Cultura

Performance subvierte ex templo de Capuchinas

Pornogalaxia, cuyo autor es Jorge Jonathan Cortés Reséndiz, maneja un concepto erótico y ciber punk

Foto: Yunuen Banda Calixto

Por: Ricardo Lugo Medina

Una contradicción que sólo el paso del tiempo podría permitir. Ideas que sólo el ritmo de la evolución anunciaría.

 

Un claustro efímero de monjas capuchinas y ahora un escenario sombrío que permite desarrollar un pensamiento revolucionario: autoconocimiento, receta una chica con lentes de vistas intelectuales y vestido negro que deja lucir sus dúctiles piernas.

El claustro nunca cambió y la protagonista de esa escena siguió con el diagnóstico.

“Eres distante, frívolo, ¿qué tan excéntrico eres?”, cuestiona. Y las mentes, rezagadas en los recuerdos que guardan las columnas y paredes del ex convento, entrevieron a una monja sexy que aún cuestionaba y repartía cátedra para que cada uno de los espectadores recobrara la razón de los trastornos que el ser humano padece.

“¿Te sientes histriónico, omnipotente, sin límites? Entonces tienes un trastorno por evitación.

“¿Te gusta llamar la atención, te provocas enfermedades, accidentes? Entonces tienes trastorno narcisista”.

Al sol lo ocultaron unas nubes que en su aspecto advertían un torrencial atardecer, pero la lluvia aguardó a que la reunión –Pornogalaxia– se desarrollara en el velado claustro conventual del templo de Capuchinas.

“¿Necesitas alguna bebida alegre, pastillas que detonen tu imaginación, o químicos que hagan sentir libre y pleno de ti mismo, seguro de tu sexualidad? Quien esté libre de trastorno que lance la primera piedra”.

El diagnóstico terminó, el silencio se volvió más abrumador que la búsqueda personal del trastorno individual.

Un hombre sin camisa ocupaba la fuente central del escenario, callado, atónito, conectado a una máquina; recobró conciencia y partió, un experimento de la tecnología: no logrado.

Lo espiritual fue más poderoso, no encontró purificación en los circuitos, transistores y luces, optó por ir en búsqueda de su pareja, porque una conexión entre los dos podría aliviar su alma.

El lado de la espiritualidad venció, hombre y mujer estaban fusionados; aquél buscaba su alma en ésta.

Pero dos personajes misteriosos llegaron y le rebataron a la chica, tienen otras intenciones con ella. La sujetan, la desnudan, forcejea duramente con los anchos pilares a los que está atada.

El hombre fulminado, no despierta por su alma pesada y oscura.

Pero una espada que resguardó todos estos sentimientos es usada por un individuo y libera a la pareja.

La batalla sugirió un diluvio de sufrimiento. Hombre y mujer jugaron a redimir las ataduras de la vida vana. Encajarse las impurezas y los trastornos, permitió ganar la lucha contra las argucias de la sociedad.

Así, el performance terminó con un gesto de duda interpretativa y sin saber que lo continuaría una película, las personas vaciaron el claustro para quedar de nueva cuenta sombrío.

{loadposition FBComm}

 

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba