Cultura

Todos tenemos ‘deseos prohibidos’

La obra, dirigida por Manuel Gómez Becerril, se presenta en el Museo de la Ciudad de Querétaro

 

Por: Cecilia Conde Rendón

 

El camino estaba totalmente a oscuras, la luna no alumbraba como otros días y la lluvia completaba la escena; todo conspiraba para una noche donde se deseaba lo prohibido.

Las gotas caían lentamente.

 

Una pareja esperaba mientras escuchaba del director un pequeño adelanto de lo que verían esa noche.

 

Al fondo se escuchaban gritos. Todos estaban preparándose. Más personas llegaban y después de la espera, el director acudió para ver si estaban listos.

 

Por fin se adentraron en aquel lugar que al igual que en el exterior se encontraba casi a oscuras, solo unas cuantas luces tenues iluminaban el escenario. Silencio total y la tercera llamada había llegado.

 

Ellos parecían relajados. Se coqueteaban a pesar de las raras circunstancias en las que se conocieron. Se simulaba un pequeño consultorio en el que un médico pasaba desapercibido, atendía y curaba a la paciente que no dejaba de mirar a su desconocido acompañante. Vidas incidentalmente entrelazadas.

 

Vacío que deja pasar el tiempo y regresa con aquellos amantes que ahora cumple un año de estar juntos.

 

Amor a primera vista, que se desgasta con el tiempo; deseos encendidos por la ambición de la atracción.

 

Fotografías que detonan la pasión entre dos seres que desatan lo prohibido: Alicia objeto de deseo de Daniel, por algún tiempo; ahora será remplazada por Anna.

 

Encuentros planeados, no por ellos; sino por alguien que olvidaba que si existe un chispa, todo arde.

 

Después de un tiempo son dos parejas que parecen un ir y venir de sentimientos, que simplemente no pueden mantenerse; porque buscan algo que no logran tener en nadie. Daniel regresa en busca de Anna, a pesar de que él la unió sin querer a Luis.

 

La tentación se torna en hombre o mujer, depende de cómo se desea, porque consiguen por un rato lo que buscan, pero no es suficiente. No en un contexto en el que el amor es un sentimiento mal empleado, porque si hay algo que definen es lo que no es amor.

 

Ahora Alicia es abandonada por Daniel, quien decidió ir tras Anna con quien ha mantenido una relación en secreto, a pesar de su matrimonio con Luis. Alicia decepcionada regresa a su antigua vida, a trabajar como bailarina exótica.

 

“Para mí son deseos prohibidos, esta necesidad de amar que ya parece como un deseo prohibido. Ya parece que la gente se aleja más de eso, del compromiso, del estar en pareja”, manifestó Manuel Gómez Becerril, director de Deseos Prohibidos, obra que se presenta en el Museo de la Ciudad.

 

“Sí quieren estar con alguien, pero sólo un ratito, entonces parece que todo ocurre aquí, estos seres que están buscando el amor y que quieren estar con alguien y que cuando ya lo encuentran de inmediato desvían su mirada a alguien más. Ya lograron lo que querían entonces quieren algo más, parece ser que eso viene ocurriendo con más frecuencia en nuestra sociedad, cada vez hay más divorcios, más separaciones”, añadió.

 

Los personajes muestran su locura, miedos y temores

 

Pareciera que es un juego, ahora se cambian de posición. Luis va tras Alicia que cae en este juego de atracción y erotismo; porque juegan a estar juntos por un rato. Esperan tener otro objetivo que alcanzar, pero ellos saben que es lo quieren desde un inicio. Luis va tras Anna, su encuentro causal y planeado desata una vez más lo que ocultan sus miradas.

 

Todos muestran su locura, sus miedos y temores; conforme más se avanza en sus vidas se descubren los problemas que quieren o no terminar, dibujan un abismo de desgaste en sus relaciones que estallará en un trágico final que reafirmará la premisa por la que fueron construidos los personajes.

 

“Tratamos de reflejar todo eso que está sucediendo, a través del escenario, del laberinto que es un juego de ajedrez en el que se van moviendo las piezas y entre más se mueven más se enredan. Entonces por ahí vamos conduciendo a los personajes, pero ellos mismo van poniendo la trampa, van repitiendo una y otra vez los mismos errores.

 

“Van diciendo todos los hombres son iguales, todas la mujeres son iguales, pero se mezclan con el mismo tipo de personas. Eso es lo que ocurre hasta que alguien dice ‘hasta aquí, es uno el que tiene que cambiar’”, consideró Gómez Becerril.

Hay altibajos en las relaciones de estos cuatro personajes que se enredarán de una forma que parece extrañamente real. Idas y regresos del “amor”, que es confundido con el deseo y erotismo, que no alcanzan para poder mantenerlos unidos. La obra se podría catalogar como divertida, erótica y realista.

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