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Despojo y falso estatus crearon fraccionamientos en periferias: académico

Este tipo de construcciones comenzaron para imitar el modelo de suburbio estadounidense, que se caracteriza por construir zonas habitacionales alejadas del bullicio de la ciudad.

Es claro el interés económico detrás de la construcción de desarrollos inmobiliarios en la entidad, pues el suelo de origen ejidal es más barato de adquirir para las empresas, así como aquellos terrenos descritos como reservas agrícolas, expuso Emiliano Duering Cufré, coordinador de la licenciatura en Estudios Socioterritoriales de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).

Se entiende el suelo como un bien de mercado y la ley de mayor ganancia, comprar barato vender caro. Lo grave no es eso, sino cómo se legitima”, manifestó en referencia a los riesgos al medio ambiente y mayores gastos para la construcción de caminos. Este tipo de construcciones fuera de la urbe comenzaron para imitar el modelo de suburbio estadounidense, que se caracteriza por construir zonas habitacionales alejadas del bullicio de la ciudad.

Nos vendieron que esa era la mejor idea para vivir en la ciudad, y todos deseamos eso. Si los ricos tienen eso, entonces todos lo deseamos. No sólo sucede para sectores de alto ingreso, sino que también para sectores de bajos ingresos: Se repite el modelo de casa (…), pero todo en miniatura”, formuló.

Esta problemática no sólo atiende intereses económicos, sino que también implica un riesgo ambiental, pues el realizar este tipo de construcciones alejadas de las zonas conurbadas implican más tiempo en los traslados de las personas y gastos de recursos: por lo tanto, mayor contaminación y desechos: “Se gasta más en vialidades, en sistemas de transportes”. Además, dichos fraccionamientos llegan a ser construidos en “tierras de reserva territorial, agrícola y a veces hasta ecológica para hacer este tipo de construcciones. Entonces nos afecta a todos”, advirtió Duering Cufré.

Ciudad compacta

La alternativa a esta situación serían las ciudades compactas, entendido como un modelo en que la ciudad crece de sus límites para afuera, sin dejar grandes espacios vacíos, lo cual facilitaría ampliar rutas de transporte público, redes de drenaje e instalaciones eléctricas, por mencionar algunos aspectos.

En un estudio que realizó Duering Cufré, encontró que “entre vacíos urbanos, lotes no vendidos y posibilidad de densificación [utilizar de mejor forma el suelo urbano] podría caber el doble de personas en el mismo espacio urbano, una ciudad para 2 millones de personas sin crecer la mancha urbana”.

Sin embargo, el estado de Querétaro no está preparado: Ni su sistema de transporte ni la infraestructura permite abastecer a la población. “La ciudad no está lista para la densificación, ni para atender dicha problemática”, concluyó el catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAQ.

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