Cultura

The Killers toman por asalto el Foro Sol

Todavía permanecen en mí residuos de la euforia que causó The Killers en el Foro Sol de la Ciudad de México el pasado 5 de abril. Escucho una y otra vez la playlist que armó algún fan de las canciones que conforman el tour Wonderful Wonderful; creo que todos los amantes de la música y de los conciertos entenderán esa obsesión que viene tras ver a uno de tus grupos favoritos en vivo.

Para aquellos que vivimos en provincia, tener ese gustito por los conciertos y, más aún, de bandas internacionales- es toda una experiencia que empieza desde temprano. Fui acompañada de mi hermana, una amiga y mi mamá Verónica quien -aunque no lo crean- es tan fan como yo.

Tras todo el rush que me dejó la manejada en CDMX (no exagero, me hace falta callo, dicen) llegamos al Foro Sol y lo primero que hicimos fue ver la mercancía no oficial (por no decir pirata) del grupo. Encontré una playera con potencial: era blanca y únicamente tenía imagen de la mano sosteniendo el caracol, portada del disco que nos regaló el pretexto del tour.

Ya con la t-shirt bien puesta, combinada con los jeans viejos que me heredó mi mamá y que ahora resultan estar muy de moda con el nombre de mom jeans, caminé junto con mi familia hasta nuestra sección. Intentamos encontrar dónde sentarnos para esperar a que comenzara, pero no había lugar.

La lluvia ya amenazaba desde horas antes. Comenzó a “chispear” y poco a poco subió de tono; pero todo tranquilo, íbamos preparadas para la ocasión.

Ya se acercaba el momento y nos dirigimos a nuestros lugares. Creo que no muchos conocían a la “talonera” Annie Erin Clark: St. Vincent, pero yo sí y esperaba escuchar Cruel pero no la cantó. Sorprendió a muchos con su voz; sólo regaló un par de canciones y dejó el escenario sin despedirse.

La energía de los asistentes no se detuvo. Todos estaban ansiosos por ver y escuchar a The Killers; se apagan las luces, el público grita de emoción, ves correr a todos para regresar a sus lugares, darse empujones para ver un poco más de cerca a sus ídolos. Y Wonderful Wonderful… el show comienza.

Seguida del sencillo que titula el álbum y el tour, sonó The man, otra de las nuevas. Después vinieron un par de éxitos como Somebody told me, Spaceman, The way it was (¡ufff! Daaaarlin´, daaaaaaarlin´!). “Campechanearon” bastante bien las nuevas, las viejitas, las favoritas, realmente armaron un setlist espectacular que dejó fuera sólo un par.

Continuaron con Run for cover y después con I can´t stay, la cual es una de las canciones que comparto con mi mamá: “bom porom pom bom porom pom, the emotion it was electric!”. La apapaché, cantamos y bailamos juntas “In the dark, for a while now, I can´t stay…”.

Y vino lo que se robó la noche: parece ser que ya es costumbre para el grupo, pero a todos nos sorprendió que subieran a un fan a tocar con ellos al escenario. La emoción del público fue brutal. Se llamaba José Luis quien tuvo la oportunidad tocar la batería con The Killers; sé que nunca lo olvidará pues tocó como un profesional For Reasons Unknown junto a sus ídolos y frente a más de sesenta mil personas, quienes por esa noche se unieron y se sintieron tan orgullosas de él como si fueran sus primos, hermanos, mamás…

No faltaron los hits: Miss atomic bomb, Human, Runaways, Read my mind, All these things that i´ve done, When you were young. La banda se lució en todo momento, no hubo canción alguna en la que pudieras sentarte; aunque no la conocieras, el de al lado te inyectaba energía y tarareabas, bailabas o gritabas.

Cerraron con el esperado himno. La vida es difícil, dijo Brandon, pero a veces también funcionan las cosas, tan optimista: Mr. brightside.

Por supuesto, nos pudimos haber quedarnos horas y horas, pero el grupo no quedó a deber absolutamente nada. El baterista Ronnie Vannucci Jr. se despidió del público regalando baquetas a los fans; se notaba agradecido y feliz, igual que nosotros.

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