Cultura

Vicente Leñero

Por: Juan José Lara Ovando


Vicente Leñero es de los escritores mexicanos más leídos, no solamente reconocidos, lo que resalta su importancia ya que se conoce lo que escribe, no solamente se escucha hablar de él, como resulta con algunos otros (por supuesto célebres, de lo contrario no se hablaría de ellos).

Esto puede deberse a tres razones: la primera, que su escritura es muy fluida y fresca aun cuando sea profunda, de modo que arma la estructura de sus obras de manera accesible para el lector, que de esa manera pueden entender y disfrutar su lectura sin mayor complejidad; la segunda, que la riqueza temática del autor la retoma de lo que vivimos a diario en problemáticas que enfrentamos, que escuchamos de la gente o leemos en los diarios, por lo que no es ajeno al lector, que puede seguirlo con interés, y; la tercera, que es prolífico, escribe mucho y en distintos ámbitos: teatro, novela, cuento, columna periodística, guión de cine, revistas de diferente circulación, por lo que es muy difícil leer o ver algún evento cultural en México en el que no haya participado.

Sus inicios en el periodismo y la novela a principios de los años sesenta marcaron su vida, ya que sus estudios profesionales fueron en ingeniería civil, a lo que nunca se dedicó. Lo que aquí nos interesa es por supuesto el papel que ha jugado en el cine mexicano, en el cual empezó a tener interés poco después de su incursión a la dramaturgia a fines de los sesenta. Es el director Francisco del Villar quién lo invita a colaborar con él, aprovechando una pequeña historia de Leñero, que él mismo adapta y conjuntamente escriben el guión de El monasterio de los buitres (73). Dado el éxito que obtiene la película (más de taquilla que de crítica), el mismo del Villar lo invita a afinar el guión de El llanto de la tortuga (75).

Pero inmediatamente después da, Leñero, el salto hacia otro tipo de cinematografía, dejando a un lado los personajes extraños y pretenciosos de del Villar, para adaptar uno de sus libros más importantes para uno de los grandes directores que surgían en esa época: Los albañiles (76). El director en cuestión era Jorge Fons y con este trabajo llegaría su primer Ariel al Mejor guión. Premio que también obtuvieron la película y el director como los mejores del año en sus rubros.

Finaliza esa década ya muy integrado en esa actividad, pues entre 1977 y 1980 se filman cuatro de sus guiones: Los de abajo (González, 77) en la que adapta la novela revolucionaria de Mariano Azuela; Misterio (Fernández Violante, 79), guión original de él, se llama Estudio Q; Cuando tejen las arañas (Gavaldón, 79); Cadena perpetua (Ripstein, 79) y Las grandes aguas, nuevamente con Servando González (80). Con la penúltima vuelve a obtener el Ariel al Mejor guión, aunque las dos últimas obtienen el Ariel a la Mejor película y ambas son adaptaciones de novelas de Luis Spota, la primera denominada Lo de antes y la segunda Las grandes aguas.

Alrededor de 20 películas cuentan con guiones de don Vicente, entre las posteriores a las que hemos comentado destacan principalmente adaptaciones de otros autores: Mariana, Mariana (Isaac, 87) en la que adapta Las batallas en el desierto de José Emilio Pacheco; Miroslava (Pelayo, 93) adaptando un cuento de Guadalupe Loaeza; El callejón de los milagros (Fons, 95) adapta la novela homónima del premio Nobel egipcio Naguib Mahfuz; La Ley de Herodes (Estrada, 99) versión muy libre de cuentos del libro homónimo de Jorge Ibargüengoitia; La habitación azul (Doehner,02) basado en una novela del escritor francés Georges Simenon; El crimen del padre Amaro (Carrera, 02) basado en una obra del escritor portugués Eça de Queirós; Fuera del cielo (Patrón, 06) adaptando con Guillermo Ríos, un guión original de éste; Contracorriente (Salinas y Gutiérrez, 07) sobre la novela Mujer alabastrina de Víctor Bartoli, y; El atentado (Fons, 10) sobre la novela El expediente del atentado del escritor mexicano Álvaro Uribe. Solamente dos películas proceden de piezas de teatro de él: Pelearán 10 rounds (Margulis, 95) y La mudanza (Eliel, 03).

Algunas de las películas sobre guiones de Leñero se han comentado aquí, y seguramente otras deben ser conocidas por los lectores, así que me referiré brevemente a una considerada tradicionalmente entre las cien mejores películas de la historia del cine mexicano y que debe ser poco conocida: Cadena perpetua.

Dirigida por Arturo Ripstein en una etapa previa a sus trabajos sobre la decadencia marginal del hombre, que aunque ya la trata aquí, todavía mantiene un estilo menos hiperrealista. Cadena perpetua trata de un drama policial que cuenta la historia del Tarzán Lira (Pedro Armendáriz Jr.), que luego de un asalto frustrado a un banco y un tiempo preso, decide retirarse de su carrera delictiva e inicia una nueva vida trabajando como cobrador de un banco. Un encuentro con sus antiguos perseguidores, agentes policiales, lo obligan a recordar su pasado como explotador de mujeres y ladrón. Extorsionado por los policías corruptos, el Tarzán luchará para evitar delinquir nuevamente, pero no lo logrará superar.

El director se enfoca en la frustrada redención de un delincuente que intenta rehacer su vida pero cuya buena fe se ve impedida por un comandante policiaco, en una puntual disección de la corrupción de esa institución como de la sociedad mexicana, llevando la historia a las incidencias del protagonista en su reclusión en las Islas Marías, donde debe padecer, también, a un autoritario y bronco sargento. El hilarante círculo del que es imposible salir es retratado con crudeza pero con maestría por Ripstein, ya que no sólo se asoma a la disección institucional y a la moral de los personajes sino a la conducta humana ante la búsqueda de respuesta de lo que considera un laberinto del que no se encuentra la salida. Cuenta con un gran reparto bien utilizado, pues ahí están: Narciso Busquets, Pilar Pellicer, Ernesto Gómez Cruz, Rodrigo Puebla, Ana Ofelia Murguía, Roberto Cobo y Angélica Chaín (posiblemente en su mejor actuación, como fue el caso de Armendáriz). Por supuesto véala, pero si es sociólogo, psicólogo o abogado, no se la pierda, búsquela, no se va a arrepentir.

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