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El cambio en el PRI pasa por reconocer sus desviaciones y promover la reorientación de la economía para favorecer a la mayoría

Régulo Cortés Lázaro, coordinador de Asesores del Gobierno del Estado, explica detalladamente el por qué del Grupo Reforma, del cual es dirigente fundador. Dice que es una agrupación estatal constituida por priistas, sus principios originales se expresan en la democracia y la justicia social. Reconocen que el PRI ha tenido una serie de desviaciones en las prácticas internas para designar candidatos y dirigentes. En este sentido, proponen un cambio que se oriente hacia la democratización interna del partido, que los procesos se abran para que quienes aspiran a posiciones de elección popular lo manifiesten abiertamente. Otra de sus preocupaciones es que la política económica está dirigida hacia el modelo neoliberal que privilegia al mercado, y que ha abandonado significativamente la tarea social, la preocupación a favor de las grandes mayorías. Rechazan ese modelo económico, creen en la justicia social y demandan que los gobiernos surgidos del PRI sean consecuentes con la ideología original del tricolor.


Flanqueado por los retratos de Ernesto Zedillo y Enrique Burgos, platicamos con Régulo Cortés Lázaro en su oficina del Palacio de la Corregidora.

Como grupo reformador ¿cuáles creen que son los principales problemas del PRI?

Ha habido una serie de desviaciones, de prácticas verticales, cupulares y cerrazón que pretendemos se cambien y queremos que se dé paso a una cultura participativa, democrática. Estamos en contra de la sumisión, del inmovilismo, del silencio. Deben terminar prácticas como las de filtrar nombres a través de los medios, para luego decir que son los que están puestos, los posibles, para luego agregar que quien debe va a palomear esas candidaturas. Eso lo entendemos como maniobras inducidas para imposiciones cupulares. Quienes aspiran a las posiciones deben decirlo abiertamente y expliquen por qué aspiran. Estamos en contra del dedazo y de las decisiones verticales, del amiguismo, del compadrazgo. Esto se puede cambiar con una práctica de una participación abierta de la militancia.

Como grupo ¿qué les pareció la designación de la candidatura de unidad de Fernando Ortiz Arana?

Entendimos que había un sentir generalizado a favor de esa candidatura. Vemos que el partido no hizo más que tomar una determinación en función de las preferencias que se fueron manifestando previamente.

Y sobre la campaña ¿qué había realizado José Ortiz Arana?

Cortés Lázaro titubea ligeramente, agita las manos como si invocara la respuesta idónea.

Aquí lo que podríamos considerar es que en otras circunstancias quizás debió haberse abierto el proceso, pero el peso de la precandidatura de Fernando Ortiz Arana fue lo suficientemente fuerte para imponerse por sí sola. Tenemos que caminar, que avanzar hacia este tipo de procedimientos más abiertos, sin embargo, también somos conscientes que no puede darse de la noche a la mañana. Hay que presentar una lucha constante en este sentido.


El desgarramiento del PRI

Cortés Lázaro cursó la Licenciatura en Relaciones Internacionales por El Colegio de México. Sus manos siguen en un movimiento, sin dejar de mover el lápiz, moviendo las hojas de su escritorio. Mira por encima de sus lentes esperando la siguiente pregunta para contraatacar con su respuesta,

¿De qué tamaño es su fuerza para buscar la transformación del PRI?

Fundamentalmente es una fuerza de principios, de convicciones, una fuerza ideológica. La simpatía que se puede despertar, el apoyo que pueda generar de los militantes priistas será fundamental la fuera que nos pueda llevar adelante. Nosotros lo estamos intentando. Estamos haciendo nuestro esfuerzo, nuestro trabajo con la responsabilidad que nos toca, pero entendemos que esta no es una tarea de grupo, es un trabajo de la mayoría, de la militancia en su conjunto, de las bases del partido, de sus cuadros medios, de los niveles más altos de la dirigencia, es una tarea que debe envolver a todo el partido. Si nosotros somos capaces de ser los disparadores, la chispa que inicie la flama, que inicie un cambio en ese sentido, entonces habremos cumplido nuestro propósito.

¿La renuncia de José Ortíz Arana al PRI es la señal de una crisis?

