Cultura

Por tus lecturas te votaré

Las lecturas del búho

Rubén Cantor Pérez

Twitter: @RuCantor

Qué distinto sería si eligiéramos a los políticos de acuerdo a su ritmo de lectura o a su biblioteca personal. Así, un lector de novela rosa elegiría al candidato que marcó a Corín Tellado entre sus autores favoritos; el de novela negra buscaría al aficionado de Dashiell Hammett, y el de literatura fantástica iría por el que tiene toda la trilogía de “El señor de los anillos”.

Si así fueran las elecciones, Enrique Peña Nieto no sería presidente en estos momentos, estaría esforzándose por terminar de leer la Biblia o, de perdis, “La silla del águila”.

Debería ser un requisito básico para cualquier candidato destacar en su plan de campaña los tres libros que le marcaron la vida, así nos daríamos cuenta de su verdadera naturaleza.

Si un panista anota “Mi lucha” de Adolf Hitler podríamos anticipar cualquier comportamiento extremista en su administración.

Si un priista escoge “Rebelión en la granja” de George Orwell nos regalaría un pleonasmo involuntario. Al igual que si un perredista se va por “El gatopardo” de Giuseppe Tomasi di Lampedusa.

Un caso sobresaliente respecto a este tema de los políticos y sus lecturas ocurrió en 2009, en el marco de la Cumbre de las Américas, cuando el ya fallecido ex mandatario venezolano Hugo Chávez obsequió un ejemplar de “Las venas abiertas de América Latina” a Barack Obama. Eduardo Galeano unió simbólicamente a esos dos presidentes.

Aún lamentamos la muerte del escritor uruguayo quien, por cierto, grabó su voz en la canción inicial del nuevo disco de Calle 13, “MultiViral”.

A propósito, recomiendo “El libro de los abrazos”, obra de Galeano que recoge anécdotas que sirven de crónica de Latinoamérica. Entre los capítulos se intercalan varios intitulados “Dicen las paredes”, en donde, como su nombre lo dice, el autor rescató mensajes que estaban grafiteados en las paredes de distintos lugares. En Buenos Aires, por ejemplo, se leía: “Todos prometen y nadie cumple. Vote por nadie.”

CNN México publicó en 2011 una lista que quisiera destacar, llamada “Los libros que debe leer todo político mexicano”. No pondré toda porque es muy extensa: “El príncipe” de Maquiavelo, “El gesticulador” de Rodolfo Usigli, “Los pasos de López” de Jorge Ibargüengoitia (yo agregaría “Los relámpagos de agosto”), “La suave patria” de Ramón López Velarde, “País de mentiras” de Sara Sefchovich, “Historia mínima de México” de Daniel Cosío Villegas, “La traición de los intelectuales” de Julien Benda y “La sombra del caudillo” (Peña Nieto dice que lo marcó pero no se acuerda del autor) de Martín Luis Guzmán.

Yo agregaría los siguientes:

“El país de uno” de Denise Dresser

En resumidas cuentas, la brillante politóloga realiza lo que se lee en el subtítulo del libro: Reflexiones para entender y cambiar a México. Cualquier candidato que se comprometa con la ciudadanía debería trabajar a contracorriente del sistema mexicano actual, repleto de mafias, monopolios voraces, corrupción, inseguridad y demás porquerías que pululan por nuestras dolidas tierras.

“El arte de la guerra” de Sun Tzu

El nivel intelectual de las campañas en Querétaro nos dice claramente que no han leído a Sun Tzu. Más que un texto que promueva la violencia, como se pudiera suponer por el título, esta obra es una invitación a usar la cabeza ante los conflictos que se nos presentan. Antes de usar la fuerza bruta o de embrutecernos, es necesaria esa sabiduría y sensibilidad que transmite “El arte de la guerra”.

“Ensayo sobre la lucidez” de José Saramago

Llega el día de las elecciones y el pueblo asiste a las urnas. Al momento de contar los votos las autoridades descubren que las boletas están en blanco. Ese es el punto de partida de esta novela necesaria tanto para los candidatos como para los electores. El grafiti que Galeano rescató en “El libro de los abrazos” se hace una realidad aquí, la población votó por nadie. El país imaginario de Saramago ejerce su libertad de no dar el aval a políticos que no representan ni en un 0.1 por ciento los intereses de la gente. Una verdadera revolución pacífica que llevará a un desenlace inesperado.

“Las venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano

La última recomendación debería instituirse en todo el continente como un libro de texto obligatorio. Sin ser un historiador de formación, Galeano se dio a la tarea de contar la historia de nuestro continente. Al leerlo podemos olvidarnos de aquellas versiones oficiales y manipuladoras, por ello resulta revelador y al mismo tiempo la prosa del uruguayo lo vuelve un texto literario en el que la realidad baila con la ficción.

Y para seguir con el homenaje a Galeano, termino con este capítulo de “El libro de los abrazos”:

El sistema/1

Los funcionarios no funcionan.

Los políticos hablan pero no dicen.

Los votantes votan pero no eligen.

Los medios de Información desinforman.

Los centros de enseñanza enseñan a ignorar.

Los jueces condenan a las víctimas.

Los militares están en guerra contra sus compatriotas.

Los policías no combaten los crímenes, porque están ocupados en cometerlos.

Las bancarrotas se socializan, las ganancias se privatizan. Es más libre el dinero que la gente.

La gente está al servicio de las cosas.

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