Información

Desperdiciado el radar hidrometeorológico: especialista

Enrique González Sosa aseguró que las autoridades no han dado continuidad al proyecto

Por: Aurora Vizcaíno Ruiz

El radar hidrometeorológico «es una herramienta muy fuerte, yo creo que no se ha explotado como debe de ser; o sea, es más funcional, pero no se ha explotado la capacidad que tiene», ya que no ha existido una continuidad en la calibración de la máquina, afirmó Enrique González Sosa, coordinador de la Maestría en Hidrología de la Facultad de Ingeniería.

 

En el apartado dedicado a Protección Civil del Quinto Informe de Gobierno de José Calzada Rovirosa, se menciona el programa de Prevención de Riesgos Hidroclimatológicos, que consistió en la construcción de un muro de contención en el Parque Querétaro 2000 y el mantenimiento del radar meteorológico para «asegurar su adecuado funcionamiento».

En 2006 se decía que era uno de los “más modernos”, porque solamente había otros dos: uno en España y otro en Japón. Su rango de cobertura es de 240 km a la redonda y está situado a 2 mil 724 metros sobre el mar. Costó19.5 millones de pesos (Tribuna de Querétaro, 351).

El funcionamiento de dicha máquina consiste en emitir y recibir señales de la atmósfera hasta detectar la presencia de gotas de lluvia en forma de diversas partículas. Señales van y vienen de manera continua hasta que se estima la probabilidad de lluvia.

Sin embargo, no basta con saber qué sucede con el espacio, sino que también es necesario conocer qué ocurre en la superficie, porque puede haber interferencias. Por ejemplo, si una montaña se sitúa entre el radar y la lluvia, la señal se desviaría y apuntaría que la lluvia va a caer en un lugar equivocado.

Por lo anterior, Enrique González Sosa, coordinador de la maestría en Hidrología, señaló que es importante calibrar el radar meteorológico para poder aprovecharlo en su totalidad.

Recordó que desde hace 10 años ha intentado calibrar el radar, en conjunto con la Comisión Estatal de Aguas (CEA), pero que «nunca hubo, realmente, una continuidad del trabajo».

González Sosa sentenció el acceso nulo que los académicos de la Facultad de Ingeniería tienen al radar meteorológico: «a nosotros nos encantaría porque podríamos acoplar la información del radar con la información que tenemos nosotros y así mejorar un poco el pronóstico». Además, ese enlace ayudaría en los estudios de la gestión y usos del agua.

Otro planteamiento del especialista en Hidrología es que gobierno debe «hacer planos científicos» que estén proyectados de 10 a 15 años, para poder hallar una solución rápida a problemas como las inundaciones.

Hace tres lustros advirtieron de frenar el crecimiento anárquico de la ciudad

En un artículo de la Revista Científica «Avances UAQ», de octubre de 1991, González Sosa había advertido que la causa principal de las inundaciones de Querétaro era el crecimiento desmesurado de la población en lugares que se encuentran en las márgenes de arroyos y canales y zonas al pie de bordos y diques.

Hace 13 años, las zonas más afectadas a causa del desbordamiento de los drenes de la cabecera del estado eran las colonias Quintas del Marqués, El Marqués, Palmas, Mercurio, Estrella, Cimatario, Casa Blanca, el Club Campestre, Bolaños, Menchaca y Rancho San Antonio.

Las conclusiones señaladas en dicho artículo sugerían que se debía «frenar el crecimiento anárquico de la ciudad para reducir los asentamientos en sitios de riesgo» y que la creación de zonas reservadas, la revisión periódica al diseño hidráulico de los drenes y la red de estaciones climatológicas ayudarían a disminuir el peligro de las inundaciones.

Dron participa en proyecto de medición y prevención

Académicos y estudiantes de la maestría en Hidrología se encuentran trabajando en conjunto con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y la Comisión Nacional de Agua (Conagua) local para el proyecto «Modelos de gestión y administración de los usos del agua en la cuenca del Río Querétaro».

En la fase actual del proyecto -dijo Enrique González- están haciendo una tesis de isotopía; es decir, estudian el origen del agua, si proviene de una tormenta del Golfo, del Pacífico, de la lluvia o de algún manto acuífero.

Para este proyecto será necesario un dron que volará a 50 metros de altura durante dos kilómetros para hacer las mediciones pertinentes. Este proyecto también servirá para reducir el margen de error de las predicciones climáticas.

{loadposition FBComm}

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba