“El activismo inicia desde un dolor privado” – Claudia Prado

La Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPS) de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) recibió a Claudia M. Prado Meza con la conferencia “Investigar desde la incidencia, trayectorias y redes de apoyo del activismo de mujeres en Colima”, donde abordó cómo el activismo feminista transforma tanto a quienes lo ejercen como a las comunidades en las que incide.
El evento, realizado el pasado 5 de mayo en el Auditorio de la FCPS, contó además con comentarios de Alejandra Martínez-Galán.
Cuando lo privado se vuelve político
Durante la ponencia, Prado Meza explicó que gran parte de las luchas feministas surgen de experiencias personales de violencia o desigualdad que posteriormente se reconocen como problemas estructurales. “El dolor privado de repente se convierte en algo que nos permite actuar políticamente”, afirmó.
La investigadora señaló que el activismo no sólo transforma las causas sociales, sino también la forma en que las personas entienden el mundo y se relacionan con él.
“Ese activismo también te cambia como persona”, expresó al hablar de cómo, con el paso de los años, las activistas desarrollan nuevos lenguajes, alianzas y estrategias políticas.
Uno de los ejes centrales de la conferencia fue el papel de las redes de apoyo en la permanencia de las mujeres dentro de los movimientos sociales especialmente en Colima. Prado Meza destacó que estas redes pueden ir desde vínculos afectivos cotidianos hasta conexiones institucionales y políticas.
“Va a ser imposible que una sola persona logre un cambio fundamental o drástico”, sostuvo.
La académica presentó parte de su investigación sobre tres activistas de Colima con más de cuatro décadas de trayectoria: Clementina “Tina”, Carmen Chu y María Elena “Nena” García, quienes han trabajado en temas de violencia de género, derechos humanos, educación y acompañamiento a mujeres.
Entre los hallazgos más importantes de su estudio destacó la transformación del activismo a lo largo del tiempo. Explicó que hace 10 años las entrevistadas describían su trabajo desde una lógica de “sacrificio total”, mientras que actualmente priorizan también el autocuidado y la salud.
“Ahora ser activista también significa cuidarse mucho”, comentó.
Del sacrificio al autocuidado
Prado Meza compartió testimonios de las entrevistadas, como el de Tina, quien tras la muerte de su hermana tuvo que mantenerse al frente de un centro de atención a mujeres mientras enfrentaba múltiples duelos personales.
“Soy más selectiva porque el tiempo es el elemento más valioso”, leyó la investigadora al citar una de las entrevistas.
La conferencia también profundizó en cómo algunas activistas pasaron de protestar desde la periferia a ocupar espacios dentro de instituciones públicas, especialmente con la llegada de gobiernos de izquierda en Colima.
“Antes sentía que estar en una institución era traicionar al movimiento”, relató sobre uno de los testimonios.
Sin embargo, explicó que actualmente muchas de ellas buscan impulsar agendas feministas desde espacios gubernamentales y organismos públicos.
Entre cifras y realidades de género
Otro de los temas abordados fue la violencia de género en Colima. La investigadora retomó datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH), donde señaló que siete de cada 10 mujeres mayores de 16 años han sufrido algún tipo de violencia comunitaria.
Además, recordó que el estado mantiene alerta de violencia de género en cinco de sus 10 municipios.
“Lo que yo hago es revisar si ese presupuesto realmente está funcionando para disminuir las violencias”, explicó sobre su participación en el Grupo Institucional Multidisciplinario encargado de evaluar las acciones gubernamentales en la entidad.
Prado Meza también reflexionó sobre las dificultades que enfrentan las mujeres al ocupar posiciones de poder.
“Estructuralmente muchas veces están en una posición mucho más vulnerable”, señaló al referirse a figuras políticas como Claudia Sheinbaum y Francia Márquez.
Redes de apoyo para sostener la lucha
Asimismo, defendió la importancia de mantener una oposición política crítica e informada.
“Nos merecemos una mejor oposición”, afirmó al hablar sobre el panorama político en Colima y los retos de los partidos fuera del poder.
Por su parte, Martínez-Galán destacó la relevancia del trabajo presentado y subrayó que el activismo en México continúa siendo una actividad de alto riesgo.
“Ser activista en México también sabemos que es una de las actividades más peligrosas”, expresó.
La académica añadió que las preguntas planteadas por la investigación permiten reflexionar sobre cómo se construyen las relaciones de cuidado y acompañamiento necesarias para sostener movimientos sociales durante décadas.



