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No pagué colegiatura por ir a la final de Gallos, recuerda fan

«Era esa parte de decir: ¿Por qué fui a todos los partidos y no voy a estar en la final?”, recuerda un fanático de Gallos Blancos.

 

Uno de los momentos que ambos definen como de los más entrañables es la final Querétaro contra Santos de 2015: A partir de esa disputada final, Camilo adquirió su bono gallo: “La sufrimos muchísimo, fue de estar 4 días formados en el estadio, acampando, pasando lista; que se necesitaban contraseñas, que nos cobraban por el lugar, que quien se quedaba a dormir… ¿Cómo puedo estar dormido aquí si tan a gusto que puedo estar en mi cama? Era esa parte de decir: ¿Por qué fui a todos los partidos y no voy a estar en la final?”.

Mario recordó esa semana de campamento en las afueras del estadio Corregidora: “Una amiga me avisó que ya había tres señores formados. Llegué al estadio a las 11 de la noche, luego llegó un señor a preguntar que a qué hora iba a empezar la venta y le dije: ‘No sé, pero ya estamos formados’. El señor se fue a su casa y me dijo que le apartara su lugar; regresó como a la media hora con un colchón arriba del carro, lo bajó y lo acomodó ahí, nos acomodamos a dormir ahí juntos en el colchón. Ahora me lo encuentro en el estadio y nos saludamos y nos acordamos de aquella vez”.

Camilo, hoy ingeniero en sistemas, pasaba en 2015 por el proceso de graduación y titulación, “ya tenía apartada mi foto de generación, el anillo, el diploma. En ese tiempo fue la liguilla contra Veracruz y dije ‘pues compro los boletos’. No pensamos que íbamos a llegar a una final. Compré los boletos pensando que a la mejor hasta ahí llegábamos. Llegó la semifinal y otra vez: boletos y unas cervezas. Lo mismo con la final. Total, que llegó el día que tenía que pagar lo de la universidad y yo no tenía ni un peso: Tuve que ir a sacar un préstamo y ‘endrogarme’ un año para pagar, pero pues yo ya había ido a la final”.

Considera que las personas que hacen comentarios negativos sobre la Resistencia tienden a generalizar, pues “necesitan vivirlo y desde adentro”. Mario reiteró el llamado a no generalizar y agregó que “las barras no ponen como requisito ser drogadicto y ser peleonero. Se oye mal, pero por unos pagamos todos”.

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