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Debate por alcaldía expone nepotismo cínico

Por Víctor Pernalete

Una nueva cita con la democracia; la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) vuelve a abrir sus puertas a la vida pública queretana, y esta vez son los candidatos a la Presidencia Municipal de Querétaro quienes acuden a la máxima casa de estudios.


En esta ocasión el marco es el auditorio Fernando Díaz Ramírez.

El ambiente es diferente al del debate con los aspirantes al Senado; cientos de personas empiezan llegan a la explanada de Rectoría, para configurar el ambiente a la espera de los candidatos.

Simpatizantes, tanto panistas como priistas, se agolpan sobre la entrada del Díaz Ramírez; el espacio empieza a acortarse, el aire se comprime y el calor sofoca.

Vestidos con camisetas rojas o azules, y con sus respectivas banderas, nada separa a los “hinchas” quienes comienzan a tener pequeños altercados.

Los líderes de uno y otro llaman a la elocuencia y la calma, pero en corto, animan a sus correligionarios a no dejar que los vítores del rival sobresalgan del propio. De repente, algún desadaptado decide bajar una bandera rival, lo que provoca un conato de bronca que aderezado con empujes y las astas de las banderillas, empieza a subir de tono.

Justo en ese momento Roberto Loyola hace aparición en la escena, lo cual caldea los ánimos, con simpatizantes rojos y azules alrededor.

José Luis Sáenz, dirigente municipal del PAN, irrumpe con un megáfono y con lujo de fuerza se dispone a instaurar el orden, que no consigue, porque van llegando uno a uno, por goteo, todos y cada uno de los candidatos.

Armando Rivera Castillejos, candidato del PAN a la alcaldía, revive el fuego, mientras que Adolfo Camacho Esquivel (PRD), José Luis Aguilera Rico (Movimiento Ciudadano) y José Antonio Zumaya de la Mora (PT) pasan casi desapercibidos.

Rivera siempre sí asiste; pero por la intervención de Rectoría, no de IEQ

Tras el atropellado ingreso de los “homenajeados”, el debate da inicio.

Y es que tras una semana de dimes y diretes entre panistas y priistas, Armando Rivera finalmente decidió asistir al evento, sólo tras la intervención de la Rectoría universitaria, ya que el Instituto Electoral de Querétaro (IEQ) poco pudo hacer para convencer al ex alcalde.

El comienzo del debate ve a José Antonio Zumaya (PT), quien promete un gobierno abierto y transparente.

Roberto Loyola Vera, candidato del PRI, PVEM y Nueva Alianza, procede a tomar el micrófono e inmediatamente recuerda su paso por la Secretaría de Gobierno de José Calzada.

Promete entregar su declaración patrimonial (lo cual llevó a cabo) y rendición de cuentas cada mes de mayo.

Después toca el turno de José Luis Aguilera Rico. Con una inusitada calma asociada a su nombre, toma como banderas sus puntos de acuerdo en beneficio de la UAQ, en sus nueve años de experiencia como legislador tanto local como federal.

Adolfo Camacho, por su parte, no pierde la oportunidad de asociar su nombre con Andrés Manuel López Obrador, en un intento por operar más por el aspirante al Ejecutivo federal que por su propia persona.

Por último, Armando Rivera utiliza como ‘carta fuerte’ el hecho de tener una candidatura producto de un proceso interno en su partido, a la vez de criticar a sus contrincantes por presuntamente no tener el mismo origen.

El hermano incómodo, ahí presente, de Roberto Loyola

Con el tema del Desarrollo Sustentable en boca de todos, era de esperarse que fuera ese uno de los ejes con el que los candidatos se lucieran, o no, presentando sus propuestas.

Construcción de hospitales, la promesa de no hacer más cambios de uso de suelo, crecimiento con visión de 50 años, poner en orden el caso Mompaní, edificación de infraestructura con visión ciudadana… propuestas de unos y otros que danzan en la sala.

Roberto Loyola Vera, candidato priista, lanzó la primera piedra al señalar que ha leído en los medios de comunicación que Armando Rivera no respeta las instituciones como el IEQ o la UAQ, y lo instó a decir si aceptaría o no el resultado de la elección, fuera cual fuera el desahogo del mismo.

Resulta interesante ver a Loyola Vera tomar la iniciativa de los ataques cuando en las semanas previas se había dedicado a rebotarlos.

También llama la atención que José Luis Aguilera Rico, el habitual gatillero, no lanza ataques directos y salvo un par de señalamientos con dedicatoria, se mantiene en la línea de la propuesta.

Al responderle al candidato priista, Armando Rivera ataca a Roberto Loyola donde más le duele: su hermano.

Y es que acusa a Ignacio Loyola Vera, ex gobernador panista de Querétaro (quien por cierto se encuentra en el recinto), de haber regalado a su hermano una notaría, además de cuestionarle sobre dónde estaba él cuando Ignacio “atentó” contra la UAQ.

Sin dar opción a respuesta, le recuerda que estudiaba un posgrado en Europa con una beca facilitada, supuestamente, también por el gobernante panista.

Sin importarle a Rivera Castillejos que el ataque al priista golpea de refilón a su partido, el ex alcalde capitalino se ensaña con un Roberto Loyola que no tuvo argumentos para regresar.

Ignacio Loyola regaló notaria a su hermano, a petición de su madre

Con un discurso de “soy honesto y puedo ver a mis hijos a la cara”, Roberto Loyola se va desinflando en el transcurso del debate, herido por una bala que ya había manejado José Luis Aguilera, en esta ocasión “amoroso” –mencionar que sorprendió al declarar su apoyo a Andrés Manuel López Obrador– y que hoy decidió no disparar.

Así se va consumiendo un debate que tiene más brillo que el de senadores, pero que sigue sin dejar un buen sabor de boca.

Armando Rivera se sale con la suya con los señalamientos y Roberto Loyola se queda en la lona al haber optado por proteger a su hermano mayor y no devolver el golpe a Rivera.

La cereza del pastel la pone el propio Ignacio Loyola, invitado sorpresa a declarar ante los medios, quien acepta haber regalado la notaría a su hermano Roberto, pero porque su madre se lo pidió, “y a la madre no se le niega nada”.

Con Roberto en la lona, Braulio Guerra Urbiola sale al quite. Una dosis de adrenalina y una declaración inconclusa: “los regalos a los que alude Rivera los podemos encontrar hasta en el extranjero. Revisemos los próximos días”.

Una portada del Diario de Querétaro de un siete de junio terminará de decir lo que Braulio deja entre dientes…

 

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