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Denuncian condiciones laborales en Samsung

Las jornadas laborales en esa compañía de origen coreano son de 12 a 14 horas al día, a cambio de un “bono de esfuerzo”: 120 pesos por dos horas extras

 

Por: Mariana Chávez

“Es dura la necesidad”, expresó un profesionista que trabaja para la empresa Samsung, quien concedió la entrevista a cambio del anonimato, por temor a sufrir represalias y perder su fuente de trabajo.

Aunque sabe que directivos de esa compañía incurren en diversas violaciones a sus derechos laborales, las acepta y no lo denuncia formalmente porque considera que es peor no tener trabajo.

Las jornadas laborales en esa compañía de origen coreano son de 12 a 14 horas al día, y a cambio reciben un “bono de esfuerzo” que es de 120 pesos por dos horas de trabajo más, hasta 380 pesos por seis horas de trabajo adicionales a lo que establece la Ley Federal del Trabajo. Esas cantidades las pagan, menos los deducibles.

El salario para profesionistas con estudios de Ingeniería Mecánica, Electricidad, Informática e Ingeniería Industrial oscila entre los ocho mil 500 a nueve mil pesos al mes. Algunos recibieron capacitación en la planta de Samsung ubicada en Corea del Sur.

A cambio de esa capacitación, los trabajadores firmaron un contrato que los obliga a trabajar para Samsung durante tres años por los conocimientos adquiridos en Corea del Sur y como pago por la preparación.

Aunque el entrevistado sabe que no puede estar retenido para trabajar en una empresa porque “yo sé que es ilegal”, firmó el contrato.

En alguna ocasión, cansado de las arduas jornadas laborales pretendió renunciar, pero le advirtieron que no recibiría liquidación porque el compromiso era por tres años de trabajo.

La diferencia con Corea

Al conocer las condiciones laborales de los coreanos en su país natal, destacó que “es bien diferente la vida” en comparación a la situación laboral en México.

Relató que la planta de esa compañía en Corea del Sur no parece una fábrica, sino “un edificio como la tele, como residencial.”

El entrevistado mostró su asombro a que los trabajadores tengan un lugar especial para descansar y dormir en la planta, en donde obtienen café gratis y cuentan hasta “con almohadas”.

En Querétaro “es muy matado el trabajo”. Entran a trabajar a las 7:00 de la mañana y salen a las 22:00 horas. Sin embargo, aceptan esas condiciones para obtener el “bono de esfuerzo” y una cantidad mayor de recurso cada mes.

En la planta de Querétaro hay trabajadores procedentes de los estados de Hidalgo, Chiapas, Durango y Jalisco que arribaron a la capital queretana en busca de una fuente de trabajo.

Aceptan largas jornadas porque requieren de mayor recurso para enviar a sus familiares que se quedaron en su lugar de origen y no desean regresar a su domicilio en el municipio queretano porque “no hay nadie en casa”.

También tienen la prestación de “días a cambio”, que significa que el trabajador puede “descansar” en alguna fecha fuera del periodo vacacional contemplado en la Ley Federal del Trabajo, pero ese día no laborado lo paga al presentarse a trabajar el sábado. En las últimas 10 semanas se han presentado cada sábado como parte de esa medida.

Bajo el anonimato, el entrevistado reconoció que los empleados de origen coreano laboran de forma irregular en su situación migratoria y tienen registrados salarios “fantasma”.

Esto es, que en México declaran un emolumento inferior y en Corea del Sur reciben otra cantidad con la finalidad de evadir impuestos en territorio mexicano.

También existe una marcada diferencia en la jerarquía laboral. Los trabajadores procedentes de Corea del Sur “todos son jefes” y aunque hay mexicanos con cargos de supervisores y subgerente, siempre el coreano tiene una posición laboral superior.

Lo mismo sucede con el salario. Mientras un profesionista con estudios de Ingeniería recibe entre ocho y nueve mil pesos, un coreano en un nivel bajo con puesto de supervisor recibe 42 mil pesos al mes.

La relación laboral es complicada por la diferencia en el idioma entre coreanos y mexicanos. No todos hablan español y en ocasiones no comprenden las instrucciones giradas durante el proceso de ensamble.

Aunque el entrevistado expresó que “no todos (los coreanos) son mala onda”, cuando se molestan, regañan a los mexicanos a través de expresiones verbales en coreano.

En la planta de la empresa de Samsung y de su cadena de proveeduría procuran no despedir a los trabajadores, sino que utilizan medidas de presión para que sea el empleado el que renuncie.

El entrevistado relató que se dan cuenta de que existe molestia o desacuerdo con algún trabajador cuando lo cambian de área laboral; ya no encuentran sus herramientas de trabajo en el lugar habitual, o bien es asignado a realizar labores de obrero.

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