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Disminuye discriminación a niños con necesidades especiales

Los niños de las comunidades rurales de la sierra son en los que prevalece un mayor respeto hacia los padres y a los profesores. Los índices de violencia son muy bajos en comparación con las que hay en las escuelas de la ciudad.

La sociedad queretana en general acepta a los niños con deficiencias y necesidades especiales, “la discriminación cada vez es menos y los niños son aceptados. De igual forma, la manera de mirarlos, tratarlos y el cómo trabajamos con ellos desde el sistema educativo ha cambiado”, aseguró la profesora de educación especial, Lourdes Fabiola Morales Pacheco.

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad define a la discriminación por motivos de discapacidad como “cualquier distinción, exclusión o restricción por motivos de discapacidad que tenga el propósito o el efecto de obstaculizar o dejar sin efecto el reconocimiento, goce o ejercicio, en igualdad de condiciones, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales en los ámbitos político, económico, social, cultural, civil o de otro tipo. Incluye todas las formas de discriminación, entre ellas, la denegación de ajustes razonables”.

En la actualidad, Fabiola Morales labora en la Primaria República de Brasil; esta es una escuela regular. La labor de la educadora consiste en identificar a los niños con necesidades educativas especiales o alguna discapacidad intelectual para tratarlos e incluirlos en el ambiente escolar. Atiende principalmente problemas de aprendizaje y Trastorno de Atención de Déficit e Hiperactividad (TDAH).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define al TDAH como un problema mental y conductual que puede ser tratado. Las causas del trastorno varían y pueden ser genéticas o por enfermedad, como la poliomielitis; sin embargo, afirma Fabiola Morales, esto también depende del contexto en el que se desarrolla el niño y toma en cuenta factores como la violencia intrafamiliar, el descuido y la pobreza.

Para ayudar a los niños, lo más adecuado es trabajar en conjunto con los papás, con los profesores y con todos los alumnos de la escuela para que exista una mayor inclusión, comenta la especialista. “El sistema que antes manejábamos consistía en atender personalmente al niño, pero nos dimos cuenta que de esta manera lo excluimos de sus demás compañeros. Ahora trabajamos en las aulas con todos los niños a la vez, para generar relaciones incluyentes entre todas las partes”.

La Ley General para la inclusión de las personas con discapacidad asevera en el Capítulo XII, sobre la educación inclusiva, que se debe propiciar “la integración de personas con discapacidad a los planteles de educación básica regular, mediante la aplicación de métodos, técnicas y materiales específicos”.

Morales Pacheco agregó que “nos hemos dado cuenta que a veces los padres de familia son los que menos creen en el niño, no se involucran en su educación y sólo los llevan a la escuela por obligación, ya después se desentienden de ellos. No existe un apoyo por parte de los papás, debido a que en la mayoría de los casos ambos padres trabajan. También hemos notado que los niños, cuyos padres se involucran en su educación y atienden nuestros llamados, son los que más rápido desarrollan sus habilidades”.

El informe “Estadísticas a Propósito del Día de la Familia Mexicana”, realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en los hogares familiares el 82 por ciento de los hombres son económicamente activos y sólo el 48 por ciento son mujeres. Además, últimamente se ha presentado un aumento a que las mujeres se incorporan más a la vida laboral.

La especialista en deficiencia mental, quien precisa que ahora a su especialidad se llama discapacidad intelectual, ha impartido clases en primarias regulares en Arroyo Seco, Jalpan de Serra, Landa de Matamoros y en Ahuacatlán de Guadalupe en Pinal de Amoles.

Explica que los niños de las comunidades rurales de la sierra son en los que prevalece un mayor respeto hacia los padres y a los profesores. “Los índices de violencia ahí son muy bajos en comparación con las que hay en las escuelas de la ciudad. Los niños de la sierra se la pasan jugando con el trompo y las canicas durante el recreo. Desde pequeños se van a trabajar con los papás al campo y toda la energía que tienen es explotada”.

“En la ciudad nos está arrasando la tecnología. Los niños muestran ansiedad por tener un celular o una tablet, pues no encuentran otras maneras de dispersión. Además, los padres les regalan la tecnología para mantenerlos calmados”. La Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2015 señala que el 54 por ciento de los niños de México de entre 6 y 11 años utilizan internet con cierta regularidad, esto en un país donde los usuarios del servicio representan el 57.4 por ciento.

El contexto familiar en la ciudad es muy distinto al de la sierra. La mayoría de veces ambos padres trabajan. Es un estilo de vida más activo para los padres en donde les prestan menos atención a los hijos. Las separaciones maritales también afectan a los infantes”.

A nivel administrativo y de apoyo económico a la educación para niños con discapacidades especiales, Fabiola Morales asegura que “algunas de las deficiencias dentro del sistema educativo es que deberíamos contar con un Servicio de Trabajo Social para que exista personal que se dirija a las casas y recabe información acerca de lo que obstaculiza el desarrollo del niño dentro de las familias. En el caso de la primaria en la que laboro no se cuenta con este sistema en funcionamiento debido a que no se ha liberado el recurso, aunque nos comentan que sí se va aplicar, pero esto depende de la USEBEQ”.

“La escuela nos apoya con recursos, pero aun así hacen falta muchos materiales. Nosotros como profesores hacemos todo lo que está en nuestras manos, a veces los materiales didácticos no alcanzan y hemos tenido que poner de nuestro bolsillo”.

Explica también que las maneras pedagógicas de trabajar se han personalizado para que el niño se desarrolle mejor, pues no todos aprenden de la misma forma, ni al mismo ritmo. “Lamentablemente aún hay muchos docentes que siguen enseñando de la manera tradicional donde se prioriza la memorización. Otros innovamos en las técnicas y usamos materiales, a parte de las lecturas como imágenes y videos, aunque creo que lo más adecuado es combinar ambos métodos”.

Finalmente, reflexiona respecto a que la educación actual le da mayor enfoque al aprendizaje de las materias de español y matemáticas. “Nosotros trabajamos con estilos de aprendizaje donde hay que saber lo que interesa al niño para aplicar actividades con los contenidos adecuados”.

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