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Estadio Corregidora: Fanatismo, muestra de una sociedad desintegrada

“El fanatismo hace alusión a una situación en la que el sujeto ya no piensa por sí mismo, sino que piensa en función de esta serie de valores que él considera incuestionables (…) es alguien que está alucinado, alguien que está imaginado, que ya no es capaz de percibir la diferencia entre la realidad o la fantasía, entonces en ese sentido el fanático es capaz de cometer todo tipo de atropellos”, explicó Javier Méndez Pérez, sociólogo de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) sobre el posible origen de la trifulca entre los aficionados del Querétaro y Atlas en el estadio Corregidora el pasado 5 de marzo.

La violencia vivida en el estadio Corregidora el pasado sábado no implica un Estado fallido, pero tampoco un problema moral como sostuvo el presidente Andrés Manuel López Obrador explicó Javier Méndez. El académico aterrizó el problema en la definición de anomia del clásico Emilé Durkheim, sin embargo, también consideró prudente analizarlo a la luz de la teoría marxista para comprender las estructuras de poder detrás del conflicto que dejó 26 lesionados.

Sobre la anomia —un enfoque funcionalista— recordó que una sociedad que entra en dicho más propensa a la violencia de este tipo porque no interioriza las reglas para una convivencia armónica y tiene débiles vínculos sociales: “eso nos habla de la descomposición del tejido social y bueno, parece que ahí no tengo que abundar mucho. Los niveles de violencia, en nuestro país han aumentado por muchos lados”, subrayó.

Rabia social contenida que estalló

Al relacionarlo con el fanatismo, Méndez Pérez remarcó que con la anomia llega un punto en el cual los valores identitarios de la sociedad se pierden y son sustituidos por aquellos de las porras: “ya no estaban peleando por los colores del partido, estaban peleando por el compañero de la banda. Toda rabia contenida, socialmente hablando, se desahoga a través de la representación de un enemigo”.

No obstante, a pesar de la violencia entre aficionados de Querétaro y Atlas, mencionó que la sociedad no se encuentra en un Estado fallido: “Tenemos instituciones que se han ido corrompiendo por diferentes grupos delictivos, entonces no es de extrañarnos que al Estado se le ha rebasado, pero insisto, hablar de Estado fallido me parece que todavía no estamos a ese nivel, pero bueno, en un futuro tal vez pudiera ocurrir que para allá vamos”, advirtió. “Estado fallido se refiere más a un momento y en un territorio determinado donde el Estado sencillamente ya no, gobierna, no manda sino manda un grupo subversivo”, precisó.

Por otra parte, el sociólogo observó que el análisis puede orientarse a las estructuras de poder, una perspectiva que ayuda también a comprender las acusaciones de emboscada que han surgido especialmente entre seguidores de Atlas. Javier Méndez llamó a cuestionar quién se beneficia con estos brotes de violencia: “viéndolo del enfoque marxista, pues hay que preguntarnos quién está detrás del conflicto, a quién le conviene ese conflicto que se dio y entonces los brotes de violencia suelen ser momentos de reajuste de las estructuras del poder… cuando hablo de poder no me refiero legalidad sino a poder como ejercicio de dominio”.

Kevyn Mascott

Queretano || Estudiante de la UAQ || Reportero de Tribuna de Querétaro desde tiempos pandémicos || Repostero en surgimiento || Comprometido con la veracidad || 'The sun will raise and we will try again'. #StayAlive

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