Cultura

Iconoclasia

Ayer lloraron sin discreción las estatuas,
se estremecieron hasta el alma de piedra 
y no por las pintas que en ellas pusieron,
sino por el todo el dolor que las pintó.

Ayer gritaron con fuerza los monumentos,
rompiendo los vidrios con su rígida voz
empujando con vibraciones la caja de cristal
esa que construimos de nuestra indiferencia.

¡Nos están matando! retumbaba como eco,
y la ciudad cayó ante el grito de las heroínas
¡Ni una más! gritaba afónica Doña Josefa, 
mientras La Diana sostenía a madres tristes

¿Dónde está esa libertad que prometiste? 
Se reclamaba con ira el Ángel desconsolado.
el reclamo hizo que desde las pupilas duras
Hermana agua hiciera llover salado impotencia.

Y en un impulso desesperado carne y roca
corrieron a donde La Dama de la Justicia
a despertarle de su eterno y doloroso letargo
para poder vivir respetadas y sin miedo.

Jalaron la venda de sus ojos pidiendo viera,
los cuerpos ultrajados y dignidad negada
pero sobre todo la maldad justificada que,
pisoteaba el derecho de una vida digna.

La Dama respondió: ¡aten mis manos!
así, estará representada en mí su situación,
y que nos tatúen a todas en la piel dura
lo que las mujeres cargan en su día a día.

Y si faltara mucho para eliminar la violencia,
Si la hostilidad siguiera obstruyendo camino,
Si la falta de empatía se hace presente
en oración pedimos juntas con regia fe :

Que los golpes vayan a la piel áspera. Así sea
Esa no duele, no pinta hematomas.
Que los cortes se puedan resanar. Así sea 
Los que no evitamos en la dermis y el alma.

Que los nombres de nuestras muertas retumben.      Así sea
Y que los que ni siquiera conocemos, descansen.
Que nos broten alas de las cicatrices.                                    Así sea.
Que nuestras alas protejan a las niñas.

Que nuestros cuerpos sean nuestros.                         Así sea
nadie mutile la decisión de  nuestro templo.
Que sigamos siendo manto de las otras.                   Así sea
Para que ninguna se sienta sola de nuevo

Lo pedimos por todas las que ya no están,
Y por todas las que sufren y sufrieron.
Por qué las carnes duelan más que el cemento
Y por un mañana libre, justo y sin miedo.                Así sea.


  • Este texto se escribió un 9 de marzo luego de ver como los titulares y publicaciones del 8 se centraban en las pintas y no en las letras de estas, cuando después de que se acaba el 8 las instituciones y personas pierden las perspectiva de género y se quitan el moño morado o naranja según les acomode y se reclinan en su silla de privilegio.

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