Cultura

Wicca: tradición de ciclos y naturaleza

Les han hecho críticas diciendo que son adoradores del diablo, polemizó el sacerdote wiccano, Juan Carlos Estrada. Detalló que para ellos el concepto de Satanás no existe. A esto agregó: “Hay personas que casi me quieren quemar en leña verde”.

El otoño avanzado anuncia que la última cosecha será pronto; se acerca el ‘Samhain’, la noche ancestral del 31 de octubre. Para la tradición wicca, es una de las ocho celebraciones que conforman la “rueda del año” de esta antigua creencia pagana.

Para las religiones judeocristianas, pagano es sinónimo de infiel. Sin embargo, la palabra viene del latín ‘paganus’ que significa habitante del ‘pagus’; es decir, del campo. La tradición wicca se centra en los ciclos naturales de la tierra, las estaciones y se relaciona estrechamente con los tiempos de siembra y cosecha importantes para los pueblos antiguos.

De acuerdo con Juan Carlos Estrada, sacerdote wiccano, la tradición viene desde los celtas en la edad de Hierro, desde que se conoce la historia de la brujería. También durante 1950 en Inglaterra, Gerald Brosseau Gardner, escritor ocultista, acuñó el término wicca y difundió las bases de la creencia, la palabra ‘wica’, en ingles antiguo significa brujo.

“Yo tomó las dos posturas” aseguró el también fundador del Centro de Desarrollo Espiritual Multidisciplinario (Cedesmul) de donde depende Wicca Ravenhood Querétaro. Para Juan Carlos el sustento de la tradición wicca está en “integrar” los conocimientos que han sido heredados a través de la historia.

Acorde al sacerdote, la wicca “es una tradición que se basa en el contacto con la naturaleza, en el contacto con el dios y la diosa, en los ciclos, en el saber que somos personas cíclicas, que estamos en constante nacimiento, muerte y renacimiento”, insistió. “Haz tu voluntad mientras no dañes a nadie” es una de las máximas enseñanzas de la wicca, declaró Juan Carlos, quien también es terapeuta biopsicoespiritual. Esto implica que las personas no deben dañarse entre ellas y tampoco a sí mismas.

Debido a los simbolismos que utiliza la tradición, la gente común los ha tratado de “satánicos”. El joven sacerdote porta al cuello una estrella de metal de cinco picos envuelta en un círculo: “Este símbolo representa la armonía de los cinco elementos, que es el aire (mente) fuego (pasión, sexualidad, creatividad), agua (emociones y sentimientos), tierra (bienes materiales y el cuerpo físico) y el espíritu que corresponde a la punta que está hacia arriba, la cual reina sobre los otros centros” reveló el wiccano.

“Nosotros, como wiccanos, buscamos la armonía más que la destrucción” precisa el líder wiccano, y aclara un punto que confunde la gente que no conoce la tradición: “No todos los brujos y brujas son wiccanos, para nosotros es importante el contacto con la naturaleza (…) el crecimiento interior” con el objetivo de “ser lo mejor de ti mismo cada día y obviamente sin dañar a los demás” recalca el terapeuta.

La wicca en Querétaro

Para el sacerdote Juan Carlos Estrada, el establecer un centro como Wicca Ravenhood en Querétaro ha sido objeto de algunas críticas por parte de la comunidad católica y conservadora de la ciudad:

“Lamento decir que hay mucha incongruencia en Querétaro, lamento decir que muchas personas que siendo fieles a sus creencias terminen rechazando otro tipo de manifestaciones de la espiritualidad y a la vez acudiendo a ellas cuando la necesitan.” sentenció el wiccano. “Yo les diría que es como la sombra de la que huyen, sombra que no han querido ver ni resolver y a su vez niegan alternativas espirituales igual de válidas que la suya”, expresó.

Entre las críticas que han recibido, les han dicho que son adoradores del diablo, polemizó Juan Carlos y detalló que para los wiccanos el concepto de Satanás no existe. Incluso señaló: “Hay personas que por el hecho de portar este símbolo casi me quieren quemar en leña verde”, no obstante, asegura que hay personas con mente un poco más abierta.

El Cedesmul no sólo brinda cursos básicos y avanzados para practicantes wiccanos, sino que también se enfoca en talleres de meditación para brujas, herbolaria, terapias psicológicas y actividades que fomentan la armonía en las personas que deciden participar.

Uno de los cursos es “Wicca para principiantes”, en el cual se trabajan las bases de la tradición y se enseña la wicca eclética, que reúne lo mejor de las diferentes ramas del credo. También existe el taller de “escoba mágica”, el cual se enfoca en recuperar la tradición de la escoba como herramienta, ya que había un ritual antiguo donde las mujeres saltaban en los campos con una escoba pues creían que entre más saltos dieran, sus cosechan serían más grandes. Para los wiccanos, la escoba mágica es una herramienta que ayuda a limpiar y proteger espacios, a alejar situaciones, personas e ideas no gratas.

