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El estado ha perdido su legitimidad y el vacío es ocupado por las organizaciones sociales: Guillermo Almeyra

El salario en México es 20 veces menor que en los Estados Unidos e, incluso, en algunos lugares allende la frontera llega a ser hasta 30 veces mayor. Sin embargo, también en México la productividad de los trabajadores llega a ser hasta seis veces menor que en Norteamérica”, declaró Guillermo Almeyra Cásares, experto en cuestiones laborales y colaborador del La Jornada.

Almeyra dictó una conferencia en la Facultad de Ciencias Políticas de la UAQ el 23 de mayo, en la apertura de cursos de la tercera generación del Doctorado en Ciencias Sociales que imparten conjuntamente la UAQ y la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco. Entrevistado, el académico y periodista advirtió que hoy en día las inversiones y el comercio se han concentrado en los países más industrializados; mientras que a los países que se incorporan a la industrialización se les han cerrado las posibilidades de incorporarse al primer mundo, como planteaba Salinas.

Desde esta perspectiva, plantea Almeyra, los países como México sólo quedarán como proveedores de mano de obra barata, incorporando tecnología obsoleta, explotando materias primas… Incluso en los países industrializados se establece una jerarquía entre los más ricos y los más pobres. En esta situación se encuentra la Comunidad Europea, donde conviven países como Alemania, junto con otros de menor importancia como Grecia. “En la actualidad el Estado, como aparato en todo el mundo, pero principalmente en México, sufre una grave crisis, se ha deslegitimado profundamente: ha perdido funciones de soberanía, no determina la moneda, no determina prioridades económicas (estas lo hacen los organismos internacionales como el FMI), no puede decidir siquiera sobre su diplomacia; sus fuerzas armadas están educadas en los Estados Unidos y están equipadas con armamento de los Estados Unidos; con todo esto han perdido soberanía y ha perdido márgenes de consenso muy importantes; pero por otro lado deja márgenes para la autorganización de la gente. A medida que se retira de la asistencia social, este papel lo ocupan otros organismos como las ONG’s y las autorganizaciones.”, explica Guillermo Almeyra, y puntualiza: “En este sentido el Estado pierde peso en la conciencia de la gente. Había países que antes centraban todo en el Estado, sobre todo con la educación populista; pero ahora este modelo ya no tiene esperanzas.

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