Cultura

Teatro ‘trans’ para fomentar la tolerancia

Puesta en escena “Entre tacones y pistolas” aborda la aceptación en la sociedad de las personas diferentes

Por: David Eduardo Martínez Pérez

 

Entre tacones y pistolas quedó el teatro Sol y Luna cuando se presentó la obra homónima de Israel Ugalde y Bony Barrera.

Los actores y dramaturgos montaron una historia complicada y entretenida donde quedaron patentes problemáticas como la aceptación de las personas diferentes y el valor de contar con apoyo de la familia.

Con una marcada temática transgénero los actores trasladaron al público a un escenario que bien podría haber pertenecido a una telenovela “chusca” o a una comedia mexicana como las que se producían en los años setenta.

Poco les importó a los actores que su puesta en escena estuviera amenizada por los cohetes de la parroquia de Santiago y las campanas de San Antonio para incluir dentro de la historia a una muy peculiar religiosa y a un sacerdote que aunque al principio pone reparos para aceptar a las personas trans, termina llevándose un par de tacones que “benefician a su figura”.

De la obra tampoco quedó excluido el problema del narcotráfico. Los villanos se vieron representados por “El Chato” y “La Bratz”, una pareja de narcos que “nomás no daban una”, aunque lograron enviar a un personaje a “servir a Dios pero en persona”.

Alejada de los experimentos dramatúrgicos y con una trama sencilla, “Entre Tacones y Pistolas” inicia con un asesinato y una testigo, que pese a su condición de religiosa tiene por única familia a una pareja de homosexuales, uno de ellos drag-queen.

Amy Clarita, la religiosa que presenció el asesinato, debe enfrentarse con sus propios prejuicios para aceptar el refugio que le ofrecen sus tíos en el altillo del cabaret gay que administran entre los dos.

Las cosas se le ponen complicadas cuando el párroco de su pueblo decide acompañarla para velar por su seguridad y tanto ella como el párroco y los tíos se ven envueltos en una red de mentiras de la que no quedan excluidos los chistes y los momentos jocosos.

Incluso hay algunos números de baile de cabaret que quedaron representados en las figuras de dos chicas travestis que nunca dejan de pelear y se supone que trabajan en el negocio de los tíos de Amy Clarita.

Dada la temática familiar de la obra y sus chistes poco polémicos, había numerosas familias entre los asistentes y también estaban algunos de los principales exponentes del teatro en Querétaro como los hermanos Rabell, quienes dirigen el Corral de Comedias.

De acuerdo con los autores, la principal finalidad de su trabajo es divertir al tiempo que se trasmite un pequeño mensaje para fomentar la tolerancia entre los distintos sectores que conforman a la sociedad queretana.

Como lo señalaron al unísono tanto Bony Ibarra como Israel Ugalde, “Se trata de una historia diseñada para toda la familia y con un pequeño mensaje al que no le pueden faltar chaquira, tacones y mucha lentejuela”.

 

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