La comunidad wicca se prepara para el ‘Samhain’, en una ciudad donde algunos se dan golpes de pecho, otros caminan hacía el santuario de la muerte, unos más encienden velas para todos los santos y otros se disfrazan sólo para ser populares. En la ciudad donde los “queretanos de antes” pueden encender las hogueras de la intolerancia, las tradiciones ancestrales no dejan de vivir.

La diosa y el dios

A diferencia de la mayoría de las religiones, la wicca considera como deidades al dios y la diosa. Para Juan Carlos “la divinidad está constituida por dos polaridades: la masculina y la femenina”. Al honrar la polaridad, “la diosa está representada por la tierra y por la luna, y el dios está representado por el sol”. Asimismo, el sacerdote explicó que “estas dos energías son complementarias, ninguna de ellas es más o mejor que la otra (…) se unen para crear”.

La dualidad presente en esta tradición contrasta con los credos más difundidos en el mundo, de los cuales la mayoría rinden culto a una divinidad masculina. En la wicca se considera que las personas poseen ambas energías: tanto masculina como femenina; con la variante de que alguna de ellas destaca más que la otra.

Cada una de las energías tiene sus características. “Quienes son más de energía masculina son más lógicos, y hay quienes son más de energía femenina que son más emocionales” destacó Juan Carlos. “Esto no quiere decir que porque la persona tenga el cuerpo de hombre tenga que tener necesariamente energía masculina o viceversa” admitió el sacerdote.

“Nuestro contacto con la diosa es el contacto con la parte espiritual, con el inconsciente, con la introspección y con la noche”, explicó. Juan Carlos expuso que el contacto con la noche no tiene nada que ver los ritos satánicos, el éxtasis, los excesos o la locura, sino que se trata de un aprendizaje “para lograr entender que todos tenemos una parte oscura y una parte clara y que se debe aprender a reconciliarlas”.

No podemos ser totalmente luz ni totalmente oscuridad —enfatizó Juan Carlos—, somos ambos, porque somos complementarios”.

La rueda del año, el ciclo de la vida

Dentro de la tradición wicca se cuentan los 365 días del año como un ciclo, lo llaman “la rueda del año”. En esta existen ocho momentos importantes para los creyentes: las ocho celebraciones conocidas como ‘shabat’ —nombre que, se atribuye, fue retomado de los cultos cristianos cuando, en sus inicios, la tradición wiccana estaba directamente relacionada con los procesos de preparación de la tierra, la siembra, el cuidado y la cosecha.

Los wicca actuales siguen este mismo proceso, pero lo han adaptado: “Ahora nosotros preparamos nuestra tierra interior, sembramos las semillas de lo que queremos cosechar y ver manifestados en nuestras vidas. Las vamos regando, trabajando, cuidando y después vemos los frutos en las cosechas”, mencionó el guía espiritual.

La muerte de dios

‘Samhain’ es la celebración más importante de la tradición wicca y coincide con la última cosecha del 31 de octubre. En esta fiesta están los orígenes de Halloween, conocido también como Noche de Brujas y su relación con la víspera de Todos los Santos establecida por los cristianos.

Para los que practican la wicca, es la fiesta de la muerte, porque es el fin del ciclo wiccano y es el inicio del año nuevo. Juan Carlos explicó: “Dentro de la cosmogonía, creemos que el dios y la diosa van creciendo juntos. En un momento la diosa se vuelve la madre que da luz al hijo, al salvador, que lo va a dejar en el bosque, ella se transforma y después se convierte en la doncella y consorte del dios, con lo cual van a dar a luz a los hijos que van a poblar a la tierra. Después de pasar muchas cosas juntos, el dios va a llegar a la muerte y ella va a transformarse nuevamente en la madre que lo va a traer de regreso del inframundo”. Así que el 31 de octubre el dios muere para renacer el 21 de diciembre.

Dentro el altar wiccano se representan los cinco elementos con varios utensilios como el caldero al centro, la vara mágica, la tabla de consagrar, el incienso, las velas y las imágenes del dios Cernunnos —divinidad de la fertilidad, la regeneración y la abundancia; también conocido como el macho cabrío en la cultura popular—, representación por la cual la tradición wicca ha sido juzgada como satánica, ya que en un momento los cristianos utilizaron la imagen del dios celta para representar “al maligno” o Satanás.

Del lado izquierdo del altar se encuentra la diosa Ceridwen, que es la madre bruja, se le representa con un caldero de la sabiduría y es la diosa del inframundo. Cuando un wiccano muere, se dice que regresa al caldero de Ceridwen, que es como regresar al cielo de los católicos.

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