Cultura

Pobreza ancestral

Por Salvador Rangel

Según las escrituras parece que desde que el hombre está en la Tierra han existido pobres, en el Evangelio según San Lucas, 6:20 “Entonces alzando los ojos, dirigiéndose a sus discípulos/Dichosos los que sois pobres porque es vuestro el reino de Dios/6:23 Alegraos entonces y saltad de gozo, pues, sabed que vuestra recompensa es mucha en el cielo…”

De tal suerte que en esta vida terrenal quien no posee nada, debe estar tranquilo, en el cielo tendrá recompensa a sus penurias. No todo está perdido, únicamente se requiere paciencia.

Y en el aspecto mundano, los pobres han sido tema preferido de líderes sindicales, candidatos a cualquier puesto de elección popular y en las altas esferas de gobierno reconocen la necesidad de ayudar a quien menos tiene y vienen a la memoria las palabras del entonces Presidente de la República, José López Portillo, en su toma de posesión en la Cámara de Diputados, el primero de diciembre de 1976, como dirían los clásicos de la crónicas parlamentarias “desde la más alta tribuna del país”.

“A los desposeídos y marginados si algo pudiera pedirles, sería perdón por no haber acertado a sacarlos de su postración, pero les expreso que todo el país tiene conciencia y vergüenza del rezago y que, precisamente por eso nos aliamos para conquistar el derecho y la justicia.”

Y seis años después, en su sexto y último Informe de Gobierno, primero de septiembre de 1982, a las 14:44 horas con voz entrecortada y casi sollozando:

“A los desposeídos y marginados a los que hace seis años pedí perdón, que he venido arrastrando como responsabilidad personal –excúsenme por favor– como si fuera exclusiva por haberlo formulado les digo hice todo lo que pude para organizar a la sociedad y corregir el rezago; que avanzamos, que si algo tengo certeza es por no haberlo acertado a hacerlo mejor.”

En sencillas palabras, no hice nada por ustedes –los pobres– por más esfuerzos que puse, pero les pedí perdón públicamente, bueno algo es algo.

Y como dato estadístico, el Presidente en su Informe fue interrumpido por aplausos 72 veces y si eso no fuera suficiente para presumir, 14 de ellas con la gente de pie. Cómo han cambiado los informes presidenciales de ese tiempo a la fecha.

Y ahora en el siglo XXI el tema de pobreza es recurrente en todos los niveles, familiar, laboral, religioso, político y de estadísticas. Los pobres no se han acabado por más programas institucionales que se han puesto en práctica, los anuncios de promoción gubernamental nos hacen ver que todo va bien que ahora se vive mejor, en el anuncio televiso, porque en la realidad no.

La guerra de las cifras y las declaraciones son contrastantes, por el lado oficial –el Gobierno Federal– le echan la culpa a gobiernos anteriores, específicamente al PRI, por su parte la oposición, entre ellos los del PRI, señalan que ahora no nada más existe pobreza, sino extrema pobreza.

Los datos oficiales, proporcionados por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) hace dos años el número de pobres patrimoniales subió 7.1 millones de personas, de 50.6 millones a 57.7 millones en 2010. Y la cifra acumulada en este sexenio, en 2006 eran 44.7 millones, así que en cuatro años se sumaron 13 millones de mexicanos a la cifra.

Esta medición únicamente considera las percepciones económicas, la denominada pobreza patrimonial es la que no puede cubrir sus requerimientos básicos de vivienda, calzado, salud, transporte público, alimentación y educación.

Ya en 1992 no se registraba a más del 50 por ciento de la población en pobreza patrimonial, en el 2000 llegó a 53.6 por ciento y en la crisis de diciembre de 1994 fue de 69 por ciento.

Y el sexenio aún no termina, con cuántos nuevos pobres cerrará.

Y como dato referencial, se señala que el costo de la canasta alimentaria y la no alimentaria fue fijado en dos mil 114 pesos el mes en las ciudades y en mil 329 pesos en las áreas rurales. Y el salario mínimo es inferior a estas cifras, cómo resuelve la familia ese faltante: comiendo menos.

Y los nostálgicos serán pobres económicamente, pero no de espíritu ni de confianza, por lo tanto esperan que un día el número de pobres se reduzca (incluidos ellos). También de fe, vive y es rico el hombre.

rangel_salvador@hotmail.com

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