Cultura

Sociedad luz

Radio UAQ / No. 8

Cápsulas de luz y sonido… / Libros, autores y temas

Texto: Julio Figueroa

Voz: Miguel Ángel García / Producción: Presencia Universitaria

Qro. Qro., marzo 2016

Apenas ahora empiezo a vislumbrar lo que querían o quieren decir el polaco Zygmunt Bauman, el italiano Umberto Eco y el mexicano Octavio Paz. Tres miradas diferentes que bien conjugadas pueden situarnos en el punto exacto donde estamos hoy, de dónde venimos y a dónde vamos. La pregunta es: ¿cuál es el tiempo de nuestro tiempo? El tema es la velocidad de los tiempos. El hilo de este tiempo es la luz.  

Creo que estamos, venimos y vamos del paso de la sociedad de piedra a la sociedad del buey a la sociedad de la imprenta, el libro y los periódicos, a la sociedad moderna que es crítica de sí misma, a la sociedad líquida hedonista y yoista, a la sociedad luz donde basta un clic para que aparezca o desaparezca todo… ¿Y luego?

El tiempo de nuestro tiempo va a una velocidad endemoniada rumbo a la chingada. Si hoy todo va a la velocidad de la luz, ¿cómo pasar de esa velocidad eléctrica a la velocidad humana? Nadie puede pensar y asimilar el mundo a la velocidad vertiginosa de la luz. Creo que tampoco podemos detener ni bajarnos de este tiempo. ¿Qué hacer entonces?

Si lo sólido se desvanece en el aire, imagínense el tiempo líquido en las manos y el tiempo luz en la pantalla: un clic y todo se esfuma. ¿Todo es virtual y nada es real? ¿Cómo comprender y atrapar este prodigioso y banal mundo en fuga? ¿Con qué hilo engarzar los miles de hechos simultáneos y hacer el collar de este mundo fugitivo?

¿Cómo es la comunidad en el mundo del yo, yo, yo? ¿Cuál es el poder de los Estados nacionales frente al poder de las empresas trasnacionales? ¿Qué extraños poderes han generado todos los poderes, y escapan a todo control y amenazan con aplastarnos a todos? ¿Quién controla y dirige el mundo? ¿Cuál es el rumbo del mundo en que vivimos?

Si muchos ya no creemos en Dios, el Estado, los partidos políticos, las grandes empresas, la revolución, la vuelta al edén subvertido, el cambio, el progreso, el futuro… ¿en qué podemos creer los que no creemos o al menos de qué podemos agarrarnos?

El tiempo original ya no existe, el mañana es un desastre con todo y sus prodigios, y la eternidad vacía no es humana. Sólo nos queda el ahora y aquí y nuca más. Tal vez por eso mucha gente, sobre todo los chavos, ya no sueñan con cambiar el mundo sino en comérselo de una sentada. Cada quien va solo y quiere todo el mundo para sí solo.

Si el presente es perpetuo y segundo a segundo cambia y es otro, ¿dónde estamos parados y hacia dónde vamos? ¿Qué nos da y qué nos quita la sociedad luz? Todavía en algunos lugares de México y del mundo no hay luz eléctrica, pero eso no impide que el mundo vaya a la velocidad del clic. La cuestión es: ¿a dónde vamos?

–¿Somos más felices, más libres y más sabios que nuestros antepasados? Cierto, hoy tenemos más cosas, más tiempo de vida, más libertades, pero… Cierto, el presente es perpetuo, hasta que se lo lleva la chingada. Y este presente de luz líquida, se ha volatilizado, dura un clic. Si no podemos comernos el mundo, ni cambiarlo, ni bajarnos de él, ni apartarnos, tal vez nos queda una sola cosa por hacer: vivir con temple de cara a la muerte.

Don Juan Matus, el chamán yaqui de Carlitos Castaneda, diría:

–Frente al vacío de la vida, la falta de sentido, las raíces arrancadas, la prisa a ninguna parte, la eternidad sin comunión, sólo vivir de cara a la muerte puede templar nuestro espíritu. Pero la gente se cree inmortal y no quiere saber nada de su propia muerte. La muerte sin embargo es una buena consejera –así hablaba don Juan.

 

¿Con qué rejas retener la luz sin apagarla?

 

Ay, el presente es perpetuo y se va como la luz y el agua entre los dedos, ay…

 

 

 

 

 

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba