Cultura

‘Cameron’: reconstruir la memoria de los crímenes en las dictaduras

“Ante el lugar vacío, el horror se multiplica”, dijo, pues el lector tendrá que participar en la construcción de las escenas, tiene que involucrar su imaginación para completar la pintura del horror, vulnerándole y obligándole a reflexionar sobre el vacío que hay frente a él.

Llenar los vacíos de la memoria y reconstruir el horror de las dictaduras son dos propósitos de la novela Cameron, escrita por Hernán Ronsino. Para el argentino, la memoria en Cameron no es evocativa, sino más bien “una memoria involuntaria que está hacia el frente”, es una memoria a trozos, a pedazos, lo que hace que la trama trabaje a través de lo que falta.

Lo que busca lograr el autor es que el lector tenga que “hacer el trabajo de llenar los vacíos, hay que reconstruir el horror”. El escritor cree que esta es una forma más poderosa de evocar el pasado que la simple descripción de unos hechos. “Ante el lugar vacío, el horror se multiplica”, dijo, pues el lector tendrá que participar en la construcción de las escenas, tiene que involucrar su imaginación para completar la pintura del horror, vulnerándole y obligándole a reflexionar sobre el vacío que hay frente a él.

Hugo Cervantes, quien comentó el libro, mencionó que Cameron es una memoria colectiva en la que “la voz de muchas personas está presente en su narrativa”, refiriéndose a que la obra se suscribe a las novelas sobre las memorias individual y social. La trama gira en torno a un personaje profundamente relacionado con la dictadura militar surgida del golpe de Estado de 1976 en Argentina.

Cervantes también comentó que dentro de la novela el trato de la memoria es el de algo que no se puede deshacer así como así. “El pasado es una loza pesada” que se lleva cargando durante toda la vida. La novela refleja “el precio del pasado a cuestas”: cómo es que se vive con la carga de lo que sucedió, ya sea de manera individual o como sociedad.

Dejar de saldar deudas

Por su parte, Cecilia López Badano mencionó que la novela argentina siempre tiene un profundo arraigo social y, en el caso de Cameron, se relaciona con los recuerdos y con el pasado. Sin embargo, Badano también argumentó que, a pesar de que el género de la memoria es uno ya conocido, ahora se exploran distintas posibilidades dentro del mismo.

Como ejemplo está la novela de Hernán Ronsino, donde ya no se trabaja con un “mesianismo débil habermassiano” —que se refiere a la conmemoración y al homenaje en aras de saldar una deuda con el pasado—, sino que ahora se trata de una “memoria que subyace la memoria de los represores”; de nuevas lecturas de la memoria en las que “no se puede construir o está fragmentada”.

Badano, docente de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), agregó que “el tratamiento de la violencia en Cameron es universal” y que ella ubica a Ronsino bajo dos tradiciones literarias, como heredero de Juan José Saer y de Rodolfo Walsh.

El autor respondió a esta clasificación diciendo que él se consideraba influenciado por Saer en su tratamiento del lenguaje, según las palabras del autor, para él “hay algo de lo poético en la narración, en el sonido y los murmullos de lo narrado”, coincidiendo con lo que dijo alguna vez el viejo escritor. Por parte de Walsh, el autor reconoció que su trabajo de ficción era lo que más disfrutaba, y que compartía la construcción de “artefactos literarios” del mismo.

Hernán Ronsino fue considerado una de las nuevas promesas de la narrativa argentina contemporánea durante la Feria Internacional del libro en Guadalajara (FIL). Esta es la primera edición mexicana del libro, la cual corrió a cargo del Fondo Editorial Universitario de la UAQ y de la editorial Almadia.

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