CulturaSan Juan del Río

SJR: zona arqueológica del Barrio del Cerro de la Cruz en el olvido

Se desconoce a quién pertenece el terreno donde se ubica la zona arqueológica del Barrio del Cerro de la Cruz, por ello el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) inició un proceso legal para adquirir la propiedad y posteriormente iniciar con su posible restauración y apertura al público, aseguró el Director de Turismo del municipio de San Juan del Río, Eduardo Guillén Romero. 

“Básicamente no es de nadie ese terreno […] lo que puede llegar a pasar es que si le damos mucha difusión al hecho que no es de nadie, puede ser que algunas personas que tienen que ver con esa zona […] traten de hacer algún juicio o algo para quedárselo”, precisó Guillén Romero.

El propietario del predio aún no está confirmado, pero en dada evolución del caso jurídico, sería adquirido por el municipio; dicho procedimiento inicial tiene como objetivo presentar la evidencia que demuestre o acredite la propiedad legal del terreno, que consiste en hacer un avalúo, delimitación y, de ser necesario, se tendría que deslindar terrenos.

Sin embargo, de acuerdo con el historiador y cronista municipal Neftalí Sáenz, el proceso de saber de quién es el terreno del cerro del Barrio de la Cruz, es lo menos importante, ya que posteriormente se necesitaría un proceso de consolidación, es decir, de una restauración y evaluación de la zona y del plan de edificación de estructuras, lo  que necesitaría de una inversión de mínimo cinco millones de pesos, lo cual ve difícil se otorgue, ya que históricamente al Ayuntamiento local ha olvidado los monumentos y sitios arqueológicos de San Juan del Río.

Este 2022, de acuerdo con el Director de Turismo municipal, el alcalde Roberto Cabrera Valencia está dispuesto a invertir y el INAH está a disposición de hacer la planeación para abrir las puertas de la zona al público.

Si no usaban el recurso, gobierno federal lo quitaba

Neftalí Sáenz comentó que esta administración decidió invertir en la restauración de sitios históricos del municipio casi por mera suerte, porque el gobernador Mauricio Kuri vino a San Juan del Río y dijo “a ver tengo tantos millones, vamos a invertir en esto y aquello, metamos el proyecto para que lo apruebe la Legislatura y poder asignar ese dinero”.

“Porque si nosotros lo hubiéramos pedido no nos lo hubieran dado, te dicen que no hay y de repente cambias a las nuevas administraciones y por suerte se descubre esto […] un recurso que ni era de los actuales gobiernos, si no que estaban ahí guardados 15 millones y que si no lo usaban tenían que regresarlos”, expuso el cronista.

Zonas olvidadas por el gobierno y cuidadas por los propios habitantes

Gilberto Ortega, expresidente municipal de San Juan del Río, firmó un convenio en 1999 para el descubrimiento y restauración del sitio, sin que hubiera continuidad.

“Esta iniciativa [invertir en restaurar la zona arqueológica del Barrio de la Cruz] no se había hecho antes porque ha habido falta de voluntad por parte de la autoridades municipales, el municipio tiene que ser el primero en levantar mano y buscar los recursos. Porque se necesita dinero […] la zona se ha dejado con el tiempo, desde el año 2000 que se realizó la apertura y que por fin vimos una pirámide; 21 años después no se ha hecho absolutamente nada, pues sí, ahí está la pirámide pero no como en el inicio, la naturaleza reclama”, sostuvo Neftalí Sáenz.

De acuerdo con Jaime Tovar, que reside en la zona desde 1972, “anteriormente el acceso [a la pirámide e iglesia] no estaba, no se veían vehículos en la parte de arriba y estaba muy disparejo el terreno, entonces a bases de faenas se fue mejorando y por algunas personas que eran encargadas, le habían llevado las escrituras al obispo de aquel entonces, te estoy hablando por ahí de 1980 más o menos”.

El cerro del Barrio de la Cruz, es un lugar importante desde el periodo prehispánico, ya que los pueblos Otomíes del lugar hacían en esta pirámide sus ritos. Ahora además de las ruinas arqueológicas,hay una iglesia,  que se abre solo para personas que acuden a misa los fines de semana.

Hoy, la iglesia del Barrio de la Cruz se mantiene por cooperaciones vecinales y limpiezas comunitarias; esto porque los capilleros son responsables del cuidado de la iglesia y son autónomos para hacer uso de la instalación e imponer la religión católica, siempre y cuando no dañen la infraestructura del sitio.

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