Cultura

PRESENTACIÓN DEL LIBRO “EN EL TEMPLO MAYOR”, DE ALFREDO GARCÍA SERVÍN

Por: Francisco Ríos Agreda

A la memoria de “Galeano”, militante del EZLN,

asesinado por paramilitares de la CIOAC-H.

La neta del planeta, Alfredo García Servín, es puro cuento. ¿Qué se pensará este cuate, que nosotros, distinguidos y sesudos universitarios, activistas sindicales e hijos adoptivos del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, nos creemos sus locas fantasías, sus teorías sociales futuristas, sus crónicas marcianas sobre el desempleo de los chavos, sus monstruosos protagonistas, sus historias sobre El Laberinto de la Choleidad (o sea, sobre los cholos), sus personajes imaginarios sobre la Gran Tenochtitlán, sus morbosos relatos de amores perros, de cucarachas aterciopeladas, de un joven Rey León que suplanta a nuestros auténticos líderes sociales y políticos de esa izquierda tan pura y consecuente? ¿Qué se cree Don Alfredo? ¿A dónde nos quiere llevar? ¿Quo Vadis Alphredus? ¿A Los Mundos de Okiris, libro con el que ganaste el Premio Nacional de Narrativa “Jorge Ibargüengoitia”, en 1990? ¿Cómo la ven, distinguidos lectores?: ¿Okiris, o no Kiris?.

¿Qué, a poco nomas por haber producido 14 textos literarios, entre 1990 y 2014, nos va a dorar la píldora, nos va a dar atole con el dedo, o nos va a salir con que a chuchita la bolsearon? No, mi distinguido amigo con nombre de conocida pasta italiana que preparan en los restaurantes mexicanos, pero que no conocen los chefs en la tierra de la mafia y del exótico Silvio Berlusconi; no es tan fácil embaucarnos con cuentos chinos sobre el tigre asiático. No, querido escribidor, ni siquiera creemos que haya muerto, en el año 2014, Gabriel García Márquez en la Ciudad de México, pues en Macondo lo esperan con ansia las mariposas amarillas, Remedios La Bella, el General Buendía y la fiesta centenaria por el cumpleaños de doña Soledad. Así que no te pases de lanza, aventurero desfacedor de entuertos, que los molinos de viento están a nuestro favor.

Ya, con toda la seriedad académica que se merece nuestra distinguida concurrencia, les informo que el texto que hoy presentamos fue publicado recientemente por Ediciones El Tajo, apenas en marzo del 2014, con el sello del Municipio de Apaseo El Alto, del estado de Guanajuato, con el apoyo del Canal 13 de la televisión apasealteña y del SUPAUAQ; consta de 17 relatos, 145 páginas y con un tiraje de 1,000 ejemplares. En la cuarta de forros, aparecen los comentarios, breves y substanciosos, tanto del distinguido poeta queretano Florentino Chávez (que no sé por qué siempre lo asocio con el dibujante y pintor juchiteco Chico Toledo), como del artista, escritor y periodista Agustín Escobar, y de la maestra cebetera Martha Guadalupe Olvera Solís. No les voy a ahorrar la lectura de esta interesante antología de historias que se narran “En El Templo Mayor”, pero intentando acicatear su curiosidad, los remito al resumen apretado que nuestro autor realiza en la dedicatoria inicial (García, 2014:2)

Paralelamente, les quiero compartir que el cuento que más me latió, personalmente, fue el de Timoteo (García, 2014:37-54) pues está literariamente recargado positivamente, como la segunda versión de Matrix. Este cuento tiene como centro de atención a los jóvenes de un voluntarioso grupo de rock, integrado por personajes como el Imbécil, el Perrón, el Sincerro, el Chino y otros adyacentes como el Escape, el Dientes, el Neuro, el Güira, el Anafre, “y no sé cuantos más.” También existe en ese relato del cotorro llamado “Timoteo”. En este cuento, el autor hace una excelente etnografía de los grupos musicales de la época, como si lo estuviéramos escuchando en vivo. También nos pinta una atinada síntesis en el ámbito de las novelas semanales populacheras.

Muchos otros aspectos se quedan en el tintero, pero con lo cuentero que es Alfredo García Servín, seguramente pronto nos estará cotorreando nuevamente otros choros. Su narrativa es creativa, pues no se supedita al lenguaje formal, sino que recupera el argot popular, los anglicismos, los pochismos y el verbo de la banda. Es dialógico porque siempre nos está interpelando y en sus cuestionarios finales de cada cuento nos obliga a meternos en su argumentación, pero -además- nos estimula a escribir. Es dialéctico porque constantemente nos está presentando las contradicciones económicas, sociales y políticas de los actores, los mecanismos de la dominación y las tareas de resistencia y organización social, como las de César Chávez entre los jornaleros agrícolas de California, y los fenómenos de discriminación machista de la población gay, como lo narra en el cuento titulado “El club de la Luna” (ibídem: 125-128).

Bien, mi querido Alfredo, ya sabemos que eres puro cuento y que, tan necio como eres, vas a seguir en este menjurje de fusionar las letras y las palabras para entregarnos, como en esta ocasión, a tus protagonistas, mismos que no se dejan engañar, pues ya saben de antemano la lección: “No se sorprendan. Acuérdense que sólo somos personajes de un cuento. Y en las invenciones las plantas por sí solas pueden cambiar de lugar, las piedras pueden volar… En la literatura todo puede suceder”. (Ibidem: 79). O como decían los antiguos latinos: “A los pintores y a los poetas, todo les está permitido”. Felicitaciones al progenitor de estos cuentos.

*Fragmento del texto leído por el autor en la presentación del libro “En el Templo Mayor” de Alfredo García Servín, el 22 de mayo de 2014, en el edificio del SUPAUAQ.

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