El algoritmo del odio: cómo las redes normalizan el discurso antilatino en España y Estados Unidos

Los algoritmos de redes sociales no sólo amplifican el odio contra migrantes latinos: lo normalizan. Esa es la conclusión central de Ana Victoria Martner Castillo, investigadora que comparó el discurso antiinmigrante en España y Estados Unidos a partir de publicaciones en X con hashtags como #MassDeportation y #InvasiónLatina. Su análisis, presentado el 19 de marzo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAQ, muestra que ambos países comparten la retórica del enemigo común, aunque con diferencias de fondo: en Estados Unidos el discurso se apoya en teorías conspirativas, mientras que en España busca defender el Estado de bienestar.
El discurso anti-inmigrantes hacia la comunidad latina es una de las narrativas de odio más frecuentes que se pueden encontrar actualmente en plataformas digitales como “X”, anteriormente conocida como “Twitter”; esto debido a que en países occidentales como España o Estados Unidos se está dando un fenómeno conocido como “el resurgimiento de la ultraderecha”, en donde partidos políticos con ideologías de ultraderecha tienen una fuerte presencia dentro de estos países, los cuáles siembran narrativas que contienen odio y violencia hacia sectores minoritarios de la población.
Asimismo, la razón histórica detrás de este tipo de discursos se debe al sentimiento de superioridad que ha existido por parte de aquellos países colonizadores que, en tiempos de conquista, impusieron relaciones de poder ante quienes fueron conquistados; además, desde la perspectiva social, se puede identificar que a través de sentimientos nacionalistas muchas veces las sociedades le tienen miedo al cambio o a que este sea recurrente, por lo que este rechazo a lo desconocido o hacia el otro surge por la necesidad de encontrar un culpable de la inadaptabilidad a la transformación de un país.
VOX y MAGA, unidos por el algoritmo del odio
Estas narrativas de odio son impulsadas en redes sociales mayormente por aquellos que simpatizan con el partido VOX en España y el movimiento MAGA (por sus siglas en inglés, “hacer América grande de nuevo”) en Estados Unidos, con comentarios y publicaciones que contienen hashtags como: “#InmigrantesIlegales”, “#InvasiónLatina”, “#MassDeportation” o “#BuildTheWall”; la mayoría de estas opiniones en contra de los inmigrantes exigen que se omitan políticas de protección hacia ellos y que se les restrinjan varios derechos, esto derivado de la creencia de que los inmigrantes atentan contra la economía, la salud y la seguridad de los nativos. En el caso de Estados Unidos, el tono del discurso se basa en teorías conspirativas de amenaza migratoria, mientras que en España el discurso busca defender el Estado de bienestar.
Igualmente, se observa que esta legitimación del odio es consecuencia de la retórica “nosotros contra ellos”, es decir que se busca crear un enemigo en común, lo que genera un imaginario enemigo que indirectamente distrae al individuo de las verdaderas causas de las crisis que se dan en los países; además, esto conlleva una segunda narrativa descrita como el “doble enemigo”, en el cual existe un enemigo externo (los inmigrantes) y un enemigo interno que permiten las amenazas del enemigo externo (en este caso, los partidos políticos o “traidores a la nación” que proponen políticas que protegen a los inmigrantes.

El factor que permite que exista un círculo de odio que normaliza las narrativas xenofóbicas y racistas hacia los inmigrantes es gracias a la reproducción constante de estas ideas, las cuales los algoritmos en redes sociales detectan al notar que los consumidores indican que les gusta este tipo de contenido, lo que logra que los individuos se convenzan de estos discursos y los sigan repitiendo; asimismo, la masificación del discurso produce que se convierta en una narrativa transnacional que influye globalmente en las políticas públicas de los países. De igual manera, la interacción que hay en redes sociales incide en las acciones de la vida real y viceversa, produciendo así un imaginario de la realidad que se termina materializando y se traduce en violencia hacia los inmigrantes.
“En un panorama en donde hay mucho descontento e incertidumbre en el futuro […], se busca tratar de apuntar a un enemigo en común y vulnerable, como suelen ser la población migrante, y no a un sistema fallido”, expresó Victoria a modo de reflexión. La facilidad con la que una sociedad puede construir enemigos en momentos de incertidumbre a través del miedo, la desinformación y el enojo puede derivar en narrativas que simplifican problemas complejos y desvían la atención de las verdaderas causas estructurales. Sin embargo, este fenómeno no es inevitable: aunque los algoritmos potencian el odio, también pueden ser contrarrestados por una sociedad crítica, informada y consciente de su papel en el espacio digital. La solución no recae únicamente en regulares plataformas o en transformar discursos políticos, sino también en cuestionar lo que consumimos, compartimos y validamos todos los días.



