Cultura

Siempre deseé volver a México: premio Alejandrina 2019

Luis Gerardo Trápaga Martínez ve este galardón de mérito científico como una dedicatoria hacia su persona y su trabajo.

El ganador del premio Alejandrina en la categoría de mérito científico, Luis Gerardo Trápaga Martínez, me recibe en una amplia oficina del Centro de Tecnología Avanzada (CIATEQ), donde actualmente es el director general. A la par de sus responsabilidades administrativas, continúa con sus labores de investigación. Tomamos asiento frente a una gran mesa de juntas y después de confesar que no le agradan las entrevistas, comienza.

Luis Gerardo Trápaga Martínez ve este galardón otorgado por la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) como una dedicatoria hacia su persona y su trabajo: “Yo llevo mucho tiempo asistiendo a la ceremonia en honor a la señora Alejandrina. Incluso conocía a la señora desde que yo iba como representante del Cinvestav [el Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (IPN)]. En alguna ocasión le comenté que me postularía”, explicó.

Luis Gerardo Trápaga Martínez es ingeniero químico de formación; sus continuas incursiones a instancias industriales lo encaminaron hacia esta área de las ciencias. “Es un reto muy interesante. Al principio de mi carrera identifiqué que me hace falta algo más para poder resolver problemas que veo en empresas: esa fue una de las motivaciones que tuve para seguir estudiando”, comentó. Fue esa misma determinación la que lo llevó al Massachusetts Institute of Technology (MIT), una de las escuelas más prestigiosas en el mundo.

¿Cómo ingresó al MIT?

En su momento yo apliqué para varias universidades, a pesar de que no sentía la seguridad para ser aceptado, también apliqué para el MIT. Un amigo mío me empujó, prácticamente; fui aceptado, pero en una época muy difícil: En aquel momento no había becas. Lo que hice fue conseguir un permiso y me aceptaron como estudiante especial; no tenía beca. Conseguí que me aceptaran y a los 6 meses se abrió el programa de becas y me otorgaron una.

»Por otro lado, me sentía un poco inseguro con el inglés. A pesar de todo, me quedé por muchos años en el MIT: 17 años: por unas circunstancias de la vida me quedé más tiempo. Cuando yo terminé mi doctorado, mi profesor, desafortunadamente, enfermó de cáncer. Yo era su brazo derecho y, en el momento en que está a punto a morir, me pide sacar adelante a su grupo de investigación. Era un grupo bastante grande. Alumnos de maestría, doctorado, postdoctorado y visitantes. Me pidió que me hiciera cargo de su grupo y de sus proyectos y con eso me dieron la oportunidad de ser profesor. Entonces estuve mucho tiempo allá.

 

En entrevista con Tribuna de Querétaro, el premio Alejandrina 2019 continuó con su narración del tiempo que estuvo en el MIT. Señaló que, a pesar de la comodidad de los Estados Unidos, su objetivo siempre fue regresar a su país: “Fue una gran oportunidad, tuve mis proyectos y mis estudiantes, inicié de mi carrera con un ritmo de trabajo muy fuerte”.

»Yo siempre tenía deseo de volver a México. Es algo que mucha gente me critica, porque pude quedarme allá, pero yo siempre quise volver. Pero es mi cultura, mi manera de ser, es mi nacionalismo (…) Si me preguntas ahora si me imaginé alguna vez llegar a donde estoy, reconozco que no.

 

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