Cultura

Queen en México en los 80, toda una odisea

Llegaron al concierto, pero ya había iniciado… dejaron el vocho estacionado a una considerable distancia. Sin embargo “recuerdo que hasta allá se escuchaban los guitarrazos y la euforia, nos fuimos corriendo para llegar al estadio”, recordó Arturo Sierra.

San Juan del Río, Qro.– “Dijo que jamás regresaría a México y lo cumplió”, afirmó Arturo Sierra Castillo, rocanrolero que tuvo la oportunidad de ver a Freddie Mercury en vivo en 1981 en Puebla. “Tuvimos la fortuna de tenerlo de cerca”, esto gracias a que él y un amigo se saltaron lugares en el concierto para estar más cerca.

Un juego de luces que apareció; todo un espectáculo que dio Queen a sus fanáticos mexicanos. “Me toco que cerca de nosotros le aventaron [a Freddie Mercury] de todo, botellas, zapatos (…) recuerdo que le rompieron focos”, rememoró.

Apagaron las luces y la gente prendió lo que tuviera a la mano, cerillos y encendedores principalmente, señaló Arturo Sierra. Hay que recordar que en esa época el celular no era un objeto que todos trajeran en sus bolsillos.

Queen interpreta Bohemian Rhapsody; “Si mal no recuerdo, Mercury salió con una camiseta blanca de Superman, también recuerdo que sacó una toalla, se secó el sudor y la aventó a la banda, la banda se peleó por atrapar la toalla”, recontó.

Ida y vuelta

El rocanrolero, quien actualmente tiene un puesto de venta de discos y memorabilia rockera en la avenida Juárez de esta ciudad, recuerda que se fue con ocho personas al concierto; desde la Ciudad de México hasta Puebla, todos en un “vochito”, el cual a medio camino se descompuso: “Se calentó y tuvimos que hacer una parada”. En lo que esperaban, otro grupo los vio, todos sabían que ambos iban a ver a Queen, así que amablemente les dieron un “six” de cervezas y se retiraron. “En aquellos tiempos había más hermandad con la banda”, relató el fanático de la banda británica.

Llegaron al concierto, pero ya había iniciado… dejaron el vocho estacionado a una considerable distancia. “Recuerdo que hasta allá se escuchaban los guitarrazos y la euforia, nos fuimos corriendo para llegar al estadio”, relató Arturo Sierra.

Terminado el espectáculo de la banda británica, los ocho integrantes se tomaron una foto. Cabe recordar que en ese entonces una foto no era cosa sencilla, el equipo era de una exnovia de un amigo suyo. “Tomó varias fotos, pero nunca se nos ocurrió pedir los negativos, eran muy buenos como para tenerlos”, lamentó.

Volvieron al vocho, que volvería a repetir la historia, ya que se descompuso una vez más en media autopista, así que tuvieron que esperar: “Se descompuso en Río Frío. Desde las 3 am hasta las 11, estuvimos todo el tiempo ahí. Llegaron los Ángeles Verdes y nos salvaron”.

El fanático de Queen contó con suerte, ya que llevó un abrigo que lo protegía del frío, mientras sus amigos sólo llevaban camisa: “Hacía mucho frío (…) la pasaron muy mal”.

El rock en los ochenta en México

Tenía 19 años, laboraba en la Ciudad de México en la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (extinta en 1994), trabajo que le dio lo suficiente para asistir al concierto. Argumentó que tiene la corazonada de que el concierto no se realizó en la capital del país por la represión del Estado mexicano contra el rock and roll.

“En esos tiempos había mucha represión (…) Fui a ver la película de los Rolling Stones en los cines; iban bandotas como si fueran a ver el concierto. En media película nos sacaron los granaderos”, recordó Arturo Sierra Castillo.

En ese entonces, señaló, no había mucho rock: “La banda tenía hambre de rock and roll”. Arturo Sierra profundizó en sus memorias, recordó otros conciertos, como uno de Scorpions al que tuvo la oportunidad de asistir. En ese tiempo ver un concierto de nivel internacional era espectacular, afirmó.

Pese a otros conciertos vistos, Queen es la cereza de su pastel: “Me quedo con el de Queen porque vino en su mejor tiempo; de los que he visto me quedo con ese (…) si tienen alguna ocasión hagan su esfuerzo por ir a un concierto de esa naturaleza, te deja marcado”. Como despedida, Arturo Sierra Castillo externó un: “Es bueno el rock and roll”.

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