Cultura

Noche metalera blusera

Se siente ese clásico golpe en el pecho, que provoca el bajo, la batería y el golpe de los pies de la gente que lleva el ritmo; una ligera oscuridad y una guitarra suena, pero no hay nadie en el escenario… la euforia del público se hace presente al momento que los cinco integrantes toman su lugar, preparan sus instrumentos y…

Con dos álbumes de estudio, más uno en vivo y otro en la espera de salir al público (Historias de muerte), la banda de doom blues, Devil’s Whiskey se presentó el pasado jueves, donde resulta curioso —cuando menos— que la mayoría del público se saludaba entre sí, se conocen de tiempo atrás, el público del metal en Querétaro tiene su nicho y son las mismas bandas que van a ver a otras bandas, tal vez haga falta un ligero apoyo a ese pozo de la música.

Sin embargo ¿qué tal el concierto? Siempre será distinto escuchar a la banda en vivo que escuchar las rolas desde el spotify (que ya es una plataforma que trae pérdida de datos en las canciones) y en el caso de esta mezcla de metal con blues es… no encuentro la palabra, seguiré escribiendo, tal vez aparezca.

De primeras, en camino al concierto, me eduqué un poco sobre la trayectoria de la banda y su estilo de música; mientras las nubles grises amenazaban con lluvia, buscaba el blues sin resultados positivos, cuando de pronto —casi al bajar del decadente Qrobús que para suerte esta vez no tardó en pasar—una rola me llamó mucho la atención por su inicio, me pareció escuchar un compás blusero: Tobbaco Road de su segundo álbum Condemned to live.

Ya en el lugar —antes del toquín— para armonizar el lugar, si no me falló el oído, Johnny Cash de fondo; en su mayoría vestimenta de un solo color, obviamente negra.

Ya metidos en la música… ensordecedor, se sentía el golpe de cada instrumento y, de repente, me hace gracia una cosa, pues escuché que el vocalista es abogado, mi mente hizo conexión y lo reconocí —me enfoqué en su música y se me olvidó buscar a sus integrantes— en las páginas de este medio se le he entrevistado cuando se requiere la voz de un especialista en leyes.

Me fui con la finta, porque sus rolas están en inglés; lo bueno, por esa ignorancia me llevé esa sorpresa, cuando el vocalista toma el micrófono fuera de los instrumentos para saludar a unos cuantos integrantes del público e introduce una ligera historia del porqué de la siguiente rola: Classmate; resulta que allá en la época de preparatoria, un compañero de clase de ellos les decía que no serían nada en la vida por andar de rockeritos “se preocupó por nosotros, no hacía falta”.

Otra mención. “la gente está más interesada por la pelea de dos personas que por la guerra que se lleva miles de vidas inocentes […] estamos En el infierno”.

No hace mucho, le recuerdo a un amigo rockero decirme que el metal es para escuchar un rato y listo, no es para traer todo el tiempo (no todos podemos mantener ese ritmo pesado, rápido y agresivo por tanto tiempo); y efectivamente, cerca de la hora y media de toquín, se avecina la última rola, que fungió como un respiro y, también, una probada de su siguiente disco Historias de muerte.

La letra de la rola Obsidiana, apuntó el vocalista, fue compuesta con la ayuda de un amigo arqueólogo suyo, y para brindar un aire nuevo… la letra está en español. El escenario de verde y el acompañamiento musical al coro “el cuchillo cae/en tu corazón/la sangre fluye”.

Durante todo el concierto, de pie cerca del escenario, un sujeto con la greña larga mantuvo el ritmo de la banda, a cada golpe de la batería y cada cuatro tiempos su cabellera respondía… al terminar, con las luces encendidas para retirarse del lugar, el tipo como si nada, estaba como nuevo… sí, efectivamente, esta música requiere de un espíritu de roca.

Brandon De la Vega

Pluma decadente | Intento de periodista Columnista de Inches yardas: análisis de la mejor liga deportiva NFL

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