es aún peor. El escritor no omite ni un solo detalle, por lo que seguido nos encontramos con escenas explicitas muy bien descritas sobre torturas, muertes, y emociones abrumadoras. Es de aquellas historias que, por su crudeza perturbadora, te provoca una desagradable sensación en las entrañas. En sí, No tengo boca y debo gritar, es un cuento que fácilmente puede entrar en la lista de historias con villanos aterradores. No es sobre los icónicos lobos, vampiros, brujas o criaturas aterradoras. Esta historia tiene una propuesta nueva: las máquinas. No importa que se haya escrito en 1967; creo que hoy en día es más aterrador leer sobre la rebelión de la tecnología en contra de sus creadores. Y es por eso mismo que, si tienes tiempo libre y te gustaría sentir esa emoción y pánico de un buen producto del terror, deberías leer este relato de Harlan Ellison. Te ayudará a entrar en calor para las fechas que vienen.

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