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Debe buscarse sostenibilidad en el transporte: Obregón Biosca

Por Víctor Pernalete

“Si piensas a futuro y tu solución es a futuro, tienes que pensar en un sistema que sea sostenible”, consideró Saúl Obregón Biosca, doctor en Transporte y Ordenación del Territorio, sobre el Plan de Transporte Público que empezará a entrar en vigor a partir del próximo año.

Para el experto, en México se confunden los términos sostenible y sustentable. “Ser sostenible es una solución que se defiende con razones. Aquí en México se malinterpreta el término, sustentable es que se sostiene por ella misma”, afirmó.

 

Obregón Biosca admitió que el “nuevo” Plan de Transporte Público que anunció Gobierno del Estado es positivo, sin embargo, se pregunta si es suficiente.

“Es una solución positiva, para como está ahora. ¿Pero es la mejor solución? ¿O es la solución más sostenible?”, cuestionó.

Se debe involucrar a la gente indicada, no sólo a políticos

Por su parte, Marcos Aguilar Vega, diputado panista que preside la Comisión de Movilidad Sustentable (anteriormente denominada Comisión de Tránsito, Vialidad y Autotransporte Público) en la LVI Legislatura, señaló que se puede trabajar junto a Gobierno del Estado para presentar mejoras a la sociedad.

“Todas aquellas propuestas que se puedan construir con el gobernador de Querétaro y que tengan como objetivo resolver los problemas que tenga la gente particularmente en el tema que a mí me encomendó el pleno (que es el transporte público), voy a estar en la mejor disposición política de contribuir”, expresó.

El diputado blanquiazul hizo mención de algunos de los cambios “más importantes” que a partir de enero próximo podrán empezar a verse en cuanto a transporte público se refiere. Las reformas van desde el ámbito legislativo hasta la cuestión práctica y técnica.

“La primera (sería) atraer las facultades que hoy tiene la Secretaría de Seguridad Ciudadana a la Secretaría de Gobierno. (Después) la creación de una institución pública que se encarga de manera especial y técnicamente del transporte.

Además, “la firma de acuerdos-compromisos donde se establece el integrar en una sola empresa a todos los concesionarios del transporte, la constitución de un fideicomiso público que maneje los recursos que deriven de esta empresa integradora y, por supuesto, el compromiso de reformar en el mediano plazo la Ley de Transporte para generar una nueva Ley de Movilidad en la materia para permitir que todo esto tenga un efecto a favor de la gente”, explicó.

Para Obregón Biosca, estos cambios no traerán propiamente beneficios, ya que mucho dependerá de la forma en que éstos se lleven a cabo.

“Se crean y se crean institutos, son buenos, pero ojalá esté la gente indicada trabajando ahí, no políticos”, sugirió.

El académico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) hizo observaciones con lo que respecta la Ley de Movilidad que propone Marcos Aguilar Vega. “Realmente me apena, porque es un listado de buenos deseos”, expresó.

“Mencionan cuestiones sobre el transporte, que deberá ser eficiente, seguro… pero como técnico en ningún momento te habla de que el sistema de transporte público deberá tener un nivel de servicio equis. En otros países hay herramientas, el Manual de Capacidad Carretera, en uno de sus capítulos maneja lo que es la calidad del servicio del transporte público, es lo que te puede dar un parámetro.

“En lugar de un deseo deberíamos hacer cosas concretas. Él tiene asesores, debería saber que existe eso”, manifestó.

Si se optimizan los costos de operación, la tarifa podría ser de tres pesos

El Plan de Transporte Público no hace referencia a bajar la tarifa del transporte público, una de las peticiones de la población en dicho tema. Ahora que se proponen cambios que traerán un caudal positivo en la materia, no debe ser pretexto para que el gobierno aumente aún más la tarifa actual, alertó Saúl Obregón.

“Tenemos una tasa de 1.3 pasajeros por kilómetro. Esto hace que los costos de operación se incrementen por pasajero. Al optimizar vamos a incrementar los pasajeros por kilómetro. Si recordarás en aquel foro (de Movilidad y Transporte, realizado el 7 de septiembre de 2010) se hablaba de una tarifa técnica de 3.94 pesos; si se optimiza, te hablo de unos 2.72 pasajeros por kilómetro, podríamos llegar a una tarifa técnica de 2.97 pesos. Esta optimización en menor número de vehículos, menos costos de operación, nos supondrá una reducción del costo tarifario a la sociedad”, explicó.

