Cultura

Oración por Alejandro

Por: Julio Figueroa /  juliofime@hotmail.com

Milosz:

Infeliz bajo la dictadura,  infeliz en la democracia: en una, suspiraba por la libertad,  en otra, por el fin de la corrupción y la impunidad.

Escuché su voz firme y doliente por primera vez. Nunca lo he visto. Me relató su historia al teléfono. Ojalá pueda verlo antes. Froto el espíritu y junto las almas. Leo y transcribo a Milosz en su nombre.

“El premio”. Czeslaw Milosz (polaco, 1911-1999)

Qué día feliz.

La niebla se disipó temprano.

Me puse a trabajar en el jardín.

Colibríes quietos sobre la madreselva.

Nada sobre la tierra que yo quisiese tener,

nadie sobre la tierra que yo pudiese envidiar.

Había olvidado todo lo que sufrí,

no tenía ya vergüenza del hombre que fui.

No me dolía el cuerpo.

Al enderezarme, vi el mar azul y las velas.

 

La insuperable versión en español es de otro premio Nobel, Octavio. Así saludó el mexicano al polaco cuando este obtuvo el Nobel en 1980: “Saludo a Czeslaw Milosz”, que apareció en ‘La Letra y la Imagen’, el suplemento que dirigía Eduardo Lizalde. Luego recogió el texto en Sombras de obras, Seix Barral, 1983, páginas 273-277. En sus ‘Obras completas’ los dos poemas traducidos figuran en el tomo 12 del FCE, páginas 460-462. Y el texto completo, “Saludo a Czeslaw Milosz”, en el tomo 2, FCE, páginas 531-534.

Es una oración de vida grabada en mi piel y me la digo frecuentemente como se dicen las oraciones, en recogimiento. Me ha acompañado más de 30 años. Es una oración que se puede decir al revés y al derecho. Lea usted el poema de abajo hacia arriba y verá. Y a veces cambio las palabras. Como lo hago aquí saludando al amigo y hermano Alejandro. Oración por Alejandro:

 

Qué día dichoso.

Amaneció temprano.

Me puse a trabajar en las palabras.

Palabras quietas y saltarinas sobre la página.

“Nada sobre la tierra que yo quisiese tener.

Nadie sobre la tierra que yo pudiese envidiar.”

He olvidado todo lo que no hice.

No tengo ya vergüenza del hombre que soy.

Hoy no me duele el alma.

Al enderezarme, veo la vida y la muerte juntas.

 

Con el perdón de Octavio y de Czeslaw.

Fraternalmente.

Julio.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba