Cultura

Preludio del miedo

Por: Juan José Lara Ovando

Los espectadores del Festival de Cannes quedaron petrificados al ver una serie de escenas que, dijeron, carecían de espiritualidad y, por lo tanto, la película Heli, tampoco contaba con ella. Las escenas que los conmocionaron fueron la de un joven colgado de un puente, después de haber sido torturado, apaleado y quemado de los genitales. Para los mexicanos, esas escenas las podíamos adivinar desde el inicio de la película, pues en la primera toma arranca una camioneta en el momento en que un pie enfundado en una bota militar oprime la cabeza de un joven encajuelado, torturado previamente.

 

A nosotros eso no nos causa la más mínima indigestión ya que desayunamos con esas noticias a diario, pero a los periodistas franceses les impactó, se supone que porque no han vivido algo así a menos que se trate de una guerra, lo peor es que en realidad no es una guerra, sino algo cotidiano que vivimos todos los días y que tan fácilmente nos enteramos que sucede como nos olvidamos de ello, tal si fuera algo ordinario porque la mayoría de los mexicanos no lo hemos vivido sino que solamente lo sabemos a través de las noticias de todos los medios. De modo que en la noche, para la hora de la cena, sanamente nos hemos olvidado de todas esas historias para poder dormir tranquilos.

Heli la película más reciente –la tercera– del director mexicano de origen catalán, Amat Escalante, fue la ganadora del premio al mejor director en el Festival Cinematográfico de Cannes –que se lo llevó de manera consecutiva un director mexicano, ya que el año anterior fue Carlos Reygadas (Pos tenebras lux), quien a la vez es coproductor de Heli– y parece una cinta difícil de clasificar pues si bien cae en un enredo atribuible al narco, no es propiamente una película de narcotráfico, pero sí lo es de ese mundo de pavor que ha generado. Toda la violencia a la que nos referimos nos remite al narco, seguro que cualquiera pensó, al leer el primer párrafo sobre un colgado, que se trataba de eso. Es terrible pero Heli es mucho más que eso, es el mundo de violencia e inseguridad que ha generado y que ahora no desarrolla solamente el narco, sino cualquiera ante el menor indicio de miseria y barbarie en el que parece que nos encontramos en las décadas recientes.

Podríamos defendernos que la miseria sí es permanente y de siempre, pero ¿la barbarie? Si presumimos tener mucha cultura popular, urbana y nacional no necesariamente ligada a la educación. La película muestra al país como un lugar desolado, árido, pobre y violento. Aunque parezca que lo último influye más, Escalante muestra todos los elementos por igual, la violencia no es mayor que la desolación, la pobreza y la aridez (que va más allá del desierto en el que se ubican). Impera lo miserable, no del medio sino de ser  mexicano, nos dice que nunca hemos sido civilizados aunque nos hayamos esforzado todas las épocas por lo contrario, sólo que la civilización no triunfó en la sociedad mexicana, por eso no nos lanzamos a una guerra, porque eso es muy civilizado tiene reglas y normas, sólo nos podemos lanzar a la rapiña, tomando como única ideología la del año de Hidalgo, que aquí no es el esquema de los sicarios del narco sino de los militares que los combaten.

Ese es el meollo del filme, la sociedad está postrada de miedo, petrificada al grado de no poder pensar qué quiere sino de reaccionar qué puede. Los malos de la película son los militares, los que cuelgan al muchacho son ellos (o sus secuaces, en este caso es lo mismo) no es el narco, así que posiblemente muchos descabezados vengan de aquellos no de éstos, pues han adoptado sus técnicas. Hay cosas más terribles, muchachos que desde pequeños están presentes en esas torturas y las viven sin la mínima animadversión, acostumbrándose a ella, como si fuera algo ordinario y cotidiano castigar de esa forma al que hizo algo (no necesariamente cometió un delito) y hacerles participar en ello.

En un mundo así todos podemos ser malos, la excepción confirmaría la regla, esa se cumple con un muchacho, Heli, que da nombre al filme viendo pasar, casi por azar del universo, todos esos giros de violencia que le obligan a responder sin saber cómo a acontecimientos injustos e inhabituales, lidiando con todos los daños producidos sin que pueda comprender como se desataron.

Heli vive en un pueblo desértico que no tiene ubicación en ningún mapa y que podríamos pensar del norte y de una zona dominada por los narcos (aunque está filmada en algún lugar seco de Guanajuato, de ahí es Escalante y ahí ha filmado, salvo su segunda película, Los bastardos, situada en Los Ángeles) porque hay un destacamento militar antinarcóticos. La historia refiere a un joven de ese destacamento que se enamora de una muchachita, apenas púber, de unos 12 ó 13 años, Estela, empiezan a pensar en casarse e irse a otro lugar, para ello, el muchacho roba un par de paquetes de cocaína a un comandante, pero es capturado y torturado. Heli, es el hermano mayor de Estela, encuentra el paquete y lo tira en un ojo de agua profundo, a consecuencia de ello, los militares lo secuestran y torturan, desaparecen a Estela y matan a su papá. Heli regresa, como finalmente lo hará también Estela, pero no podrán ni con el dolor ni con el miedo. Contada sin rebuscamientos, ni siquiera cuenta con banda sonora (rarísimo, salvo una canción, Esclavo y amo, en versión cursi del grupo peruano Los pasteles verdes), con una manera muy sobria de narrar, con la mirada pérdida de todos sus personajes (en todas sus películas), acostumbrados todos a ver la televisión (igual en todas), con actores desconocidos de presencia común, pero con escenas un poco más cortas cada vez, ya no deja la cámara parada interminablemente en cada toma y tiene más diálogos que las anteriores. Aunque su final parece muy simplón, Heli parece superar el trauma, no sé si es eso o que nos empezamos a acostumbrar a esos peligros e incluso a llegar a vencerlos. Muy dura, árida pero muy buena, vale la pena, no la deje pasar.

{loadposition FBComm}

 

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba