Cultura

Una historia de amor erótica, intensa y dolorosamente bella

El romance bien ejecutado en una novela siempre resulta atractivo. Las historias de amor más conocidas siempre están llenas de pretenciosos cumplidos, escenas dulcificadas con actos de amor que desafían al mundo y, por supuesto, también están llenas de besos, muchos besos.  La noche se me fue de las manos, una novela escrita por el mexicano Max Ehrsam tiene todo eso (en la cantidad suficiente para no caer en los vicios del romance), pero además le ha añadido a la receta un toque de realidad, crudeza, pasión y las interminables subidas y bajadas que siempre hay en una relación.

La historia nos cuenta el amor entre dos hombres que, después de cruzar miradas, sienten una gran atracción sexual que los lleva a conocerse. Una cosa lleva a la otra y, entre las drogas, el frenesí erótico y las exóticas calles nocturnas de San Francisco terminan estableciendo una relación amorosa, intensa y desenfrenada. Todo parece marchar bien para esta pareja, pero hay algo que resulta convertirse en un problema: el ritmo de vida entre ambos y, es que, mientras uno es un sensato editor de traducciones en una empresa norteamericana, el otro es un atractivo scort cuya vida nocturna se basa en sexo y drogas.

Lo atractivo de este romance contemporáneo es que Max Ehrsam escribe desde lo profundo. A final de cuentas es una historia de amor, y la química y la atracción que hay entre los dos personajes es tan buena que la angustia por el rumbo de su relación persiste página tras página. No es una novela tan dulcificada como otros romances, pero si consigue una atmosfera de intimidad y ternura única y original que refleja el concepto de lo que es el amor hoy en día. Nos ofrece una perspectiva más cercana y actual sobre la vida sentimental y las consecuencias detrás de esta.

De igual manera, La noche se me fue de las manos es tan romántica como erótica y devastadora. De alguna manera, cada párrafo es un golpe directo a las emociones del lector y, lo que más engancha, es el intento de ambos protagonistas por mantenerse a flote a pesar de los problemas que hay entre ellos. La intensidad con la que se narra, desde sus miedos más profundos hasta las declaraciones más sensuales, hace que la mezcla de emociones sea variada. Es un mar de idas y vueltas, de peleas y reconciliaciones y, aunque la trama aborda las aventuras de una pareja, lo que desenvuelve todo es, de hecho, las batallas personales de cada personaje.

Al final la novela de Max Ehrsam resulta desgarradora, emocional y romántica. No es un escritor que teme hablar desde lo más vulnerable, ni pretende construir un final feliz a través del dolor y los obstáculos del amor. Esta es una historia que, desde la ficción se vuelve real y casi perceptible, cuya trama representa muy bien las relaciones que se construyen desde los deseos de cada individuo.

Sí, en La noche se me fue de las manos encontrarás escenas dulcificadas, actos valientes de amor, pero también el dolor que hay entre cada pelea, el calor de la reconciliación y la dificultad de mantener un bote a flote en un barco que quiere tomar dos direcciones distintas. Si buscas amor, lo encontrarás en las manos sutiles y profundas de Max Ehrsam.

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