El PRI está viviendo una serie de cambios de fondo. Esto no es nuevo. Si retrocedemos un poco en el tiempo, recordaremos que en 1988 ocurrió un desmembramiento que dio paso a lo que es hoy el PRD, tanto Porfirio Muñoz Ledo como Cuauhtémoc Cárdenas eran priistas prominentes. En una sociedad dominada por un partido casi único, es natural que en el proceso de diversificación política, las fuerzas que van integrando o enriqueciendo la diversidad política de la nueva sociedad surjan del régimen anterior, en este caso del régimen priista original. Las fuerzas estaban ahí dentro, en otro tiempo el régimen político mexicano cabía en un sólo partido que era el PRI, porque éste envolvía a las distintas fuerzas políticas del país. Dentro del partido negociaban las diferentes fuerzas políticas, se dirimían las diferencias, se hacían los arreglos políticos necesarios para que el sistema marchara. Cuando las cosas cambian, cuando la sociedad se transforma, del propio PRI surgen, en gran medida, las fuerzas que van a alimentar a una sociedad más abierta, en términos relativos a esas nuevas corrientes, a esos nuevos partidos. En 1988 no sólo Muñoz Ledo y Cuauhtémoc Cárdenas salieron del PRI; sino que incluso Manuel Clouthier, que contendió como candidato panista a la presidencia, también había sido priista en otro tiempo.

El tricolor empezó a desgarrarse, a diversificarse y como ya no fue posible contener, dentro de su propio seno todas esas diferencias, fue rebasado. El régimen va cambiando y por ello hay salida de otros priistas. Posteriormente hay otros desprendimientos dentro del propio partido y no creo que hayan terminado. Seguirán más adelante porque en una sociedad plural, diversa como la nuestra, es natural que el partido en otro tiempo casi único se diversifique también y las fuerzas que estaban en su interior empiecen a buscar hacia fuera los canales adecuados para expresarse.

¿Y en el caso concreto de Querétaro, hasta dónde llegará la diversificación del PRI?

Francamente no me atrevería a hacer una prospectiva en este sentido. Esto depende de que si los grupos que forman el PRI son capaces, en un clima de tolerancia, de diversidad conteniendo a las distintas fuerzas que están allá adentro. Aquí curiosamente se ha dado que el PRD es más una fuerza de carácter originalmente de izquierda. Aquí no ha habido una amalgama al estilo del PRD nacional entre la izquierda tradicional y los grupos salidos del PRI. No me atrevería a adelantarme mucho en el tiempo, no me niego a la posibilidad de que más adelante pudiera darse ese tipo de desprendimientos.

¿Y a corto plazo?

Tal como veo las cosas, creo no.

Cortés Lázaro fue delegado general del PRI en el estado y secretario técnico de la Comisión Nacional de Ideología de la dirección nacional priista. Hace una breve reflexión sobre el futuro de su partido y dice que en el PRI hacen falta líderes jóvenes.

En la XVI Asamblea que se realizó en septiembre pasado en la Ciudad de México, la inmensa mayoría de los delegados más jóvenes andaban como alrededor de los 40 años. Una de las grandes limitantes que tiene el PRI en la actualidad es la falta de nuevos cuadros que vengan a renovar el partido y ese es un reto. ¿De dónde va a sacar a sus nuevos políticos? Tendrá que buscar con imaginación, saber atraer a los jóvenes allí donde ellos se encuentren para poder ir renovando sus cuadros.

Hay gente joven en la oposición y gente que no quiere participar en la política, hay gente que está preocupada por otras actividades. Las generaciones actuales se preocupan más por tener una fuente de trabajo, por tener una ocupación remunerada y en las condiciones actuales es difícil encontrarla. El PRI tiene que buscar la manera de renovar sus cuadros, pero no creo que tenga una política clara en ese sentido.


Para finalizar, Cortés Lázaro hace un breve balance sobre la administración de Enrique Burgos y concluye que uno de sus principales logros es la paz social que tuvo a lo largo del sexenio. “El clima de tolerancia con los distintos actores sociales, una importante obra pública de carácter urbano y una importante obra social que llegó a las comunidades rurales y a las zonas populares urbanas. Lo único pendiente sería una mayor intervención tanto en el diálogo, como a través de la definición clara de tratar con quienes son representantes de grupos sociales y diferenciarlos de quienes se mueven muchas veces en función de intereses personales. Eso ha provocado cierto malestar en la ciudadanía”.

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