Cultura

Romper con élites culturales: La Testadura

Con “poco menos de seis meses” de su trabajo, la revista busca llevar la literatura “al hombre de la calle”

 

Por: David Eduardo Martínez Pérez

 

“Hay que romper un poco con las élites culturales y no permitir que sean unos pocos los que determinen si somos buenos o no; eso lo debe decidir la gente. Tampoco debemos renunciar a nuestra creatividad, pues finalmente es la creatividad la que nos otorga libertad”, considera Mario Ángeles, escritor e integrante del consejo editorial de La Testadura, literatura de paso.

Algunas gotas de sudor acarician su frente y se refugian en su barba negra. Él habla, conforme entra en confianza se suelta y habla:

“Sí, nosotros como revista tenemos poco menos de seis meses. Yo ya tenía un tiempo colaborando en diversos espacios de publicación alternativa, casi 14 años, pero La Testadura ya como algo concreto es de aparición muy reciente.”

 

Sin poder ocultar aún sus nervios, pero ya mas seguro en su conversación, Ángeles explica la razón de la revista: “En Querétaro y en otros lugares hay mucho talento, mucha gente a la que le gusta escribir. El problema es que luego estas personas van, solicitan una beca o se inscriben en los concursos y no ganan absolutamente nada, quedando luego desanimados con la literatura”, señaló.

 

En esta idea, Ángeles narra como evolucionó La Testadura: “A nosotros nadie nos hacía caso hace 14 años. De forma que, en una borrachera con los compas, se nos ocurrió que podríamos averiguar qué tan real era nuestro talento, o nuestra falta de talento, si ése era el caso.Un día salimos con cartulinas llenas de nuestros textos y las pegamos por diversos puntos de la ciudad. Ahí nos dimos cuenta de que no éramos malos y que podíamos generar formas de ser escuchados más allá de las dinámicas tradicionales de publicación”.

 

Colaboraciones “llueven” de toda la República

Inicialmente, Ángeles colaboró en un proyecto llamado La Charola Literaria, en compañía de Mauricio Caudillo. Por un tiempo participaron juntos editando esta publicación, hasta que tuvieron algunas diferencias debido al concepto que tenía cada uno de la revista. “Yo sigo siendo muy amigo de Mauricio, pero eso no quita que tengamos diferencias. No estuvimos de acuerdo sobre algunas cuestiones editoriales y finalmente cada uno siguió por su lado. Él con La Charola y yo con La Testadura.”

 

Ángeles se encuentra sorprendido por el avance que ha experimentado el proyecto en los últimos seis meses. Detalla por ejemplo que han sido invitados a realizar lecturas en diversas partes de la República auspiciados por autores como el dramaturgo Enrique Gutiérrez Ortiz-Monasterio o el poeta José Luis de la Vega.

También señala que las colaboraciones “le llueven” a la revista desde distintas partes de la República Mexicana. “Hace poco tuvimos una lectura en el Museo del Ferrocarril de San Luis Potosí, con puros escritores potosinos. Es una experiencia muy padre participar de este tipo de lecturas”.

 

Explica que el proceso para publicar en la revista es muy sencillo: Se contacta al consejo editorial vía e-mail y se hace un envío del texto o de los textos que se piensan publicar. Si la colaboración es demasiado extensa y el material es bueno, entonces se dedica un número exclusivo al autor y se organiza una lectura para él solo.

De acuerdo con Ángeles, los criterios editoriales no son demasiado rigurosos, pues se busca incentivar a escritores jóvenes y generar textos que puedan ser disfrutados por personas de cualquier nivel social. Sólo cuando algo es “de plano impublicable”, se rechaza el material.

 

El autor señala que la revista acepta textos que puedan despertar la atracción hacia la literatura en personas como albañiles y amas de casa. “Nosotros no buscamos textos tan complicados porque nuestra idea es acercarnos un poco más al hombre de la calle. Sin caer en la literatura fácil, pretendemos encontrar la belleza en textos con los que incluso un maestro albañil o un ama de casa se sientan identificados.”

 

Asegura que de ahí viene el concepto de “literatura de paso”, de una literatura que no aspira a eternizarse pero que tampoco busca la frivolidad. “Es una literatura que permita a cualquier ser humano obtener un momento de belleza, por eso también tenemos un poco la idea de pedirle a nuestros lectores que dejen ejemplares abandonados para que alguien los encuentre por azar y los lea, por eso es literatura de paso.”

{loadposition FBComm}

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba