Cultura

COVID-19 y pueblos indígenas: Alfonso Margarito García Téllez, el chamán que explica el la pandemia desde la cosmovisión otomí

Alfonso Margarito García Téllez, chamán de origen otomí, inauguró la exposición Dibujos y códices de la pandemia. La interpretación de un bädi otomí, la cual integra bocetos pintados en papel amate, a través de los cuales se busca explicar el COVID-19 desde la visión de este pueblo indígena.

El autor es originario de San Pablito Pahuatlán, Puebla, un pequeño pueblo ubicado en la ladera de la montaña Guajolote en la región montañosa de la Sierra Norte de este estado al que se le considera la cuna del papel amate, mismo material con el que Don Alfonso realizó las obras presentadas en la exposición que tiene lugar en el Museo de la Ciudad.

“Él es un curandero muy famoso a nivel de la etnografía de la antropología en México. Su trabajo ha sido considerado para estar en museos alrededor del mundo; perteneciente a un linaje de curanderos… nos permite ver una visión sobre un fenómeno terrible como fue la pandemia del COVID-19; es una visión otomí, chamánica, pero sobre todo muy personal de Don Alfonso que arroja una hipótesis de qué fue lo que sucedió en la pandemia y es lo que vamos a ver en la exposición”.

Iván Pérez Téllez

Don Alfonso tiene décadas en su labor como curandero:

“Mi trabajo tiene mucho tiempo, ahorita tengo 86 años, pero de curandero tengo 66 años”, dijo el bädi otomí, quien proviene de una familia de curanderos. Obtener este trabajo no es una cuestión hereditaria, pues Pérez Téllez aclara que “se tiene que manifestar el don que ellos traen – porque si no todos los hijos de su padre serían curanderos y no fue así- entonces es necesario que se enferme, que sueñe y que haya algo que exprese que las divinidades lo eligieron. entonces no es asunto hippie buena onda de ser chamán; es una labor difícil de llevar a cabo, complicada, peligrosa que muchas veces es indeseable”.

En la cosmología otomí, las enfermedades como el cáncer, el COVID-19 o la gripe son pensadas como producto de seres, patógenos a los que normalmente se refieren como los aires; entendidos como agentes sin cuerpo. Muchos de ellos murieron por un hecho violento. Enojados con el mundo entonces, entran en el cuerpo de las personas y causan estas enfermedades. Es aquí donde el trabajo del curandero se da, pues mientras haya enfermedades, muerte, infortunio; los curanderos seguirán existiendo.

Para curar a los afectados, el bädi realiza ofrendas y pregunta a las divinidades lo que quieren:

“a los malos aires les gustan las cosas un poco asquerosas’, que serían un poco asquerosas para nosotras. Si le dan un pollo, tiene pico, tiene garras, es insípido, no lleva condimentos, lo revuelven con escupitajos y aguardiente -les gusta como las excrecencias- entonces les mojan el pan que se deshaga en el café porque les gusta como ya deshecho. como si estuviera echado a perder o no fuera apetitoso para nosotros”.

Las obras realizadas por García Téllez abren una ventana al mundo de sueños y fungen como un diálogo onírico. En sus pinturas, Don Alfonso presenta distintos personajes y diálogos con los que da su explicación sobre el cororín (coronavirus, según la pronunciación del curandero).

Además de las obras, la exposición incluyó el libro Écrits. Manuscrits à miniatures otomi, que compila de manera facsimilar cuatro libros de don Alfonso con traducciones al francés e incluye un prefacio del antropólogo Pierre Déléage y un colofón realizado por el etnógrafo de las comunidad otomí oriental, Jacques Galinier en el que realizó una síntesis de la cosmología otomí.

Tanto la exposición como el libro de Alfonso Margarito García Téllez, así como su trabajo como bädi, fungen una labor fundamental y necesaria para visibilizar y dar a conocer, desde su propia voz, los saberes y pensamientos de la cultura otomí, para ponerlos al alcance de un público cada vez más amplio.

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