Cultura

Primer Food Truck Weekend del 2015

Diez cocinas sobre ruedas conformaban este festival de comida

Por: Roger Velázquez

Entre vívidos colores, apetecibles aromas, un ambiente similar a lo festivo y cocinas sobre cuatro ruedas, se llevó a cabo el primer Food Truck Weekend del 2015, evento donde la concurrencia, principalmente familias y parejas, se dispuso a degustar un concepto nuevo en Querétaro.

A las 11 de la mañana del sábado dio inicio al festival, que reunió a los diez comercios que constituyen la Food Trucks Querétaro Association, creada en 2013.

Fueron estos diez vehículos, que funden la estructura de un camión y el interior de un restaurante, los que a modo de desfile estático, dieron bienvenida a la variedad de comensales que asistieron a un establecimiento de la colonia Álamos segunda sección.

“Desde el jueves estuvimos haciendo las compras. El viernes empezamos la preproducción”, explicó José Guzmán, miembro de la asociación y uno de los tres socios de La Burguesía, cuya fachada en tintes negros, blancos y amarillos, y una abrazadora esencia de hamburguesas al carbón, se podía apreciar en la tercera posición con respecto a la entrada.

La comida árabe ofrecida por Dr. Kebabs, los burritos de Wraps & Yards, y los originales sliders —sándwiches gourmet— de Bistroka, fueron algunos de los primeros en ser deleitados por la aún tranquila clientela, durante el mediodía.

A partir de las 2 de la tarde, aquello se transmutó en un verdadero festín que se celebraba en el pasillo que formaban las dos hileras de Food Trucks —proporcionalmente pequeño con respecto al amplio lugar— y las diez mesas de todos los comedores móviles.

Las elevaciones del tono de voz para entregar las órdenes, el ir y venir de los clientes de Dans la Rue y Sabor a mí —ambas cafeterías—, y la alegría de los niños con su elote gourmet de Elocuá, cesaron alrededor de las 6 de la tarde, hora en que la afluencia de gente finalmente dio un tiempo de respiro a los cocineros, hasta las 10 de la noche en que culminó la primera jornada.

Así, la expectativa que tenían los miembros de la agrupación de recibir a mil 500 asistentes durante ambos días, se cumplió el mismo sábado.

“Vino mucha gente. No sé, esperábamos vender la mitad de lo que vendimos ayer… Nosotros veníamos preparados para dos días y se nos terminó todo”, señaló José Guzmán el domingo, quien se mantuvo confiado —junto a su parrillero y su ayudante de cocina— en alcanzar una venta similar a la del día anterior, y despachar hasta 250 órdenes.

“Hoy tuvimos que volver a hacer producción para estar listos”, consideró.

Disminuyó el número de asistentes el segundo día

El domingo, tras la reapertura a las 11 de la mañana, la afluencia se mantuvo tranquila.

En la tarde, las campanadas del templo de Álamos —cercano al evento— prometían ser la señal para la hora de comida de los feligreses. Aunque muchos sí acudieron al festín, no se alcanzó la cantidad de la fecha anterior.

A pesar de que el cierre estaba previsto para las 5 de la tarde del domingo, se confió en que la —tenue, pero significativa— demanda exigiera permanecer una hora más, y dar paso a la limpieza y el desalojo del sitio.

“Tenemos personal que contratamos para hacer la recolección de la basura, para estar acomodando las mesas”.

Cerca de la puesta de sol, salieron las últimas personas con alguna pieza de repostería de CB Bakery, y un par de raspados bañados con mezcal de Raspadito Corazón.

Finalmente, se le dijo adiós a Altomartruck, que si bien el día previo fue la primera estación al ingresar, ahora era la última al momento de salir.

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