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Debrayes, “el maguito” y la libertad de expresión

“Mi estimado Querétaro, te deseo un cambio paradigmático que muchas veces llega de las crisis, pero deseo que llegue de la reflexión, de la apertura, de la empatía y la diversidad”.

Debrayes

Seguramente, más de una persona ha visto un “maguito” por la capital queretana, ya sea en una pared, en un semáforo o en cualquier otra superficie, pero ¿de dónde viene este y otros trazos urbanos? Este semanario habló con el autor de tales expresiones.

Un garabato mental

Mexicanismo que se refiere a comportarse de forma incoherente, divagar o imaginar algo disparatado, debraye es la palabra elegida por el autor del “maguito” para cubrir todas las obras que realiza a lo largo y ancho de la capital queretana. Poco antes de la pandemia de COVID-19, “se me hacía muy interesante cómo hay gente que genera su marca a partir de una sola palabra; y es una con bastante espacio para darle significado y aprovecharse: un garabato mental”, define Debrayes.

En cuanto a la persona detrás de Debrayes, externa que esta figura fue resultado de “un redescubrimiento. Así como uno llega a los 14 y le revienta la hormona, se vuelve una crisis existencial”. También, “llega a la par de mi replanteamiento, de apropiarme de los espacios: no agobiarme si estoy rayando la pared y alguien me ve. A fin de cuentas, las calles son de quienes las caminan; y los mismos lugares que tú recorres, los recorren los demás”, explica el autor queretano.

“Muchas veces notaba rayones en el transporte público y las paredes, notas o personajes, entonces quería devolver ese granito de arena. Quien viene caminando, y si no está todo el tiempo en el celular o tan agobiado por la vida, que se encuentre un Debraye; y si viviera en Yucatán, hubiera terminado rayando las calles yucatecas”.

¿Quién es “el maguito”?

“Siempre me ha gustado dibujarlo”, reconoce él también la crítica social. “Desde los 11 años, me empezó a gustar la estética de hechicero de la mitología medieval: de capas azules y largas, barba frondosa y sombrero puntiagudo”. Sin embargo, “tenía más detalles: estrellas en los ojos y el sombrero estaba separado, pero lo fui adaptando para que fuera eficaz y breve, y se convirtió casi en una firma”.

No obstante, “no tiene nombre. Me encantaría darle un trasfondo en una viñeta de cómic o alguna historia fantástica. Es una figura que siempre me hizo mucha ilusión: me gusta la idea del viejo sabio que, a través de sus libros y textos antiguos, puede lograr hechizos; y lo terminé adoptando”.

¡Eureka! Libertad de expresión

Al cuestionar a Debrayes sobre el significado de todos sus trazos, parte de que “conlleva un poquito de rebeldía. Se le añade saborcito a la experiencia, al saber que el sistema y los cuinos no quieren que ande rayando, pero, dime dónde no lo hago, y lo voy a hacer tres veces”.

“También coincide con temas de interés que platico con mis amistades y allegados. Si no estoy garabateando algún dibujo caricaturesco, estoy aventando alguna consigna o reclamo político. La pared es un gran espacio para externar inconformidades. Si las calles las conforman por quienes las caminan, es probable que te encuentres cosas que también sientas; aunque no sepas quién lo rayó, puede ser una experiencia empática, un sentimiento colectivo”, recalca con orgullo el artista.

En tal sentido, “se me hace muy loco lo de las efes de futuro azul o de Agustín que han aparecido de repente por la ciudad, ¿qué derecho les da o cuál es la diferencia entre su mensaje y el que yo trazo? Ellos traen carga propagandística de voto, y yo también veo mérito en apropiarme del espacio, sin buscar que voten por mí de plurinominal ni nada; simplemente por hacer acto de presencia, externar y convivir”.

¿Quiénes con los enemigos de Debrayes?

“Yo creo que algún dragón custodiando la cueva llena de oro y tesoro infame que los humanos escondieron para no sacarle provecho. En frente hay un edificio que parece guarida de villanos que piden a gritos este rol antagónico: se dedican a reprimir gente que protesta por el agua y por los artesanos. Entonces, se pueden ganar a alguien que se ponga de lado opuesto y decir: no, yo no estoy a favor de ustedes. Aunque entiendo que también son asalariados, traidores de clase no dejan de ser”.

“Sé que en Querétaro no es delito rayar las paredes, pero sí acredita un acta administrativa. Entonces, mi enemigo es cualquiera que traiga su manual en mano y me diga: amerita un acta, dame tu nombre. No es ninguna amenaza, ni un atentado en contra de la sociedad, al contrario, es darle la vuelta y endulzar los paisajes urbanos en que convivimos”, esclarece Debrayes.

¿Quiénes con sus amigos?

“Mucha gente y yo hemos terminado por conocernos como liga de justicia secreta; sin darnos cuenta, éramos hermanos de la misma madre tinta, como Vala, quien ha mostrado mucho carisma y cariño a través de los grafos. Amigos míos son quienes van por la calle y se cuestionan por qué hay tantos policías en el andador Matamoros, si hay problemas más grandes”.

“Amigos míos son quienes se fijan en el detalle, los que se dan cuenta de que la calle no tiene dueño, que no viven favoreciendo a una empresa que nada más te quita el tiempo a cambio de dinero; mismo que le das al dueño de la casa que rentas, donde solo te tienen como punto intermediario. Mis amigos son la gente consciente, crítica, que no se queda callada con injusticias”.

¿Qué le dices a Querétaro?

“Mi estimado Querétaro, te deseo un cambio paradigmático que muchas veces llegan de las crisis, pero deseo que llegue de la reflexión, de la apertura, de la empatía y la diversidad, de darnos cuenta de que somos una ciudad. Es inevitable que una urbe con tanta gente y tantas ideas termine con los muros apropiados y rayados. Es cuestión de tiempo, es parte del ecosistema urbano”.

“Si ves una bonita pared lisa y blanca, y tú regresas todos los días cansado con la mente en blanco, por qué no apropiarte y ponerle colores para que todos los que vienen cansados y la mente en blanco se distraigan con el garabato. Entonces, le deseo a Querétaro una visión crítica de la vida, y empatía para abrazar a los otros; una presencia en el ahora, en los que están a lado porque no sabemos cuánto tiempo más van a estar; una presencia en las metas que tenemos hoy, porque quién sabe si mañana se van a poder lograr”, finaliza Debrayes, pero su vida continúa.

Christopher Chávez Gómez

Periodista en formación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAQ. Interesado por la Lingüística y las redes sociales. Cuando menos se lo esperó, un orgasmo de tinta corrió por él; y después de un arranque textual, bien supo cual era el punto final.

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