Cultura

Precio del limón: Caro y todo, pero no dejará de consumirse

El ácido sabor del limón que da a nuestra vida un poco de color se ha convertido en el tesoro prometido de la gastronomía mexicana. A principios de enero, el precio de esa bolita ácida se disparó por los aires en los que nos elevamos en el momento en el que lo esparcimos por nuestros tacos.

No es coincidencia que México esté considerado como el principal país productor de dos variantes del limón: sin semilla y con semilla. Pero ¿qué es lo que está pasando con el limón o por qué esté tema resulta acaso relevante? Simple: la comida. El mexicano promedio puede sobrevivir comiendo aguacate, chile, frijoles, tortillas y limones.

En países como Argentina, el precio del kilo está en aproximadamente 39.20 pesos mexicanos, pero en territorio nacional… en territorio queretano está entre 60 y 80 pesos el kilo. El martes, el lugar: uno de esos supermercados conocidos tenía el limón a ¡oh, sorpresa! 80 pesitos. Bueno, 79.90 para ser exactos, pero no se desanimen, el limón sin semilla está en 59.90 pesitos, y si aún no se convence, los limones presentan una apariencia peculiar… están secos, parecen esos limones que tu mamá te dice que saques del refri porque llevan años ahí, y por más que los exprimas no vas a sacar absolutamente nada.

Una buena compradora pasa a cuatro verdulerías más para comparar precios. En la primera se pone un puesto de tacos afuera; se le pregunta al taquero si presenta problemas para abastecerse de limones con el aumento de su precio y él muy amablemente respondió que no le ha afectado en nada; sigue ofreciendo los tacos al mismo precio y la misma cantidad de limones porque sólo los coloca dentro de una cubeta y deja que la gente los agarre. En este caso, el kilo del limón con semilla está en 65.

En el camino a otra taquería hubo una verdulería donde el kilo estaba a 63 pesitos; dieron ganas de regresar con el taquero para decirle que a unos 300 metros podría ahorrarse 2 pesos.

Al llegar a la taquería “Los Primos”, el olor de la carne era penetrante y contrario a lo que podría pensarse, los limones eran abundantes. En la plática con los taqueros salió la pregunta de si se vieron afectados por la subida del limón; dijeron que sí, pero en sus hogares.

Al ser una taquería, el “jefe” compra de a montón, y vaya que tiene sus ventajas, por lo que el kilo les sale en aproximadamente 45 pesos. ¿Dónde se surtían? Eso ya no supieron, sólo dijeron que el jefe se encargaba. El negocio no se ve tan afectado por la subida del precio, siguen ofreciendo la misma cantidad de limones y los tacos sin cambio precio.

Faltaba otra taquería, donde respondieron secos como algunos limones: “se compra lo mismo, pero se ofrece menos, se cuida más”. ¿Y el precio de los tacos? Se mantiene.

Antes de regresar hubo dos verdulerías de camino; en la primera el kilo estaba en 62 y en la última el precio ganador: ambos tipos de limones en 60 pesos el kilo. Explicaron que la diferencia no es sólo el tamaño, sino que el limón sin semilla es un poco más dulce, mientras que el que contiene semilla es el amargo que se le pone comúnmente a la comida.

Resulta ser que el limón chiquito, verdecito con semillas, que deleitan el paladar, se llama “limón mexicano” y dice la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural que es único en el mundo; el 70 por ciento de los cultivos corresponde a este tipo de limón, ya que es el que se destina principalmente al mercado nacional. Mientras que, el limón es el que más se exporta.

Cuando preguntamos a un par de compradores y vendedores, a qué se debía el aumento del precio, no lo supieron explicar; incluso parecía no importarles; otros respondían: “está caro, pero lo vale”. Hubo una señora que dio una teoría conspirativa relacionada con el aumento de COVID-19: la gente no para de hacer tés, y con la demanda de limones, su precio sube.

¿Cuál es el aprendizaje de la travesía? Lo mismo que con la tortilla. Estaba en 10 y ahora está en 20 pesos… ¿ el consumo y la producción de tortilla ha disminuido? Definitivamente no, es un sacrificio que aceptar. No importa si sube o baja, el mexicano no abandona al limón, es parte vital de su existencia, de su paladar, de su gastronomía y de su saber probar el vivir. Al menos en Querétaro se está dispuesto a pagar entre 60 y 80 pesos el kilo, ya en zonas como Toluca, donde está a 90, a lo mejor se la piensan.

Dafne Azuby Arreola Santana

Estudiante de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro. Parte del equipo de Verificado Tribuna durante las elecciones 2021 y reportera de Tribuna Diario desde agosto de 2021.

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