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El desprecio a la vejez

Los adultos mayores empleados como empacadores o «cerillos» no cuentan con condiciones de trabajo dignas ni mejores alternativas

  • 11.7 millones de adultos mayores en 2014
  • 33.5% gana 1 salario mínimo; 16.2% no percibe ningún ingreso por su trabajo

Por: Paulina Rosales

De acuerdo con estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el número de adultos mayores en el país ha pasado de 5 a 11.7 millones de personas en el periodo comprendido entre 1990 y 2014, es decir, un aumento de 134% en 24 años.

Por otro lado, el empleo informal es una de las condiciones laborales del 57.8% de la población mexicana, de acuerdo con datos del mismo INEGI. El empleo informal es un estatus en el que también se encuentran miles de adultos mayores.

La vulnerabilidad laboral también es percibida a través de un análisis por edad de la población que se ocupa de manera informal, pues se observa que son los adultos mayores quienes perciben un menor ingreso: uno de cada tres (33.5%) gana hasta un salario mínimo y uno de cada seis (16.2%) no recibe ingreso por su trabajo, según estadísticas que arroja la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

La informalidad laboral es definida como “Una posición de trabajo totalmente atípica donde no percibes (el sueldo) de un trabajo bien remunerado, no hay un contrato por escrito, con un horario de trabajo establecido, prestaciones de ley y posibilidades de tener algún periodo vacacional, con seguro médico y con la opción de jubilación”, explicó Marco Antonio Carrillo Pacheco, integrante de la Unidad Multidisciplinaria de Estudios sobre el Trabajo (UMET) en la Universidad.

Esta modalidad en el empleo, de acuerdo con el doctor en Psicología y Educación, es fomentada por las políticas públicas que van encaminadas hacia el campo de los industriales y los grandes outsourcing laborales, los cuales son proclives a tener condiciones que implican buscar trabajadores que no generen ningún tipo de derecho, que no generen antigüedad, que no cobren vacaciones y no tengan prestaciones legales.

Este campo se ha abierto en México, sobretodo en el comercio y en las grandes cadenas comerciales de la ciudad de Querétaro: Walmart, Comercial Mexicana, Chedraui y Soriana, que han optado —en los últimos años— por implementar una nueva modalidad en el empleo con este tipo de condiciones laborales.

Este es el caso de los empacadores, paqueteros o “cerillos”, los cuales tienen la función principal de guardar la mercancía del cliente, depositarla en el carrito y recibir la propina.

Su salario, en la ciudad de Querétaro, está compuesto por un promedio de 2.3 salarios mínimos por día, de acuerdo a la investigación realizada por el catedrático de Psicología, quien aseguró que al estimar lo que reciben por mes y compararlo en cómo lo utilizan, el nivel de ingreso de estos trabajadores está muy por debajo del promedio establecido legalmente.

“Sienten que no pueden ingresar a un empleo formal (…) La realidad es que para los empleados de la tercera edad las posibilidades de empleo son prácticamente nulas. Las tendencias de empleabilidad en México andan entre los 26 y 35 años. Cuando una persona tiene más de 35 años y no ha encontrado empleo, sus probabilidades de encontrar un trabajo formal son muy reducidas”, precisó Marco Carrillo Pacheco.

 

Vejez crea situación de vulnerabilidad que impide la obtención de trabajo

Con base en información y estudios oficiales, la vejez implica una pérdida gradual en las capacidades motrices y cognitivas conforme avanza la edad, lo cual crea una percepción de vulnerabilidad. Esto dificulta las oportunidades de empleabilidad de este sector de la población.

De acuerdo con un empacador de una de estas empresas en la ciudad, el salario que perciben al día ronda entre los 100 y 200 pesos. El hombre, que prefirió quedar en el anonimato, estimó que recibe un salario mensual que oscila los 2 mil pesos, con los cuales paga la renta, los servicios y la alimentación.

Las funciones de los empaquetadores o “cerillos” no sólo se reducen a guardar la mercancía de los clientes, también tienen que limpiar algunas áreas, acomodar toda la mercancía que se queda alrededor y colaborar con sus compañeros.

“Si quieres trabajar vas a tener que acomodar cajas, acomodar carritos, tener que meterlos, tienes que dar una vuelta por las áreas para ver si no queda nada”, aseguró una persona que trabaja en la Comercial Mexicana. De la misma forma, mencionó que se tienen que mostrar amables con los clientes y en ocasiones soportar malas caras y malos tratos.

Condiciones de contratación son mínimas

Las razones por las cuales trabajan aquí los adultos de la tercera edad se reducen a que al no existir un contrato formal, no se pide una documentación extensa o no hay necesidad de demostrar experiencia laboral. Así mismo, en ocasiones no cuentan con las aspiraciones laborales de encontrar un empleo formal.

Por estas razones, los trabajadores buscan mantenerse en la empresa y llevar una buena relación con sus superiores, porque “no tienen ninguna posibilidad de queja o comentario, si lo que buscan es la capacidad de mantenerse ahí”, señaló el catedrático Carrillo Pacheco.

A pesar de ser el cliente quien les paga, son los gerentes de la empresa quienes los supervisan, les dan órdenes y organizan la forma de trabajo.

De acuerdo con las investigaciones y estudios elaborados por Carrillo Pacheco, los “cerillos” no son trabajadores de la empresa en el sentido estricto, son trabajadores voluntarios que piden permiso para obtener un empleo. Esto provoca una situación laboral “atípica”, pues no tienen un patrón formal, pero pueden ser despedidos.

Más allá de estas situaciones laborales, también existe la cuestión de la vulnerabilidad a partir del rechazo o el mal trato que pueden percibir. “Yo tenía un negocio y una especialidad en una constructora de carros, yo había estudiado y tenía mi especialidad (…) Cuando llegué aquí, me sentía denigrado” expresó el trabajador.

De la misma forma, el entrevistado aseguró que es importante recalcar el rechazo de la sociedad hacia las personas mayores, “Debido a mi edad es difícil encontrar empleo (…) Yo me vine para buscar algo más o menos bien (…) Y al llegar aquí, me encuentro con que no hay empleo y me siento molesto, incómodo con las políticas gubernamentales de no emplear a personas con mayor edad… y de la sociedad…. Es un rechazo por parte del gobierno, de la sociedad, el no emplear. Desechan, de cierto modo, la experiencia, la especialidad que no podemos emplear” puntualizó.

De profesión de Técnico en Reparación, el entrevistado, mencionó la falta de oportunidades de empleo para los adultos mayores que aún tienen capacidad intelectual, misma que pueden emplear en diferentes trabajos donde no es necesaria la fuerza física.

Marco Antonio Carrillo Pacheco concluyó: “El hecho de que eres un trabajador en funciones de la empresa, tendría que ser —ante la Ley Federal del Trabajo— automáticamente un reconocimiento, pues eso nos tendría que llevar a la creación de políticas públicas, para que por lo menos los legisladores volteen a ver este tipo de trabajadores y creen otro tipo de reglamentación para la protección de los derechos laborales”.

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