Cultura

Racismo

Por Juan José Lara Ovando

¿Cuándo eras niña sabías que al crecer ibas a ser criada? Sí señora ya lo sabía, es lo que responde Minnie (Octavia Spencer, ganadora del Óscar a la Mejor actuación secundaria) la bonachona mujer que es despedida injustamente por su patrona, Hilly (Bryce Dallas Howard), quien lidera a la comunidad femenina de Jackson, Mississippi, población segregacionista en los años sesenta, en lo que puede ser la síntesis de la película Historias cruzadas, previamente llamada también Criadas y señoras.

La respuesta de Minnie ya está condicionada por la esclavización, que es como se manifiesta el racismo sobre la población de color norteamericana en esa época. No obstante, aun con la aceptación de esa condición, este personaje enfrenta con enojo y audacia su vida, lo que le pone un toque de comedia, en lugar de drama al relato.

Aunque el otro personaje femenino, Aibileen, que es el principal, es mucho más sufrido porque va relatando la ingratitud de pasar toda su vida criando bebes, hasta lleva la cuenta y lo peor es que incluso con todo el cariño y entrega, resultan ser igual que los padres a quienes les trabaja como empleada doméstica. Como ella, la mayoría de las mujeres se dedican al trabajo doméstico sólo porque su color de piel no les permite mayores oportunidades, por lo que se da toda clase de maltratos por parte de los blancos que saben que no tienen otra opción que aguantarse.

Si bien Historias cruzadas es un drama, no se presenta como tal, al menos, no es nada desgarrador, pues pese a que muestra la terrible opresión que sufrieron las personas de color en los sesenta, no narra tanto el dolor como la reivindicación de un grupo de mujeres que lograron esto, al estar dispuestas a mostrar como padecían la discriminación al contar su vida a una joven escritora para que lo publicara en un libro.

A Eugenia “Skeeter” Phelan (Emma Stone), al regresar a su pueblo después de concluidos sus estudios universitarios (cosa rara en ese entonces), no le dan un trabajo de columnista en algún diario de Nueva York por falta de experiencia, así que termina trabajando en uno de su localidad.

La película, no obstante, no tiene un aire específicamente reivindicatorio ni confrontativo, es más bien expositiva. Adaptando la novela The Help, escrita por Kathryn Stockett, el realizador Tate Taylor (con sólo dos filmes previos, pero seguramente con mucho interés en esta historia pues él también es originario de Jackson) confecciona una narración con un tono amable, que pueda ser disfrutable por los espectadores y no provoca mayor polémica, aquí no aparece el Ku Kux Klan ni nada por el estilo, es decir, se está alejado de posturas como la de Mississippi en llamas (Parker, 88) en la que se reprimía y desaparecía todo tipo de rebeldía de la población negra en el sur de los Estados Unidos. En este caso, la historia es de mujeres, tanto negras como blancas, pues son las segundas las que dominan y segregan a las primeras, no sólo porque los maridos se retiran para que sus señoras castiguen a gusto, sino que están muy organizadas para ejercer su dominio sobre el mismo género pero con otro color.

Historias cruzadas no es un drama puro en ningún momento, es más un filme humorístico que lacrimógeno, y el momento clave es en el que Minnie, la mejor cocinera se reivindica hábilmente regalando un pastelillo de ingredientes dudosos a su ex patrona. Pero fuera de eso no hay discurso de lucha y sí se deja ver que si no es por la chica blanca universitaria seguramente no se habrían organizado ni hablado (ésa es su protesta) como grupo. Lo que sí es claro es la exhibición de la postura segregacionista norteamericana de esa época que no ha desaparecido por completo, no sólo en ese país sino en todos aquellos donde la población de color no es mayoría, y que se sigue expresando principalmente en la condición laboral.

Historias cruzadas valora sus personajes, más que el contexto histórico en el que se encuentra. La exposición coral está muy bien manejada sobre todo por la estupenda actuación de todo el grupo de mujeres, empezando por las de color, pero en realidad todas trabajan muy bien. Una película de mujeres con un buen estilo que sin ser profundo ni directamente político, logra dar lugar a la manifestación activa y reivindicativa.

 

 

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