Modernidad y muerte: achaques de fin de siglo
Los hombres ignoran que los verdaderos filósofos no trabajan durante su vida, sino para prepararse para la muerte. Y a esta libertad, a esta separación del alma y del cuerpo; ¿no es a lo que se llama la muerte?
Platón: Fedón
La mina del “progreso”, se agota; la promesa de la felicidad, se diluye; y los hombres modernos, estos mineros y obreros de la “historia”, desesperan. El “futuro”, “dios desconocido” nos exige sacrificios humanos con la misma implacable demencia con la que Cronos devoraba a sus hijos. La “ilustración”” ha devenido religión, el “Estado”, ídolo; el “Trabajo”, idolatría; la “Ciencia”, mito; la “Poesía”, adorno complaciente. La “Filosofía” es cultura general, apologías del régimen, masturbaciones mentales que apaciguan nuestras buenas conciencias y nos preparan, como quería Socrates-Platón, para la muerte.
Y, ¡¿qué decir de la escuela, ese templo profanado por los mercaderes y los “políticos” oportunistas?!, limbo terrestre donde naufragan nuestras cándidas Conciencias”.
¡La Modernidad!: las puertas del nihilismo. ¡La Modemidad!: ¿el proyecto de la muerte?
¿Y tú, acaso crees estar al otro lado del muro?, mejor lo dijo Borges: “Es inútil que toques la puerta, estamos adentro”.
Los mercaderes se han lanzado a la plaza a ofertar sus estampitas, han puesto a girar sus ruedas de la fortuna, sus baratijas desechable consuelan a los nostálgicos del “Progreso”, ofrecen todo tipo de narcóticos contra el desencanto y la rutina; consoladores, para los huérfanos del dios ilustrado.
¡Oh sí!, la diosa “Razón” ha parido centauros.
“Y mientras tanto tú, cambiando de shampoo” a la hora en que se encienden las hogueras de la inquisición ilustrada y se desata la persecución contra los herejes del “Progreso”.
El mundo se convulsiona, se multiplican las sectas y el que no es fanático se queda estupefacto. La “Edad Media”, esa supuesta prolongada noche, sabe a dulce en la memoria.
Todo se ha vuelto efímero, volátil; hay solo mar abierto, desierto adentro.. intemperie desnuda.
Sal pues a lo más obscuro de la noche, dejando salvavidas para los fanáticos del miedo; el miedo, que también se deifica y exige sacrificios humanos. Mejor decir junto con George Bataille: “no aspiro a una finalidad sino a escapar de las trampas que representan los fines”, La búsqueda del conocimiento como “juego de acrobacia” y no como preparación para la muerte.