Esto quiere decir que con las mejoras, incluso, podría verse una reducción en la tarifa, ya que al quitar un 30 por ciento de los vehículos del sistema de transporte público actual (unos 350 vehículos, en palabras de Aguilar Vega), y sustituirlo por vehículos nuevos, los gastos de operación serán menores.

En el estudio que se encuentra aún en desarrollo, los resultados preliminares han arrojado que la población encuestada está dispuesta a pagar más o menos lo mismo que paga actualmente en el transporte público, pero por un buen servicio.

“Un 60 por ciento de quienes viajan en automóvil considera que debiera de costar entre cuatro y seis pesos la tarifa con un buen sistema de transporte público. Los que viajan en transporte público están dispuestos a pagar un poquito más, el 28 por ciento considera que entre cuatro y seis pesos, así que vendría siendo los seis pesos con 50 centavos actuales”.

Me preocupa el enfoque de su estudio

Para Saúl Obregón Biosca, uno de los puntos más importantes a tomar en cuenta en el estudio que realizó Marcos Aguilar Vega y su equipo (entre un total de cinco mil 143 personas), es que sólo está enfocado a usuarios actuales del transporte público.

“Hablan de servir al mismo número de pasajeros, con un 30 por ciento menos de vehículos. Si piensas a futuro y tu solución es a futuro tienes que pensar en un sistema que sea sostenible. Se ha visto que el transporte en vehículos particulares no es lo más sostenible para una ciudad.

“Aquí se ve que el estudio se está haciendo a los usuarios de transporte público, pero cuando mejoras un servicio de transporte público puedes atraer nuevos usuarios, porque es más cómodo eficiente, seguro y limpio, así que dejan el auto. Con lo que se menciona, no se les consideró”, señaló el académico.

Al no considerarse las condiciones de aquellos quienes no utilizan el transporte público, por diversas razones, no es posible tener una previsión del porcentaje poblacional que ante las mejoras, optaría por cambiar de forma de movilidad. De esta manera, si hay un incremento de usuarios, el nuevo sistema podría fracasar al estar basado en un número actual de usuarios.

“En el estudio que hizo la Universidad, se hizo la pregunta de que si en caso de que mejorara el sistema de transporte público estaría dispuesto a utilizarlo, un 41.6 por ciento de la población encuestada, que son usuarios de automóvil, mencionó que sí. Y de quienes andan a pie, un 53.4 por ciento, o sea, en la gente hay interés.

“El estudio que menciona el diputado Marcos Aguilar Vega está, además, sesgado al tratarse de una población muy pequeña, apenas cinco mil 143 personas, y de las cuales no se incluyó no usuarios del sistema de transporte público. El estudio que maneja la UAQ incluyó un total de dos mil 819 domicilios, con un promedio de cuatro personas por domicilio, y en él se tomaron en cuenta todas las personas, tanto usuarios como no usuarios.

“Ni Gobierno del Estado ni la Comisión que preside Marcos Aguilar Vega se han acercado con la Facultad de Ingeniería para revisar dicho estudio.”

Obregón Biosca declaró que tanto a él como a Ovidio González, académico que también se encuentra en el Posgrado de la Facultad de Ingeniería, se les hizo la invitación de revisar el Plan de Transporte por parte de Miguel Inzunza Luque, director de Transporte de la Secretaría de Seguridad Ciudadana; sin embargo dicha invitación no ha sido concretada.

Poca infraestructura para el uso de la bicicleta

Marcos Aguilar Vega presentó el pasado 14 de junio la ley estatal que regula el uso y la promoción de la bicicleta. Al respecto, Saúl Obregón Biosca, quien no ha tenido la oportunidad de revisarla, indicó:

“Hay poca infraestructura para el uso de bicicletas, y también se debe planificar. El 50 por ciento de la población encuestada en nuestro estudio dice que utilizaría la bicicleta.

“Se toma un máximo de ocho kilómetros, sobre esto se deben determinar las líneas de deseo y se determina por dónde irían los carriles. No nada más poner porque sobró espacio. Además las condiciones climáticas también complican, deberían estar arbolados, con la condición adecuada para ser atractivos”, concluyó.

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